Un vínculo sólido para un cambio de época

Pedro Sánchez Pérez-Castejón

Presidente del Gobierno de España.

Pedro Sánchez. Foto: Borja Puig

América Latina vive momentos de cambio. Como en el resto del mundo, son muchas las incertidumbres que pesan en los países que la integran. Pero sí tenemos claro algo que permanecerá: su fuerte vínculo con España. Nos unen lazos económicos y comerciales. Pero también culturales, históricos y afectivos.

Este vínculo especial inspira los esfuerzos que ha llevado a cabo el Gobierno para intensificar y actualizar la relación con nuestros socios en América Latina, una región rica y diversa que se resiste a cualquier intento de interpretación simplificadora. Por ello, nuestra agenda internacional ha otorgado a América Latina una atención privilegiada.

En estos primeros meses he tenido ocasión de encontrarme con la mayoría de los líderes de la región, comenzamos con una primera gira en agosto −en la que visité Chile, Bolivia, Colombia y Costa Rica−, participé en la Cumbre Iberoamericana de Antigua Guatemala y he visitado Cuba en el primer viaje oficial en 32 años. Nos mueve la profunda convicción de que no podemos confiar nuestra relación a la inercia de un vínculo pasado. Son muchos los desafíos que debemos enfrentar, y seremos más fuertes y eficaces haciéndolo desde la unión y el multilateralismo.

Esa es la razón por la que he querido dotar de mayor dinamismo y efectividad a nuestra agenda común. La relación de España con América Latina se basa en el respeto y la colaboración, y por ello quiero escuchar a nuestros socios latinoamericanos, conocer sus problemas y sus posiciones para así avanzar en la búsqueda de soluciones conjuntas a los retos que compartimos.

Es necesario que los contactos políticos se intensifiquen a todos los niveles y que la concertación en los foros internacionales sea más estrecha. Quiero promover un acercamiento aún mayor de nuestras sociedades, así como asentar las bases para un mayor intercambio económico. Además, mi Gobierno es y seguirá siendo el apoyo más firme y eficaz de América Latina en la Unión Europea.

Mi objetivo es plasmar este compromiso en acciones concretas que cubran todos los ámbitos de una relación tan amplia y profunda. Porque España y América Latina también comparten la defensa de valores y principios fundamentales. Pero, sobre todo, nos une la voluntad de actuar juntos para garantizar la justicia y la prosperidad de nuestros ciudadanos. Por ello mi Gobierno está plenamente comprometido con la lucha contra el cambio climático, la igualdad de género y la ampliación de los derechos sociales.

Un compromiso que se extiende a toda la región, cuya diversidad constituye uno de sus principales activos. Esta dimensión estratégica ha quedado reflejada en nuestro viaje a Cuba, dirigido a normalizar la relación política al máximo nivel y poner fin a una anomalía injustificable que duraba ya más de tres décadas.

El Gobierno de España va a seguir promoviendo una cooperación avanzada que se ha ido actualizando progresivamente con años de experiencia, y que pone a disposición de sus socios instrumentos innovadores de desarrollo sostenible. Seguiremos también apoyando la labor de las empresas españolas que trabajan en América Latina, empresas con una clara vocación de permanencia que contribuyen al progreso de las sociedades en las que se integran.

En este contexto quiero subrayar la importancia del concepto de Comunidad, que va más allá de una simple organización de estados. La Comunidad Iberoamericana de Naciones es una comunidad de valores, el compromiso colectivo con un proyecto común. Y así quedó demostrado en la Cumbre de Jefes de Estado y de Gobierno en Antigua Guatemala. Su lema “Iberoamérica próspera, inclusiva y sostenible” demostró la capacidad de adaptación del proyecto iberoamericano y su gran potencial como motor de progreso.

Trabajar por un futuro mejor en plena era de la transformación tecnológica requiere desarrollar una sociedad iberoamericana del conocimiento e invertir en capital humano, promoviendo la movilidad de talentos y el intercambio académico y laboral. Es precisamente aquí donde la Fundación Carolina, con su prestigioso programa de becas, juega un papel esencial, contribuyendo de manera activa a crear nuevos y profundos vínculos entre las sociedades de España y América Latina.

En definitiva, nuestro compromiso con América Latina es permanente y consustancial al futuro de España. Con él aspiramos a modernizar e intensificar las relaciones entre nuestros Estados y nuestros pueblos, situándolas al nivel que exigen nuestra historia, nuestros vínculos afectivos y nuestros valores compartidos, y a la altura de los retos globales que juntos queremos afrontar.