Resumen
Representantes del ámbito empresarial, financiero y académico analizan en el Ateneo de Madrid los retos y oportunidades de Iberoamérica ante la próxima Cumbre de Jefes de Estado y de Gobierno. La inversión, la inteligencia artificial y la colaboración público-privada centran el debate
El Ateneo de Madrid acogió ayer la jornada «Una apuesta por la integración de Iberoamérica desde el sector privado», organizada por su Sección Iberoamericana, la Fundación Carolina y el Consejo de Empresarios Iberoamericanos (CEIB), en el marco del ciclo «De camino a la Cumbre Iberoamericana».
El encuentro reunió a representantes del ámbito empresarial, financiero y académico para reflexionar sobre cómo fortalecer la integración económica de la región y transformar sus oportunidades en iniciativas concretas de inversión, innovación y desarrollo.
El acto fue introducido y presentado por Silvia Escobar, secretaria primera de la Sección Iberoamericana del Ateneo de Madrid, y moderado por la directora de la Fundación Carolina, Erika Rodríguez Pinzón. En su intervención, Érika apuntó que la integración iberoamericana va mucho más allá de las relaciones institucionales entre gobiernos. Subrayó el valor de las redes académicas, culturales, sociales y empresariales que mantienen vivo este espacio de cooperación, y defendió la necesidad de construir una agenda compartida que incorpore a todos estos actores.
Inversión, tecnología y crecimiento económico
La transformación digital y la inteligencia artificial ocuparon un lugar destacado en el debate. Ángel Melguizo, socio de ARGIA, planteó la oportunidad de convertir Iberoamérica en un polo de desarrollo tecnológico sostenible, aprovechando su potencial en energías renovables, talento y conectividad. Entre sus propuestas destacó la creación de un Green AI Valley, una red de centros de datos e infraestructuras de computación alimentadas por energías limpias, que permita a la región pasar de ser consumidora a participar activamente en el desarrollo de la inteligencia artificial.
Por su parte, John Rutherford, director global de Relaciones Institucionales de BBVA, señaló el bajo crecimiento económico y la insuficiente inversión privada como dos de los principales desafíos de América Latina. Defendió la necesidad de fortalecer los mercados financieros, ampliar el acceso al crédito y generar un entorno de estabilidad y seguridad jurídica que favorezca la inversión. También identificó importantes oportunidades en infraestructuras, transición energética, inclusión financiera y emprendimiento.
Desde la perspectiva de las organizaciones empresariales, Narciso Casado, secretario permanente del CEIB, reivindicó el papel del sector privado como impulsor de la integración regional. Destacó los avances logrados desde la incorporación de los encuentros empresariales al sistema de cumbres iberoamericanas y presentó distintas iniciativas dirigidas a fortalecer las pymes, promover la formación y la empleabilidad y facilitar nuevas oportunidades de negocio. Asimismo, defendió una mayor conexión entre los encuentros empresariales y las reuniones de responsables políticos para traducir los compromisos en acciones concretas.
El debate contó también con la participación de Víctor Muñoz, exalto cargo del Gobierno de Colombia, socio de ARGIA y especialista en transformación digital, quien aportó la perspectiva latinoamericana sobre las relaciones empresariales con Europa. Muñoz destacó la necesidad de reforzar el diálogo entre gobiernos y empresas y señaló las oportunidades que ofrecen los centros de datos sostenibles y las aplicaciones sectoriales de inteligencia artificial para mejorar la productividad y la competitividad regional.
De los diagnósticos a la acción
A lo largo de la jornada, los participantes coincidieron en la importancia de fortalecer la colaboración público-privada, facilitar la financiación empresarial y aprovechar las capacidades compartidas de los países iberoamericanos.
El encuentro puso de relieve que, pese a los desafíos económicos, institucionales y tecnológicos, Iberoamérica dispone de una sólida red de relaciones empresariales, académicas y sociales sobre la que avanzar hacia una integración más profunda.
La principal conclusión fue la necesidad de pasar de los diagnósticos y las declaraciones de intenciones a proyectos concretos, con resultados medibles y continuidad en el tiempo. En este contexto, la próxima Cumbre Iberoamericana representa una oportunidad para reforzar el diálogo entre gobiernos y sector privado y consolidar una agenda común de crecimiento, innovación y desarrollo sostenible.
