Resumen
Esta mañana, 6 de octubre, la Fundación Carolina ha celebrado una nueva sesión de trabajo en la sede del Ministerio de Asuntos Exteriores, Unión Europea y Cooperación, centrada en la presentación de las conclusiones del informe “Pulse of Democracy in the Americas 2026”.
El acto ha contado con la presentación de Daniel Montalvo docente de la Vanderbilt University, y director de Survey Research Operation para el Latin American Public Opinion Project (LAPOP). La sesión fue introducida por Érika Rodríguez Pinzón, directora de la Fundación Carolina. Asistieron a la presentación personal del Ministerio de Asuntos exteriores, Unión Europea y Cooperación, docentes de diferentes universidades vinculadas a la Fundación y representantes de otras instituciones del Sistema de la Cooperación Española.
El informe “Pulse of Democracy in the Americas 2026”, elaborado por el Center for Global Democracy de Vanderbilt/LAPOP junto con el Kellogg Institute de Notre Dame, analiza cómo los ciudadanos de América perciben la democracia, las instituciones, la economía, la seguridad y la capacidad de sus gobiernos para responder a sus necesidades. Se basa en 25.282 entrevistas representativas realizadas en 21 países y supone una actualización de una serie que LAPOP viene realizando desde 2004. Una de sus principales novedades es que incorpora Cuba por primera vez y amplía el marco comparativo para incluir también a Estados Unidos y Canadá.
El gran mensaje del informe es moderadamente positivo –pese a importantes señales de alerta-: después de más de una década de deterioro, el apoyo a la democracia vuelve a crecer de forma bastante generalizada. En América Latina, el 65% considera que la democracia es preferible a cualquier otra forma de gobierno, seis puntos más que en 2023, y el apoyo aumenta en prácticamente todos los países y grupos sociales. También mejoran las percepciones sobre la economía, la inseguridad y la situación de los hogares. Sin embargo, esta recuperación es frágil: persiste una fuerte desconfianza hacia gobiernos e instituciones, y una parte importante de la población está dispuesta a aceptar formas de “mayoritarismo iliberal” —presidentes con capacidad de actuar sin demasiados controles, incluso limitando a la oposición, los tribunales o los derechos de las minorías—.
El informe, por tanto, dibuja una paradoja: la gente vuelve a valorar más la democracia, pero no necesariamente las normas e instituciones que la protegen.
