La creciente importancia de esta cuestión se visibiliza cada vez con más frecuencia en la agenda iberoamericana (XIX Cumbre Iberoamericana, Estoril, 30 de noviembre y 1 de diciembre de 2009, dedicada a “Innovación y conocimiento”) y en la eurolatinoamericana, más aún con motivo de la presidencia española de la Unión Europea, en el primer semestre de 2010; en mayo, se celebrará la VI Cumbre Unión Europea–América Latina y Caribe Madrid, que se centrará en la innovación y la tecnología como motor del desarrollo sostenible y la integración social, con una mención explícita a la educación superior, en línea con el mandato de la anterior Cumbre UE-ALC, que tuvo lugar en Madrid en 2002. Más adelante, la Cumbre Iberoamericana de Argentina (Mar del Plata, 11 y 12 de noviembre de 2010), afrontará también el tema educativo, como un gran desafío y una prioridad para el espacio iberoamericano.
Consideramos, por tanto, que estamos en presencia de un sector estratégico para el desarrollo de cualquier país y que la voluntad política para activarlo debe encontrar, incluso en etapas de crisis económica, el momento oportuno que representa el crecimiento económico latinoamericano, que permite realizar ese esfuerzo conjunto por conseguir una educación de calidad, una de las piezas que contribuye al desarrollo social para la construcción de una sociedad más justa e incluyente.