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XX aniversario de la Fundación Carolina

Pedro SánchezPedro Sánchez
Presidente del Gobierno

Es todo un honor para mí, como presidente del Gobierno de España y miembro del Patronato de la Fundación Carolina, escribir estas palabras de conmemoración en su vigésimo aniversario.

20 largos años de trabajo en favor de la cooperación educativa, cultural y científica entre España y América Latina. Dos décadas de proyectos tan ambiciosos como necesarios, y cuyo impacto social y económico se traduce en cifras concretas e historias reales: las de los más de 17.000 estudiantes latinoamericanos que han sido becados con los fondos de esta institución y que han transformado la formación recibida en un retorno de alto valor social, pues más del 90% de ellos trabajan actualmente en sus países de origen.

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Y es que multiplicar y retener el talento de las nuevas generaciones de América Latina es un paso indispensable para el desarrollo sostenible y la prosperidad de la región en el medio y largo plazo.

En este tan loable propósito, la Fundación Carolina —así como las instituciones públicas y privadas que forman parte de su partenariado— cumple con maestría su propósito.

No quisiera extenderme más con los logros acumulados desde que esta entidad comenzó su trabajo en el año 2000; más bien quisiera hablar de su futuro, de los siguientes 20 años de la Fundación Carolina.

De dos décadas enmarcadas en una época de cambio —o un cambio de época—, tanto en América Latina como en España, Europa y el resto del mundo. Un trayecto hacia el ecuador del siglo XXI marcado por grandes desafíos de carácter global que solo pueden ser resueltos desde el espíritu de multilateralismo y cooperación que esta fundación lleva en su ADN.

Se publican estas líneas en un contexto de crisis sanitaria global provocada por la COVID-19. Una pandemia que ha profundizado otras brechas que la humanidad ya acumulaba: la emergencia climática, la pérdida de biodiversidad, la desigualdad socioeconómica, el machismo, el discurso de odio o los repliegues ultranacionalistas.

Desafíos que exigen de los gobiernos y de la sociedad civil una respuesta a la altura. Retos en los que la acción de la Fundación Carolina refuerza su sentido: promover el cumplimiento de los Objetivos de Desarrollo Sostenible a través de la cooperación, la capacitación y el empoderamiento de los jóvenes que escribirán el futuro de América Latina en el mundo.

El reto es grande, pero el saber hacer de la Fundación Carolina es aún mayor.

Concluyo con unas palabras de Eduardo Galeano para felicitar por el trabajo realizado y para desear los mejores éxitos en la labor que queda por hacer:

“La utopía está en el horizonte. Camino dos pasos, ella se aleja dos pasos. Camino diez pasos y el horizonte se corre diez pasos más allá. Por mucho que camine, nunca la alcanzaré. Entonces, ¿para qué sirve la utopía? Para eso: sirve para caminar”

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Un aniversario de futuro

Pablo Isla
Presidente de Inditex

Conseguir una educación de calidad capaz de proporcionar oportunidades de futuro y de generar progreso y equidad es, sin lugar a dudas, uno de los principales objetivos que tenemos colectivamente como sociedad. Es además uno de los mejores cauces para promover los fundamentos más sólidos de crecimiento personal.

Por eso, en su XX aniversario, deseo en primer lugar felicitar a la Fundación Carolina, a los cerca de 20.000 miembros de la Red Carolina, a los miembros de las 10 Asociaciones Carolinas y a las más de 2.500 figuras internacionales que han pasado por sus programas de visitantes. Os felicito por vuestra contribución crítica para multiplicar el impacto que generan las aportaciones que muchas organizaciones como Inditex proporcionamos en este campo. Sin el fomento de la cooperación en materia educativa y científica entre España y otros países, singularmente de la Comunidad Iberoamericana de Naciones, que realiza la Fundación Carolina, este impacto sería mucho menor.

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La educación aparece explícita y tangiblemente recogida como punto cuatro de los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) de Naciones Unidas. Desde esta perspectiva, la educación es objetivo vertebral y vertebrador del futuro de nuestras sociedades, que facilita y hace posible el auténtico progreso y mejora la sostenibilidad de nuestras actividades sociales y económicas. Pero es evidente, además, que cualquier inversión en educación impacta no solo en este Objetivo cuatro, sino que dinamiza muchos otros ODS y, muy singularmente, los que nos hablan —y nos inspiran— para buscar la reducción de las desigualdades, los que impulsan la igualdad de género y el empoderamiento de la mujer, la reducción de la pobreza a través de la mejora en la empleabilidad, y, en definitiva, la mejora permanente del bienestar comunitario.

Para aquellos que tenemos entre nuestros ejes estratégicos aportar valor social como objetivo clave de nuestro desempeño empresarial, la labor que realiza la Fundación Carolina en este sentido es un apoyo inestimable. Confío en que también nosotros, desde nuestra posición en el patronato de la Fundación, hayamos sido capaces de aportarle experiencia y conocimiento global. Precisamente en el caso de Inditex, son más de 2,4 millones las personas beneficiarias de los 670 programas e iniciativas sociales que apoyamos cada año, centrados muy especialmente en la educación.

La Fundación Carolina es clave a la hora de potenciar el efecto de todos nuestros programas educativos, singularmente en Latinoamérica, mejorando las capacidades docentes del profesorado actual y del futuro en sus mercados de influencia. A través de la Red Carolina se ha conseguido además mantener viva de forma constante la co- nexión y la actualización de iniciativas, lo que favorece enormemente el dinamismo social necesario en cooperación educativa.

Durante estos 20 años, han sido cientos los becarios apadrinados por Inditex en los programas de la Fundación. Tanto ellos como los más de 17.000 beneficiarios de las becas han añadido valor al objetivo social de nuestra empresa. Y en iniciativas como “Educar Personas, Generar Oportunidades II”, que llevamos desarrollando desde hace varios años con Entreculturas, y que ha beneficiado ya a 70.755 personas a través de 23 proyectos en 11 países (Argentina, Bolivia, Brasil, Ecuador, México, Paraguay, Perú, Uruguay, Venezuela, Suráfrica y Líbano), hemos podido comprobar además la complementariedad entre programas: muchos de los monitores de este programa habían sido formados con becas de la Fundación Carolina.

Gracias por tanto a la Fundación. Su ejemplo y labor durante estas dos décadas han permitido multiplicar tanto directa como indirectamente las oportunidades de muchas personas. Los frutos conseguidos durante todo este tiempo animan desde luego a que todos sigamos trabajando juntos en la misma dirección. Muchas felicidades.

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Celestino del Arenal

Catedrático emérito de Relaciones Internacionales Universidad Complutense de Madrid

Aina Calvo

Delegada del Gobierno en Illes Balears y exdirectora de la AECID

Comprometidos con el desarrollo sostenible en Iberoamérica

Antonio Huertas

Presidente de MAPFRE y de Fundación MAPFRE

En estos tiempos complejos e inciertos que estamos viviendo, en los que no resulta fácil encontrar motivos para celebrar, el XX aniversario de la Fundación Carolina nos ofrece una gran ocasión para felicitarnos y sentirnos orgullosos, no solo por la excelente trayectoria de la institución en estas dos décadas, sino, también, por la dificultad que entraña alcanzar un hito como este en una época en la que lo efímero toma cada vez más protagonismo.

Desde MAPFRE y Fundación MAPFRE quisimos apoyar esta institución desde el principio, porque compartimos con la Fundación la apuesta por Iberoamérica, el objetivo de contribuir al desarrollo de las sociedades a través de la educación y la concepción de la colaboración público-privada como una herramienta fundamental para la acción exterior española, que tanto nos enriquece como país.

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Nos une también la apuesta clara y decidida por el progreso de la sociedad en torno a un proyecto sostenible e inclusivo. Las empresas no solo debemos generar riqueza material, sino también ética y, sobre todo, humana, ofreciendo una suerte de dividendo social. Esta lógica nos llevó hace cinco años a comprometernos con los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) marcados por la Agenda 2030 de las Naciones Unidas.

El avance de la sociedad y la importancia de que ese progreso se produzca en un entorno sostenible, donde nadie quede atrás, son cuestiones capitales que están muy presentes en el ADN de MAPFRE y de Fundación MAPFRE. El seguro juega un papel relevante en el desarrollo económico y social de los países, a través de la protección y la compensación de los riesgos; ofreciendo soluciones de ahorro que complementan los programas públicos de previsión social; y financiando a los países a través de su inversión en su deuda.

Nuestro compromiso con el bienestar de las personas y el progreso social son también elementos nucleares de la actividad de Fundación MAPFRE, que lleva más de 40 años desplegando sus programas sociales y actividades de prevención en cerca de 30 países, muy especialmente en 17 países iberoamericanos, con el fin de mejorar las condiciones de vida de las personas y de los grupos más desfavorecidos, ofreciendo oportunidades para su desarrollo personal a quienes más lo necesitan, lo que, de nuevo, nos acerca a los valores y objetivos de la Fundación Carolina.

La inclusión y la igualdad de oportunidades son parte fundamental de nuestra estrategia empresarial y de nuestra organización en torno a las personas. Somos conscientes de que una empresa que no aprovecha el talento femenino está desperdiciando una parte importante de sus activos. Nuestra presencia global nos permite integrar diferentes culturas que no hacen sino enriquecer nuestro capital humano. Nos preciamos, además, de contar con cinco generaciones diferentes de empleados, lo que nos permite apoyarnos en la experiencia para hacer frente a los retos que tenemos ahora ante nosotros y mirar con garantías hacia el futuro. Y casi un 3% de nuestra plantilla tiene algún tipo de discapacidad, lo que, lejos de restar, multiplica la calidad de nuestra plantilla.

Nuestra apuesta por la sostenibilidad nos lleva también a sumar esfuerzos en torno a uno de los ODS más relevantes en el largo plazo, la lucha contra el cambio climático. Las aseguradoras jugamos un papel crucial como herramienta eficaz para proteger y compensar los riesgos de desastres naturales, pero también debemos contribuir, a través de nuestra actividad aseguradora e inversora, a parar el calentamiento global y a reducir la huella de carbono. Por eso, entre otros compromisos medioambientales, hemos anunciado públicamente que MAPFRE será una empresa neutra en carbono en el año 2030.

En definitiva, estamos convencidos de que hacer de este mundo un lugar mejor, más justo, más igualitario, más próspero y más seguro es un reto que merece la pena y que requiere el esfuerzo de todos: administraciones, empresas, academia y sociedad civil. En MAPFRE estamos comprometidos con la parte que nos toca. Estoy seguro de que la Fundación Carolina seguirá contribuyendo con su labor a construir un futuro más sostenible. Esperamos seguir siendo partícipes de esta historia de éxito.

Creando oportunidades

Carlos Torres
Presidente de BBVA

Durante los últimos 20 años, la Fundación Carolina y BBVA han compartido objetivos y valores comunes, que explican el compromiso, el apoyo y el cariño que profesamos hacia esta institución. Ambos anhelamos un futuro mejor, en especial para la comunidad iberoamericana, y trabajamos con visión de largo plazo para poner al alcance de todos las oportunidades de esta nueva era.

Una nueva era en la que el mundo se enfrenta a grandes retos de carácter medioambiental y social, que debemos afrontar decididamente para lograr un crecimiento económico inclusivo y la mejora del nivel de bienestar para todos. Asegurar el acceso a una educación de calidad es clave para alcanzar estos objetivos, porque la educación es el motor para generar oportunidades y corregir las desigualdades que existen en la sociedad.

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Esta visión común de largo plazo ha hecho que BBVA apoye la excepcional labor de la Fundación Carolina desde sus comienzos. Porque si hay un rasgo diferenciador de la Fundación, que la hace tan especial, es su capacidad de adaptarse a los grandes retos a los que se enfrenta la sociedad en cada momento.

A través de sus programas de becas, formación y movilidad académica de estudiantes y profesores, que fomentan la internacionalización de las universidades, así como sus programas de liderazgo para jóvenes con gran proyección, como el Programa Internacional de Visitantes, la Fundación Carolina ha demostrado su compromiso con el futuro de la sociedad, preparando a los líderes de mañana. Una oferta formativa que la Fundación revisa, perfecciona y adapta cada año, con base en las nuevas tendencias formativas y culturales, especialmente en los ámbitos de la innovación y el emprendimiento.

En BBVA la educación es una prioridad dentro de todo lo que hacemos. Por esta razón, desde hace 15 años la educación es una de las principales líneas de trabajo de nuestra acción social y destinamos casi el 40% de nuestra inversión social anual, cerca de 44 millones de euros, al desarrollo de diversos programas educativos, como las becas de integración para estudiantes en situación de vulnerabilidad o los programas de Educación Financiera. Estos últimos, los hemos venido impulsando desde hace más de 10 años en todos los países en los que estamos presentes, especialmente en América Latina. La educación financiera contribuye, además, a mejorar el bienestar de las personas, a que sean más independientes y a reducir la brecha de género especialmente en las regiones más desfavorecidas, lo cual es fundamental en situaciones de crisis, como la que nos ha tocado vivir.

En un mundo marcado por un sentido de responsabilidad común por los enormes desafíos a los que nos enfrentamos, la situación de excepcionalidad provocada por la COVID-19 ha generado una crisis a todos los niveles que inevitablemente marcará un punto de inflexión, acelerando tendencias y cambiando normas establecidas. No me cabe duda de que a pesar de los cambios que vendrán, en los próximos 20 años la Fundación Carolina seguirá estando a la vanguardia, contribuyendo al desarrollo de las personas y al futuro de nuestra sociedad.

Un proyecto anticipador de cooperación avanzada

José Antonio Sanahuja y Hugo Camacho
Director y secretario general de la Fundación Carolina

Con relativa frecuencia la Fundación Carolina suele definirse de acuerdo con cuatro dimensiones emparentadas: su naturaleza como entidad público-privada; su especialización en el ámbito de la educación superior; su vinculación con el mundo de la diplomacia pública; y su orientación prioritaria hacia el espacio iberoamericano. Es justo reconocer, asimismo, un elemento adicional: su carácter de proyecto anticipador de cooperación avanzada.

Frente a un contexto complejo, cambiante y líquido, con consensos renovados de carácter universal en torno a la Agenda 2030, se aprecia crecientemente la necesidad de aumentar las capacidades institucionales de los países iberoamericanos y de adoptar modalidades y asociaciones más innovadoras de cooperación internacional. Un tipo de cooperación facilitadora de procesos de desarrollo inclusivo y sostenible que supera el concepto de cooperación en clave de asistencia o ayuda.

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Un tipo de cooperación horizontal, entre socios, que quiebra la tradicional visión Norte-Sur y va más allá de los instrumentos tradicionales. Un tipo de cooperación avanzada que se basa en el desarrollo e incremento de capacidades, en el intercambio de prácticas y experiencias, en el conocimiento mutuo; que aprecia la formación de personas como modelo de intervención útil y generador de impactos positivos; que se beneficia del acceso a las diversas fuentes de conocimiento especializado, necesarias para resolver problemas complejos de sostenibilidad social, económica y ambiental.

Iberoamérica es un terreno propicio para repensar este tipo de cooperación avanzada, dada su “emancipación” cada vez mayor de la clásica ayuda externa, su liderazgo en procesos innovadores de cooperación Sur-Sur y la existencia de una institucionalidad madura e instrumentos consolidados de cooperación multilateral, bilateral, académica y no gubernamental.

La educación superior se sitúa como elemento clave de una agenda de cooperación avanzada en países, como los iberoamericanos, que responden al paradigma del “desarrollo en transición”. No en vano la educación superior es el subsistema al que la sociedad encarga la tarea de formar capital profesional (humano, social, decisorio); de educar a las personas como ciudadanos/as libres y críticos; de desarrollar conocimiento experto. En el proceso de ampliación de capacidades y opciones, el sistema educativo, en general —y el subsistema de educación superior, en particular— cuenta y debe contar con un protagonismo indudable.

De ahí la importancia de instrumentos como la Fundación Carolina que orienta su acción de cooperación a la formación especializada, de acuerdo con los contenidos de los Objetivos de Desarrollo Sostenible, y con especial atención a las demandas dinámicas de los países iberoamericanos, aquellas que se vinculan más directamente con los procesos de desarrollo localmente definidos. Una institución que entiende la movilidad académica internacional como un ecosistema de cooperación avanzada, pieza clave en la internacionalización de las universidades; en el intercambio y gestión compartida del conocimiento; en la creación de una ciudadanía democrática y comprometida. Que apuesta por el fortalecimiento de la institucionalidad académica expresada en un espacio iberoamericano del conocimiento entendido en sentido amplio, horizontal y participado por redes activas con mayor o menor grado de formalización.

La Fundación Carolina constituye, en tal sentido, un proyecto anticipador que hoy cobra más importancia y vigencia que nunca. La necesidad de “dar sentido al sentido” de un tipo de cooperación académica avanzada implica también ser capaz de influir en transformaciones que entienden la excelencia como un proceso que combina la calidad de los aprendizajes con la capacidad de generar valor social e impacto en el territorio. Implica, asimismo, estar atentos a favorecer la dimensión de equidad en apoyo de quienes más lo necesitan.

El papel de la Fundación Carolina y su contribución futura

Personas copartícipes de la historia de la Fundación Carolina aprovechan el XX aniversario de la Fundación para, además de enviar sus felicitaciones, hablar sobre el recorrido de la Institución, su papel actual y su contribución futura al espacio iberoamericano del conocimiento. ¡Muchísimas gracias! Sigamos trabajando juntos.

Rafael Garranzo

Director general para Iberoamérica y el Caribe

Aina Calvo

Delegada del Gobierno en Illes Balears y exdirectora de la AECID

Rosario Pons

Directora del Máster en Periodismo de Agencia
Universidad Carlos III de Madrid – EFE

Celestino del Arenal

Catedrático emérito de Relaciones Internacionales
Universidad Complutense de Madrid

Ana Badia

Directora del Máster en Estudios Internacionales de la Universitat de Barcelona

Gerardo Herrero

Director del Curso de Desarrollo de Proyectos Cinematográficos Iberoamericanos

Sigamos trabajando juntos

El 19 de octubre del año 2000 se constituía formalmente la Fundación Carolina, dando inicio a un proyecto cuyo mandato principal —fomentar las relaciones culturales y la cooperación educativa y científica entre España y los países de la Comunidad Iberoamericana de Naciones— sigue hoy plenamente vivo, y con una validez renovada de cara a una región, América Latina, que en los últimos veinte años ha experimentado grandes transformaciones, y que demanda respuestas más avanzadas por parte de la cooperación española, en las que la educación superior y el apoyo a la ciencia y la tecnología han de tener un papel más destacado.

La institución daba sus primeros pasos en un contexto globalmente optimista, en el que España abría su economía e innovación al mundo, y América Latina estaba a las puertas de una década de progreso social, que daría lugar a la aparición de sus nuevas clases medias. Igualmente, en ese año se definieron en Naciones Unidas los Objetivos de Desarrollo del Milenio, cuyo contenido no solo se orientaba a propósitos de desarrollo humano, sino que asimismo establecía las bases de una narrativa universalista de progreso humano ligada al multilateralismo. En ese horizonte de cooperación internacional reforzada, la Fundación ha aspirado a contribuir a que la voz y la diversidad latinoamericana tuvieran más peso global.

José Antonio Sanahuja, director de Fundación Carolina

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Muy pronto, y en gran medida gracias a su naturaleza jurídica público-privada, la Fundación logró convertirse en una institución de referencia en el ámbito de la movilidad académica y en el sistema de cooperación al desarrollo. Así, fue asentando un modelo de gestión estable, transparente y eficaz, estableciendo unas sólidas relaciones de confianza con los centros académicos del espacio iberoamericano, además de con el resto de sus socios empresariales e institucionales, hoy en día intactas. Un modelo, a su vez, comprometido explícitamente con los valores democráticos de un mundo más justo y sostenible, orientando su actividad formativa a generar innovación y valor social.

Las cifras que en la actualidad presenta la Carolina dan buena cuenta de lo conseguido: 17.250 becas de posgrado y doctorado concedidas, con una inversión acumulada que supera los 160 millones de euros; más de un centenar de seminarios y jornadas de reflexión celebrados; 200 informes de investigación y trabajos de análisis publicados; 2.900 visitas de especialistas procedentes de la gestión pública, el sector privado, la sociedad civil y las esferas culturales, de las humanidades, la comunicación y la ciencia; y una activa “Red Carolina”, en fin, que supera las 20.000 personas, en la que conversan e interactúan estudiantes de máster y doctorado, personalidades de la alta función pública y de la política y de la creación cultural, y profesionales con amplio reconocimiento en todos los ámbitos, configurando un tejido de cuadros profesionales que reflejan el pulso real de la comunidad iberoamericana.

Lejos de dar por consumada su labor, la Fundación Carolina afronta el porvenir con fuerza e ilusión. La incertidumbre que se extiende por el planeta con la llegada de la COVID-19 reafirma la relevancia del conocimiento, la ciencia y la educación superior, y de instituciones dedicadas a fomentar la cooperación internacional en este campo. Es más, antes de la pandemia el sistema internacional se encontraba ya en una situación frágil, debido a la reaparición de los nacionalismos populistas, los embates contra el comercio internacional y una pujante hostilidad hacia la institucionalidad multilateral, proclive a la desglobalización. Este escenario afectaba de modo particular a América Latina, en tanto región vulnerable a “las trampas del desarrollo”, cuyas debilidades estructurales (en términos de protección social, o igualdad de género) han quedado claramente expuestas por efecto de la COVID-19.

Todo ello hace que el cometido de la Carolina adquiera una importancia redoblada de cara al porvenir inmediato. Equipada con el acervo de su recorrido histórico y la profesionalidad de un equipo solvente y preparado, la Fundación opera con la mirada puesta, por de pronto, en los próximos 10 años. Así, los Objetivos de Desarrollo Sostenible de la Agenda 2030 marcan una hoja de ruta sobre la que la Fundación ya ha empezado a caminar, redefiniendo el perfil de sus programas, intensificando su trabajo en red, reforzando su papel en el sistema de la cooperación española, generando y compartiendo conocimiento experto, y reposicionando, en definitiva, su lugar como agente clave en la cristalización de un espacio euro-latinoamericano de educación superior.

Tras 20 de experiencia sabemos que 2030 llegará enseguida. Seguimos; o, mejor dicho: sigamos trabajando juntos.

Video realizado por Dibujario para conmemorar el XX aniversario de la Fundación Carolina

Los becarios y becarias de Fundación Carolina

Fragmento del video realizado por el fotógrafo y exbecario, Hugo Ortuño

Las empresas del patronato de Fundación Carolina

Han pasado ya 20 años desde que la Fundación Carolina empezó su andadura, con enorme ilusión y muchísimas metas y sueños por cumplir. Formamos, inicialmente, un pequeño equipo, que posteriormente fue aumentando a medida que los objetivos iban creciendo, hasta consolidar un gran equipo de trabajo cuyo empeño principal es contribuir a las relaciones culturales, a la cooperación en educación superior, a la investigación especializada en el ámbito de la Comunidad Iberoamericana de Naciones.

Para llevar a cabo este proyecto, ha sido del todo imprescindible contar con el generoso apoyo de las empresas de nuestro Patronato. Empresas a las que queremos resaltar con una especial mención y un profundo agradecimiento, por mostrar su confianza en la Fundación Carolina durante todos estos años. Sin sus aportaciones y colaboración, no habría sido posible convertir a la Fundación en la institución de referencia que es hoy en la construcción del espacio iberoamericano del conocimiento.

Nos gustaría destacar el compromiso de las empresas de nuestro patronato con la Agenda 2030, que reconoce en el sector privado un socio clave en la participación mundial para respaldar la aplicación de los Objetivos de Desarrollo Sostenible. El sector privado representa un sector social estratégico  como parte activa de las asociaciones de naturaleza público-privada. La Fundación Carolina seguirá trabajando, junto a las empresas de su patronato, para contribuir a la sostenibilidad del planeta y para mejorar las vidas de las personas.

Por todo ello, queremos rendir este merecido homenaje a las empresas, por su interés, compromiso y generosidad, ya que han hecho posible que los miles de beneficiarios y beneficiarias de la Fundación en estos 20 años se hayan convertido en actores de cambio para transformar sus sociedades.

El equipo de la Fundación Carolina

Dirección

José Antonio Sanahuja

Director

Hugo Camacho

Secretario General y Gerente

Área de Formación

Juan José Martín

Jefe del Área de Formación

Paula Alonso

Responsable de Postgrado

Juan Torres

Responsable de Doctorado

Belén Alameda

Coordinadora de Postgrado

Aurora Caballero

Coordinadora de Postgrado

Área de Formación

Área de Estudios y Análisis

María José Saez

Coordinadora de Postgrado

Paloma Sánchez

Coordinadora de Doctorado

Anna Piotrowicz

Coordinadora de Postgrado

José Andrés Fernández

Responsable de Estudios y Análisis

Área de Cooperación y Liderazgo.

Área de Asuntos Jurídicos y Gestión Corporativa

Cristal Mariátegui

Jefa del Área de Cooperación y Liderazgo

Arturo Pita

Responsable del Área de Cooperación y Liderazgo

Isabel de Gonzalo

Jefa del Área de Asuntos Jurídicos y Gestión Corporativa

Teresa Botella

Secretaría de Dirección y Área Asuntos Jurídicos

Área de Administración

Fernando López

Jefe del Área de Administración

Julio López

Coordinador del Área de Administración

Mónica Muñoz

Coordinadora del Área de Administración

Área de Comunicación y Red Carolina

Virginia Alba

Jefa del Área de Comunicación y Red Carolina

Nuria Álvarez

Coordinadora del Área de Comunicación y Red Carolina

María Novoa

Coordinadora del Área de Comunicación y Red Carolina

La imagen de cabecera del boletín 25 y del microsite especial 20 aniversario de Fundación Carolina ha sido diseñada por el exbecario mexicano Aldo Cortés Munnell. El concepto del diseño se basa en el desarrollo y el valor social de los becarios y becarias, y de las personas participantes en los programas de la Fundación estos últimos 20 años. Representa la diversidad humana y el dinamismo cultural presente en las actividades de la Fundación Carolina, gracias a su acción en cooperación en educación superior en Iberoamérica.