Conferencia y visita en el Banco de España

El jueves 1 de marzo, más de un centenar de becarios de la Fundación Carolina tuvieron la oportunidad de asistir a una conferencia en el Banco de España donde Pablo Hernández de Cos, Director General de Economía y Estadística del BdE. Esta actividad, dentro del programa Vivir en España, tenía como objetivo proporcionar a los estudiantes un conocimiento más profundo de la realidad española, ayudándoles a comprender mejor la actualidad, y más concretamente la situación económica.

Después de la conferencia, realizamos una visita guiada por la sede del Banco de España, donde pudimos apreciar la riqueza histórica y artística que rebosa.

Patrimonio histórico y artístico

La sede central del Banco de España es uno de los edificios más representativos de Madrid y de la arquitectura española del siglo XIX y comienzos del XX. Sin embargo, hasta su construcción, el Banco fue desarrollando su actividad en otros lugares de la ciudad.

Las primeras juntas de accionistas del Banco de San Carlos se celebraron en el palacio del conde de Altamira, mientras se terminaban las obras de acondicionamiento de la primera sede del Banco en el palacio de Monistrol, sito en la madrileña calle de la Luna.

En 1825, se trasladó a una casa adquirida en la calle de la Montera, que pasó a convertirse en la sede del Banco de San Fernando tras la disolución como Banco de San Carlos.

Tras la fusión del Banco de Isabel II y del Banco de San Fernando, la sede del primero situada en el edificio de los Cinco Gremios Mayores de Madrid, en la calle de Atocha, pasó a ser sede del nuevo Banco de San Fernando y, posteriormente, del Banco de España hasta su traslado al edificio actual, en 1891.

El edificio original

Para la construcción de la actual sede del Banco de España se adquirió en 1882 el palacio del marqués de Alcañices, situado en la calle de Alcalá con vuelta al Paseo del Prado y se acordó convocar un concurso público para la elección del proyecto arquitectónico que mejor se adaptase a las necesidades del Banco.

Solo se presentaron cuatro proyectos y ninguno de ellos era de la plena satisfacción de la comisión de obras, por lo que se encargó a los arquitectos del Banco Sainz de la Lastra y Adaro que, tras estudiar los edificios de otros bancos europeos, redactaran el proyecto definitivo, aprobado a finales de 1883.

La primera piedra se puso el 4 de julio de 1884, en un acto al que asistió el rey Alfonso XII y el monumental edificio fue inaugurado en 1891.

Primera ampliación

En 1927, se inició la primera ampliación de las instalaciones con la adquisición de las casas del conde de Santamarca, situadas en la calle de Alcalá, a continuación del edificio antiguo.

Esta ampliación se basó en el proyecto del arquitecto del Banco José Yarnoz Larrosa, que propuso la prolongación de la fachada, repitiendo la imagen externa del edificio existente y reservando solo al interior las novedades arquitectónicas de la época.

Destacan en el exterior del edificio las puertas de entrada, construidas en hierro dulce por el artista Bernardo Asíns.

Segunda ampliación

La segunda ampliación de la sede de Cibeles comenzó en 1969, con arreglo a un proyecto de Javier Yarnoz Orcoyen, hijo del autor de la anterior reforma. En esta fase, el edificio del Banco se cerró por las calles de los Madrazo y Marqués de Cubas.

Tercera ampliación

En la década de los 70, se planteó un nuevo proceso de ampliación de la sede del Banco que completase el edificio con la esquina de las calles de Alcalá y Marqués de Cubas, para conformar una manzana cerrada que garantizara la seguridad del Banco. Con este propósito, el Banco ya había adquirido, el 2 de febrero de 1950, el edificio contiguo a su sede.

El 25 de septiembre de 1978, se convocó un concurso de ideas para desarrollar la que sería la última ampliación del Banco hasta nuestros días. Se invitó a los arquitectos Oriol Buhigas Guardiola, Luis Cubillo de Arteaga, Fernando Moreno Barberá, Rafael Moneo Vallés, Eleuterio Población Knappe, Ramón Vázquez Molezún y Javier Yarnoz Orcoyen.

Un año más tarde -y contando con el asesoramiento de una comisión constituida por representantes del Ayuntamiento de Madrid, la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando y el Colegio Oficial de Arquitectos de Madrid- el Consejo Ejecutivo del Banco eligió la propuesta presentada por Rafael Moneo y le encargó la redacción del proyecto definitivo. Sin embargo, la obra no se pudo acometer en aquel momento porque el inmueble estaba sujeto a protección.

El Plan General de Ordenación Urbana de Madrid, en el que se establecía la planificación del área del Banco, se aprobó en 1997. En 2003, en virtud de un convenio firmado entre el Ayuntamiento de Madrid y el propio Banco de España, se inició la última fase del cerramiento de la manzana, tal y como se detallaba en el proyecto revisado por el propio Moneo durante el año 2002.

En 2006, coincidiendo con la celebración del 150 aniversario del nombre “Banco de España”, se inauguró la ampliación. Se mantuvieron los principios básicos de la idea original, basados en la continuidad de las fachadas de Alcalá y el Paseo del Prado; pero se introdujeron algunas variaciones arquitectónicas que enriquecieron el conjunto, respetando en todo momento lo ya existente.

El nuevo edificio cuenta con una superficie construida total de 4.736 metros cuadrados, que comprenden la planta baja, tres plantas sobre rasante y cuatro sótanos.

Los interiores

En el interior, y en lo que al edificio original de 1891 se refiere, destacan la escalera de honor y el patio, que fue la caja general y que hoy ocupa la biblioteca, al que se le incorporó una estructura de hierro fundido, encargada a la Fábrica de Mieres.

La monumental escalera de mármol de Carrara, a la que se accede desde la puerta del Paseo del Prado, es una muestra de la arquitectura más tradicional, diseñada por los arquitectos del Banco y ejecutada por el bilbaíno Adolfo Areizaga. Junto a ella hay una serie de magníficas vidrieras de estilo simbolista -encargadas a la empresa alemana Mayer- con numerosas figuras alegóricas.

La ampliación decidida en 1927 y terminada en 1934 incorporó, en el interior del edificio, las novedades arquitectónicas de la época a las que Yarnoz había renunciado en el exterior. El nuevo patio de operaciones, con una altura de 27 metros y una superficie de unos 900 metros cuadrados, se aparta de los conceptos clásicos y recoge algún ejemplo del Art Decó, como la vidriera superior o el reloj, pieza decorativa y funcional situada en el centro del patio. También destacan la rotonda, que sirve de enlace interior entre los dos edificios, y por su singularidad la cámara acorazada.

El Banco de España posee una importante colección de pintura, constituida por la herencia de los bancos que le antecedieron y por adquisiciones o encargos posteriores.

Se pueden encontrar obras de arte desde finales del siglo XV hasta nuestros días, entre las que hay auténticas joyas pictóricas y de gran valor histórico. A partir de la segunda mitad del siglo XX, la colección de arte se ha enriquecido también con nuevas disciplinas, como la escultura o la fotografía.

La colección de pintura anterior al siglo XIX

Por lo que se refiere a esta época, los cuadros procedentes del Banco de San Carlos son, probablemente, la parte más valiosa de la colección, ya que para su decoración se encargaron, a diversos artistas, retratos del rey, de los príncipes de Asturias y de los primeros directores del Banco. Así, se encuentran retratos de Carlos III, Carlos IV y María Luisa de Parma, realizados en el taller de Mariano Salvador Maella.

El Banco cuenta también con todo el conjunto de retratos que se le encargó a Francisco de Goya entre 1785 y 1788, y que representan a Carlos III, a Francisco Javier de Larrumbe, al marqués de Tolosa, al conde de Altamira, a José de Toro y Zambrano y al conde de Cabarrús. El conde de Floridablanca y el conde de Gausa también fueron retratados por Goya, pero estos retratos no fueron heredados del Banco de San Carlos, sino adquiridos por el Banco de España en pleno siglo XX.

También destacan los retratos de Juan de Piña y Ruiz, del conde de Floridablanca y de su hermano Francisco Moñino y Redondo, realizados por el valenciano Folch de Cardona.

Para finalizar el capítulo de retratos de la primera época, puede citarse el del marqués de Matallana, probablemente de Pietro Melchiore Ferrari.

De la antigua capilla del Banco de San Carlos se conserva un cuadro de Mariano Salvador Maella dedicado al patrono del rey y del Banco, San Carlos Borromeo en su visita a los enfermos de peste de Milán; y una tabla del siglo XVI atribuida a Cornelis van Cleve, la Virgen del Lirio, fabulosa copia de una obra de Andrea del Sarto.

Otras pinturas dignas de mención ejecutadas por artistas españoles con anterioridad al siglo XIX y que el Banco de España ha ido adquiriendo son: dos cuadros Ceres o Pomona y Vetumno y tres bodegones del pintor madrileño Juan van der Hamen y León. Merece también un lugar destacado una pareja de Floreros del maestro Juan de Arellano.

Del siglo XVII se pueden citar las obras singulares de Vicente Giner Perspectiva con Puerto y Perspectiva con Pórtico y Jardín.

La colección de pintura de los siglos XIX y XX

La colección pictórica del Banco de España correspondiente a los siglos XIX y XX está formada por retratos de reyes y de destacados personajes de la época, así como por diversos cuadros de otros temas.

Retratos reales

Forma parte de la colección el magnífico retrato de Fernando VII, realizado por Vicente López Portaña.

El Banco también posee cuatro retratos de Isabel II, que representan distintas etapas de su vida: un tierno retrato de la reina con ocho años, de Antonio Esquivel; dos de su etapa juvenil, ejecutados por José Gutiérrez de la Vega y Federico de Madrazo, respectivamente; y uno de Benito Soriano Murillo, que muestra a la reina con poco más de 30 años.

De Carlos Luis de Ribera se tienen retratos de Amadeo de Saboya y de Alfonso XII a la edad de 17 años cuando es proclamado rey.

Hay un espléndido retrato de Alfonso XIII con 16 años y vestido con el manto de la Orden de Carlos III, de José Villegas y Cordero que realizó en 1902.

Ya en nuestros días, a la pintora Carmen Laffón se le deben los magníficos retratos, de extraordinaria belleza, de los reyes Juan Carlos I y Sofía, que cierran la galería de retratos reales pertenecientes al Banco de España.

Otros retratos

El Banco posee numerosos retratos de otros personajes que merecen una especial consideración. Así, dentro del siglo XIX, destaca el magnífico retrato del XI duque de Osuna, pintado por Federico de Madrazo, quien también elaboró el del ministro de Hacienda y posterior gobernador, Pedro Salaverría, considerado uno de los mejores cuadros del Banco. También el de Ramón de Santillán, gobernador del nuevo Banco de San Fernando y primer gobernador del Banco de España, pintado por José Gutiérrez de la Vega.

Es igualmente importante el del marqués de San Carlos y Montevirgen, ministro de Hacienda, junto a Isabel II, realizado por Vicente López con un insuperable detallismo, impropio de un artista de casi 70 años.

También destaca el retrato del famoso jurista Pedro Sainz de Andino, autor de los estatutos del Banco de San Fernando, de la Ley de Bolsa y del Código de Comercio, pintado por Antonio Esquivel.

Otro de los grandes maestros, José Moreno Carbonero, retrató a Cayetano Sánchez Bustillo, gobernador que tuvo el privilegio de presidir la inauguración del nuevo edificio del Banco, en 1891.

De entre los retratos de otros personajes del siglo XX destacan el realizado por Sorolla a José Echegaray y, de este mismo personaje, el firmado por Marceliano Santamaría, de muy bella hechura, aunque eclipsado por el anterior.

A José Villegas se le debe también la representación de Francisco Belda, uno de los pocos subgobernadores cuyo retrato posee el Banco.

Corresponden a Zuloaga un bonito retrato de su primo, el violonchelista Juan de Azurmendi, y un retrato de Alejandro Fernández de Araoz, que gobernó el Banco tan solo un mes.

Los últimos gobernadores del siglo XX retratados son: José Ramón Álvarez Rendueles, por Isabel Quintanilla, y Mariano Rubio y Luis Ángel Rojo, por Carmen Laffón.

Otras temáticas

Al margen de los retratos, el Banco cuenta con pinturas de otras temáticas. Por ejemplo, algunas obras de Mariano Fortuny, de Pedro Borrell y del Caso, como Huyendo de la crítica, y numerosos paisajes de diversos autores. Entre otros muchos, cabe señalar un hermoso lienzo de Joaquín Sorolla, Voltaire contando un cuento, pintado para techo, o el cuadro de Enrique Martínez Cubells Barca de pescadores en la playa.

También destacan los paneles que José María Sert ejecutó para decorar el salón de baile del palacio del príncipe Mdivani en Venecia o La Masía, de Santiago Rusiñol.

Además de las obras de Picasso Homme couché et femme assise y de Tàpies Signos y Cadena y Forma de 8 sobre gris negro, resalta por su belleza la Figura femenina reclinada o Mujer de azul de Togores, la Naturaleza muerta con As de Trébol, de Pancho Cossío, y el Bar amb Vidriera, de Miquel Barceló.

Dentro de los paisajes, destacan el de Fuenterrabía, de Daniel Vázquez Díaz; Gente en la playa, de Mompó; El Naufragio, de Miguel Ángel Campano; o Tres Fustes, de Perejaume.

La pintura abstracta comtemporánea está magníficamente representada, entre otros, por Sandra, de Antonio Saura; Brecha II, de José Guerrero; Mot-sen II, de Pablo Palazuelo; Red Words, de Juan Uslé; o el titulado Humboldt en el Orinoco, de Manuel Millares.

La escultura y la fotografía

Aunque la pintura constituye una parte fundamental del patrimonio artístico del Banco de España, no es la única disciplina representada en su colección de arte: la escultura y la fotografía han ido abriéndose paso paulatinamente en los fondos del Banco, especialmente en las últimas décadas. Destacan la obra de Eduardo Chillida en hierro forjado Rumor de Límites y la de Adolfo Schlosser, en madera, titulada Palmera.