La cooperación iberoamericana y el ODS4

Mariano Jabonero

Secretario general de la Organización de Estados Iberoamericanos para la Educación, la Ciencia y la Cultura (OEI)

Foto: OEI

El cambio de paradigma impulsado por la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible, en particular el Objetivo 4, ha posicionado en la actual agenda a la calidad, la inclusión y la equidad en el centro del ADN de los actuales sistemas educativos de Iberoamérica. El propósito es responder al nuevo escenario mundial y a una sociedad con nuevas necesidades, diferentes aspiraciones y, sobre todo, grandes cambios e incertidumbres.

El ODS 4 insta a los países a “garantizar una educación inclusiva y equitativa de calidad y promover oportunidades de aprendizaje durante toda la vida para todos. La comunidad educativa mundial adoptó en 2015 el Marco de Acción de Educación 2030 para avanzar hacia el ODS 4 y sus metas. El citado marco destaca la necesidad de abordar todas las formas de exclusión y marginación instando a hacer frente a las desigualdades relacionadas con el acceso, la participación, los procesos y los resultados del aprendizaje, con especial atención a la desigualdad de género.

Iberoamérica comprende realidades sociales muy diversas, no solo desde el punto de vista educativo y cultural, sino también en cuanto a sus indicadores generales de desarrollo económico y social. Esto hace de ella la región más rica y, a la vez, una de las más inequitativas del mundo en la que hoy, frente al modelo económico histórico dominado por las commodities, el conocimiento se plantea como el principal valor para mejorar las vidas, el desarrollo sostenible y lograr unas comunidades más prósperas. Para ello, es necesario la aplicación de políticas públicas a favor del desarrollo social, que reconozcan el protagonismo que en la actualidad tiene la educación. Se trata de una prioridad política, tal y como demuestra el hecho de que, según el BID, en 2017 la región ha dedicado el 5,1% a inversión en materia educativa, una cuantía superior al 4,9% de los países de la OCDE y, más aun, del 4,6% que registra la media mundial.

En este contexto, la Organización de Estados Iberoamericanos para la Educación, la Ciencia y la Cultura (OEI) celebra sus 70 años. Décadas de trabajo al servicio de Iberoamérica en las que la OEI ha puesto de manifiesto su compromiso, continuidad, presencia y actividad en cada rincón de nuestro territorio. Son estos los atributos que la han convertido en la entidad de referencia en materia de cooperación educativa, científica y cultural en una región tan grande como diversa.

La educación, la ciencia y la cultura son los elementos que con mayor fuerza y sostenibilidad vertebran y cohesionan a la comunidad iberoamericana

Ante la crisis de otras instancias políticas de integración regional, la evidencia demuestra que la educación, la ciencia y la cultura son los elementos que con mayor fuerza y sostenibilidad vertebran y cohesionan a la comunidad iberoamericana. Para la OEI, estos objetivos comunes son su razón de ser, ya que las políticas públicas y los programas regionales que la organización ha venido impulsando junto con los gobiernos y otras entidades de la región han hecho posible que millones de iberoamericanos hayan accedido a la educación y a la cultura, que cientos de miles de docentes hayan mejorado sus competencias profesionales o que la movilidad académica entre estudiantes y profesores universitarios de nuestra región sea hoy una realidad. Y, algo que es muy importante:  la OEI es la organización de cooperación política iberoamericana que ha conseguido el mítico objetivo de la Cooperación Sur-Sur. En estos momentos, casi el 99 % de su acción programática y soporte presupuestario procede de y responde a los países americanos. Estos han valorado siempre a la OEI como una entidad cercana, útil, como un bien público regional y, en consecuencia, se han apropiado de ella. Esta situación merece alguna reflexión por parte de los tradicionales países donantes, así como por sus instituciones de la cooperación.

La OEI afronta el futuro con una nueva mirada que responde a una nueva realidad. Conscientes de la magnitud de la tarea, el pasado mes de septiembre en Guatemala los ministros y ministras de Educación de los 23 países miembros del Consejo Directivo de la OEI aprobaron de manera unánime el Programa-Presupuesto de la Organización para el periodo 2019-2020.

El nuevo plan de acción de la OEI está adaptado al actual contexto regional y alineado con la Agenda 2030. Plantea como prioridades la educación en la primera infancia, las habilidades y competencias para el siglo XXI, la mejora de la gobernanza educativa, así como la formación en derechos humanos, valores democráticos y ciudadanía iberoamericana y la difusión de la lengua portuguesa en una comunidad de casi ochocientos millones de personas que comparten como lenguas oficiales el español y el portugués.

Especial mención merece la educación superior, que ha crecido exponencialmente en la región en los últimos años. Esto justifica que ocupe un capítulo destacado de este Programa-Presupuesto de la OEI, puesto que ya no se trata solo de un asunto académico que ocupa a un colectivo más o menos amplio de rectores y a algunos filántropos auspiciantes de eventos y otras acciones compensatorias, sino que ha pasado a ser una política pública prioritaria. En la actualidad, son ya 30 millones los estudiantes cursando carreras universitarias en distintas universidades de la región en las que los profesores doctores rara vez superan el 10% de sus claustros y que adolecen de graves problemas de comparabilidad y reconocimiento de sus titulaciones. Según estimaciones del Banco Mundial, en torno a un tercio de los nuevos alumnos proceden de los estratos más humildes de la sociedad. Más que nunca la educación superior debe ser el eje articulador a través del cual se impulse un sistema que sea capaz de aportar cohesión y fortaleza a la región, en un contexto mundial cada vez más competitivo e incierto.

La OEI está totalmente alineada con el ODS 17 y la necesidad de un multilateralismo renovado e inclusivo

Por todo ello, y con el fin de hacer frente a los actuales desafíos a los que se enfrenta Iberoamérica, y con el riesgo de no ser capaces de cumplir las metas educativas recogidas en el ODS 4, la OEI, el organismo decano del espacio iberoamericano ha venido promoviendo a través del aprendizaje entre países, el despliegue de la agenda educativa a nivel regional y la construcción de planes nacionales y sectoriales que tomen como referente lo establecido en la Agenda 2030.

De hecho, así se recoge expresamente en el ODS 17, priorizando la necesidad de “Revitalizar la Alianza Mundial para el Desarrollo Sostenible” y llamando a todos los actores (gobiernos, sector privado, sociedad civil…) a crear alianzas inclusivas a nivel global, regional, nacional y local, construidas sobre principios y valores, una visión compartida y metas compartidas que coloquen a las personas y al planeta en el centro.

La OEI está totalmente alineada con el ODS 17 y la necesidad de un multilateralismo renovado e inclusivo. Desde el año 2016, y en su calidad de representante regional de América Latina y el Caribe formamos parte del Comité de Dirección Global del ODS 4 Educación 2030, foro que ofrece un espacio privilegiado de influencia, de diálogo y de articulación con el resto de los actores globales en materia educativa.

Sin el cumplimiento del ODS 17, somos conscientes de que no alcanzaremos lo comprometido en el ODS 4, ni en los otros.