El Objetivo de Desarrollo Sostenible 5 incluido dentro de la Agenda 2030 recuerda que alcanzar el desarrollo supone luchar contra las desigualdades sociales, dentro de las cuales la de género reclama una especial atención. Sirva dicho objetivo como una interpelación, a los diferentes niveles de gobierno, sobre la urgencia y necesidad de apoyar, acompañar, impulsar, diseñar e implementar iniciativas que respondan a las reivindicaciones históricas de reconocimiento, redistribución y representación que plantean los feminismos.

Con el foco puesto en la cooperación entre España y los países latinoamericanos, y alineada a la Estrategia de Política Exterior Feminista lanzada por el Ministerio de Asuntos Exteriores para el periodo 2021-24, la Fundación Carolina entiende que la  perspectiva de género es un asunto transversal que debe transformar nuestras formas de ser e interaccionar dentro de las instituciones y fuera de ella, en aras de contribuir a una mayor justicia social.

A tal fin, desde la Fundación apoyamos iniciativas que buscan dar una mayor visibilidad a las mujeres, apostamos por la capacitación y formación de estudiantes en temas de género, publicamos documentos de análisis y estudio sobre asuntos que preocupan a las mujeres de diferentes modos, y generamos espacios de reflexión crítica sobre los marcos interpretativos y demandas de los diversos feminismos en la región. La meta también es dibujar y contribuir a diseñar un horizonte libre de violencia de género en los ámbitos profesional, académico, familiar y social.

En esta página te invitamos a participar del conversatorio que celebraremos el 10 de marzo en Casa de América, junto la AECID y la cooperación española, en torno al significado y aterrizaje de conceptos como cooperación y política exterior feminista.

Además, compartimos las reflexiones de Karina Batthyány, secretaria ejecutiva de CLACSO, y María Teresa Martín Palomo, profesora de la Universidad de Almería, quienes ilustran con datos y reflexiones cómo la pandemia afectó los cuidados y las vidas de las mujeres en Iberoamérica.

Sumado a ello, visibilizamos y difundimos infografías desarrolladas por prometedores proyectos latinoamericanos como Distintas Latitudes y Violentadas en Cuarentena, o el proyecto fotográfico de Ruda colectiva, «Esto no es una cadena», en los que participan exbecarias de la Fundación Carolina. También encontrarás aquí una serie de videos de nuestras actuales becarias relatando iniciativas activas en la región que buscan luchar contras las violencias de género e inspirar la acción a quienes quieren luchar por la igualdad.

Seminarios

Mesa redonda: “Política exterior y de cooperación feminista”

Con ocasión del Día Internacional de la Mujer, se ha celebrado la mesa redonda “Política exterior y de cooperación feminista”, organizada por la AECID, Casa de América y la Fundación Carolina. El acto, que ha sido retransmitido en streaming, ha contado con la participación de la secretaria de Estado de Cooperación Internacional, Ángeles Moreno Bau, y de los directores de la AECID, Magdy Martínez Solimán, y de la Fundación Carolina, José Antonio Sanahuja. 

Tras sus intervenciones ha comenzado la mesa redonda, en la que han participado Aurora Díaz-Rato, embajadora ante las Naciones Unidas; Luis Mora, representante  del Fondo de Población de las Naciones Unidas en Marruecos; Ana Peláez, directora de la Fundación CERMI-Mujeres y vicepresidenta del Comité de la CEDAW; Ana Güezmes, directora de la División de Asuntos de Género de la CEPAL; Merche Ruíz Giménez, miembro Grupo de Trabajo de Género del Consejo Cooperación y Clara Cabrera, embajadora en Misión Especial para la Igualdad de Género, y ha estado moderada por Cecilia Güemes, investigadora asociada de la Fundación Carolina.

Ángeles Moreno ha afirmado que la igualdad de género es una seña de identidad de la política exterior y de cooperación feminista. La Cooperación Española utiliza todos los instrumentos que tiene a su alcance en apoyo de las políticas públicas de igualdad y erradicación de la violencia contra las mujeres en los países socios. Asimismo, ha resaltado como línea prioritaria impulsada desde la Secretaría de Estado, la promoción de la participación paritaria en la vida política, económica y pública y el liderazgo de las mujeres, objetivo de la meta 5.5. de la Agenda 2030 de Desarrollo Sostenible, y en concreto a través de la identificación de posibles alianzas público-privadas que permitan desarrollar proyectos que promuevan dicha participación.

 

Martínez Solimán ha destacado el compromiso de la AECID con la cooperación feminista, con más de 300 proyectos en ejecución, e impulsando iniciativas como el Fondo Ellas+ o el programa e-duc@, y ha resaltado la necesidad de un pensamiento feminista como acelerador de desarrollo.

Por su parte, Sanahuja ha manifestado la voluntad de la Fundación Carolina de sumarse a la política de cooperación feminista, destacando las medidas adoptadas por la institución, tanto a través de su oferta académica, seminarios y publicaciones, como de sus programas de cooperación y liderazgo.

COOPERACIÓN FEMINISTA Y TRANSFORMADORA

Este debate ha permitido recoger distintas miradas sobre cooperación feminista de la mano de expertos y expertas del ámbito multilateral, e identificar líneas de acción, así como un intercambio de experiencias y lecciones aprendidas que servirán de orientación para nuevas líneas de acción de la cooperación española. Entre las principales conclusiones cabe destacar la idea de que el feminismo es internacionalista y solidario, de que las acciones nacionales y locales no son suficientes. Amplio consenso en la necesidad de una política exterior feminista para terminar con las asimetrías, en que tenemos la igualdad sustantiva en el horizonte. En el desarrollo de la mesa redonda ha quedado de manifiesto que el feminismo no es ya un eje prioritario de la política exterior de España, sino un objetivo transversal, la política exterior es una herramienta de cambio en pos de los derechos humanos, y las niñas y mujeres son el principal agente de ese cambio.

Seminario «Recuperación sostenible en igualdad de género tras la pandemia #COVID19« 

Organizado por el Instituto de Estudios Fiscales, con la colaboración de Fundación Carolina
 

Fecha y hora
📅 martes 9 de marzo de 2021.
⌚ 16.30.
Programa e inscripción

El becario Alejandro Espí intervendrá con una ponencia sobre Mujer y política.
8 y 9 marzo

Punto de vista

Pandemia y crisis del cuidado en América Latina y el Caribe

Karina Batthyany

Secretaria Ejecutiva, CLACSO.

La pandemia del coronavirus ha tenido efectos sin precedentes en la vida cotidiana de los y las habitantes de la región de América Latina y el Caribe (ALC), trastocado las dinámicas laborales, domésticas y de cuidado; afectando especialmente a trabajadores/as informales, niños/as y mujeres de los hogares de menos ingresos.

La crisis sanitaria ha profundizado la crisis de los cuidados, la vulnerabilidad de las mujeres en el mercado de trabajo y exacerbado la violencia por razones de género, agudizando las desigualdades de género en la región. La magnitud de la crisis ha reabierto debates sobre la función del Estado, de la política en general y de las políticas públicas en particular, así como del rol que estas tienen para mitigar dichas desigualdes.

De acuerdo a datos de la CEPAL, durante el 2020 se registró una caída del PIB regional de 7,7%, lo que provocó el cierre de 2,7 millones de empresas y el aumento del desempleo al 10,7%. Esta importante salida de la fuerza de trabajo afectó con mayor intensidad a las mujeres y las trabajadoras y los trabajadores informales, en una región que antes de la pandemia ya tenía un 53 % de informalidad  (CEPAL, 2020b)

El aumento del  desempleo  repercutirá  de  manera  diferencial   en  las condiciones  de  vida porque  las  mujeres  de  la  región  se  emplean  en  un  49% en  comercio  y servicios, dos de los sectores más afectados por la pandemia.

Al mismo tiempo la presión de la demanda de pacientes con coronavirus afecta principalmente a médicas, enfermeras y trabajadoras de la salud en general, ya que ellas representan el 72,8 %del personal del sector de la salud. Además ,las trabajadoras formales, que tienen salarios menores a los de los varones en un 17 % en  promedio,  también  han  visto  incrementadas  sus  tareas  domésticas (CEPAL, 2020a).

Producto de la pérdida de puestos y de la sobrecarga de los cuidados familiares, la tasa de participación femenina en el mercado laboral cayó del 52 al 45%, volviendo a los niveles de hace una década (CEPAL, 2020b). Gran parte de las mujeres de la región dejaron de percibir ingresos, ahondando la brecha económica que separan hombres de mujeres. Antes de la pandemia, por cada 100 hombres que vivían en la pobreza extrema, había 132 mujeres  (CEPAL, 2020a).

En América Latina, las desigualdades sociales están estrechamente vinculadas con la provisión desigual de cuidado familiar y social, conformando un verdadero círculo vicioso: quienes tienen más recursos disponen de un mayor acceso a cuidados de calidad y tienen en promedio menos miembros del hogar que cuidar; mientras que en los hogares de menores ingresos la demanda de cuidados es mayor, con un acceso limitado a los servicios básicos y de cuidados y/o a condiciones habitacionales dignas.

El confinamiento ha supuesto también una escalada de la violencia de género. Según las Naciones Unidas, de acuerdo a los registros de llamadas por violencia de género de distintos países de ALC, durante la pandemia se produjo un repunte alarmante de la violencia doméstica en todo el mundo. Sabemos que, en tiempos de precariedad económica e inestabilidad social, explota la violencia de género en el ámbito doméstico. Durante la pandemia para muchas mujeres, niñas y niños, el hogar no fue un lugar seguro donde resguardarse.

La economía considerada productiva se sostiene en el trabajo del cuidado no reconocido ni remunerado, subvencionando tanto los servicios públicos como los beneficios privados. Las tareas de atención y cuidado son un trabajo imprescindible para la reproducción social y el bienestar cotidiano de las personas. Antes de la pandemia, las mujeres eran las responsables de proveer el 80% del trabajo de cuidados y doméstico no remunerado.

La pandemia parece estar dejando claro que los Estados no están muertos y mantienen una función principal en la ejecución de políticas capaces de transformar la realidad. Durante la emergencia, las medidas se han concentrado en los aspectos sanitarios, en aliviar la pérdida de ingresos de sectores de alta vulnerabilidad social, así como en la protección del empleo. Pero la intensificación de la crisis de los cuidados como efecto de la pandemia no se resolverá con pequeños ajustes en las políticas sociales. Se necesitan medidas que rompan los moldes tradicionales para que no seamos siempre las mujeres las que sostenemos en los momentos críticos el funcionamiento de nuestras sociedades.

Para solucionar la crisis de cuidados necesitamos una nueva idea de gestión pública que entienda que la interdependencia de las personas es un hecho de la vida en común. La solución no pasa solo por repartir más equitativamente el cuidado entre varones y mujeres a nivel individual, sino que su importancia y valor se reconozca y pueda ser provisto también en parte por la sociedad y con el Estado asumiendo su responsabilidad. La única respuesta total y efectiva ante las crisis en la reproducción de la vida está dada por las instituciones universales, públicas y gratuitas, por los espacios de lo común y de lo colectivo.

Nos encontramos en un tránsito hacia sociedades que sufrirán reconfiguraciones a corto y mediano plazo. Es necesario que seamos capaces de instalar la necesidad de poner los cuidados en el centro, superando el mercado como eje organizador de la vida en común. Se trata en definitiva de construir un nuevo “pacto social”, fundado sobre la irrenunciable igualdad real –y no solo formal– de varones y mujeres y en el reconocimiento de la solidaridad y la interdependencia como valores claves para la construcción de un sistema social más justo en ALC.

Referencias bibliográficas

CEPAL (Comisión Económica para los países de América Latina y el Caribe) (2020a). “La pandemia del C ovid-19 profundiza la crisis de los cuidados en América Latina y el Caribe”  Recuperado  en: https://www.cepal.org/es/publicaciones/45335

CEPAL (Comisión Económica para los países de América Latina y el Caribe). (2020b). América  Latina  y  el  Caribe  ante  la  pandemia  del  Covid-19:  efectos  económicos  y sociales.    Recuperado en: https://www.cepal.org/es/publicaciones/45337

Hablamos con

María Teresa Martín Palomo 

Profesora de la Universidad de Almería. Area de sociología

Llevas años preocupada en temas de cuidado e igualdad de género, buscando erradicar violencias de género y apoyando el reconocimiento de derechos y espacios de comprensión y crecimiento de las mujeres. En base a este recorrido y reflexionando en clave iberoamericana, ¿en qué asuntos crees se avanzó y se ganó terreno y qué asuntos quedan por recibir respuesta política urgente?

Muchas y diversas mujeres han logrado avanzar en la vida cotidiana haciendo valer sus derechos y su libertad de elegir, accediendo a espacios de poder y de toma de decisión.  Se ha avanzado en dar visibilidad a problemas que permanecían ocultos y naturalizados: se ha llamado violencia a muchas prácticas muy arraigadas y aceptadas como normales. Pero quedan muchas cuestiones que se resisten, como la violencia de género que continúan sufriendo muchas mujeres y niñas cada día (acoso sexual y otras formas de violencia sexual, malos tratos de diverso tipo, feminicidios), los descuidos que sufren aun cuando las mujeres son las cuidadoras de la mayor parte de la población, de su entorno, las mantenedoras y reparadoras de la vida, para que esta siga su curso.

En educación se han dado enormes avances, el analfabetismo se ha reducido muchísimo, aunque siga habiendo mujeres que no saben leer o escribir. Pero son sobre todo mujeres de ciertas extracciones sociales las que pueden terminar estudios universitarios, incluso ir más allá. Se nos resiste la entrada por la puerta grande a la tecnociencia, pero muchas mujeres van entrando poco a poco por la puerta pequeña, como ejemplifica Diana Trujillo, ingeniera areoespacial, primera mujer migrante latina en la Academia de la NASA y en 2020 directora de vuelo de la misión ‘Perseverance’). Son pasos de gigante que apuntan el camino a seguir. De otro lado, se reconocen y valoran poco o nada los conocimientos y saberes que las mujeres han desplegado para cuidar, a los que muchas veces se tacha de “informales”. Será tarea titánica ponerlos en valor. Insisto en la importancia del acceso a la educación, pues, junto con encaminar nuestras luchas y políticas hacia la sociedad del cuidado, es el potente trampolín con el que dar el salto hacia la igualdad, hacia la equidad.

Desde hace un par de décadas me sorprende gratamente la centralidad que los cuidados han ido cobrando en las luchas feministas, en la academia, incluso tímidamente la idea de políticas de cuidados va adentrándose de manera dispar pero firme en las políticas públicas y en los discursos políticos (Sistema Nacional del Cuidado en Uruguay, Ley de Economía del Cuidado en Colombia, Mesa Interministerial De Políticas De Cuidado en Argentina, Ley del Sistema de Cuidados de Ciudad de México, Sistema para la Autonomía y Atención a la Dependencia en España). En especial, han sido esperanzadoras las diferentes experiencias de cuidados comunitarios, las ollas colectivas, los apoyos vecinales, cómo se crea con ello mundo común, se crea realidad. Mucho ha de aprenderse de todo esto, lo hemos visto con ocasión de la pandemia, funciona y ¡cómo funciona!.. Son los pilares para una sociedad del cuidado.

Tomando en consideración los graves desafíos y dificultades que la pandemia impuso e impone, ¿qué cuestión te preocupa de modo especial en relación a las mujeres?

La pandemia ha permitido hacer visible que somos vulnerables: hemos podido experimentar que la vulnerabilidad es parte del vivir de todas las personas. Y porque somos vulnerables todos y todas necesitamos cuidados. Se ha hecho evidente, pues, que los cuidados son “esenciales”, pero también que circulan entrecruzándose con los ejes de desigualdad que atraviesan el mundo. Efectivamente, nuestras vidas subsisten por una extensa red de cuidados, propios o de otras personas, que mantienen nuestras existencias vivas y activas, y con ellas nuestro mundo. Pero el cuidado (y su ausencia) no se reparten por igual: lo tienden a prestar los grupos sociales subalternizados, quienes ni son privilegiados ni pueden ser indiferentes a las demandas de cuidado. Hemos podido ver que sin cuidado no hay vida, hacer esto visible ha sido una de las pocas caras amables de esta pandemia.

Al principio, la crisis ocasionada por el SARS-CoV-2 llegó a ser considerada como una oportunidad para construir un mundo menos injusto. Incluso se llegó a ver como una oportunidad para dar (¡por fin!) visibilidad al protagonismo que tienen los cuidados y pasar a asumirlos como una responsabilidad colectiva. Pero el globo se nos ha ido desinflando: desde los primeros meses se empezó a ver que el confinamiento incrementa la carga de trabajo, sobre todo para las mujeres (¿dejá vu?), con el incremento de actividades telemáticas, la dilución de los límites entre las jornadas laborales y la vida en casa ha dado un giro regresivo en muchos sentidos: fin del ocio y de la desconexión, las tensiones en la distribución de tareas del hogar y de los cuidados con un trabajo remunerado que se realiza en el mismo espacio nos han llevado al límite. Hemos visto incrementarse nuestros niveles de estrés y de carga mental, una sobrecarga pronunciada por la simultánea virtualización del trabajo remunerado, del apoyo a la escuela en los hogares, de no contar con comedores ni servicios públicos, el tener que estar pendiente del sostenimiento de miembros de la red familiar y de amistad en la distancia. Y esto para las mujeres más privilegiadas que han podido, pese a todo, teletrabajar y mantener sus trabajos remunerados.  La pandemia nos invita a reflexionar acerca de cómo se distribuyen las responsabilidades entre los diferentes actores implicados, o que debieran implicarse, en los cuidados.

Más allá de las acciones positivas en busca de la igualdad de género como pueden ser las cuotas, las políticas de auxilio frente a la violencia sexual y física o el lenguaje inclusivo ¿Qué acciones concretas crees sirven para la deconstrucción y la construcción de nuevos escenarios? ¿Qué opinas de los programas e iniciativas que buscan desarrollar nuevas masculinidades?

Habría que luchar para que estos “retrocesos provisionales” (por denominarlo de algún modo), no se instalen en nuestras vidas. Necesitamos ahora más que nunca diluir la frontera entre lo doméstico y lo público, pero no para que lo público invada nuestras habitaciones, hemos de estar atentas más que nunca a intentar mantener o acceder a esa habitación propia de la que nos habló Virginia Wolff.

Creo que la varita mágica debería apuntar a la sociedad del cuidado: del propio, de responsabilizarnos colectivamente del cuidado de los otros y las otras, de nuestro entorno, del mundo común que nos sostiene, de decidir entre todos y todas de qué modo vamos a hacerlo. Es fundamental que en todo este proceso tengan voz los grupos sociales que más saben de esto, los más vulnerabilizados, y que tengan realmente poder de decidir; como lo son también esas nuevas masculinidades, masculinidades cuidadoras, tan necesarias para poder construir una sociedad verdaderamente democrática.

Y una de las respuestas más estimulantes ha sido la de la (re)activación de vínculos comunitarios. La comunidad de la mano de los cuidados podría estimular y regenerar el lazo social (y viceversa), siempre que se les dé espacio, sostén y empuje.

¿Crees que el feminismo se articula a otras luchas en América Latina como la de pueblos originarios, la diversidad sexual, la de sostenibilidad ambiental, de inclusión tecnológica? ¿A cuáles y cómo?

Desde sus inicios el movimiento feminista ha sido solidario con todas las luchas, frente a la esclavitud, frente a la explotación, frente a cualquier forma de opresión. Hoy son muchos y diversos los feminismos, y desde esta diversidad se articulan y tejen luchas con otros colectivos. Por ejemplo, en relación con la sostenibilidad y los cuidados, el trabajo se retroalimenta; como ocurre con el productivo y rico camino seguido por los feminismos y el movimiento trans*, o con el movimiento ecologista. Las tecnologías ya son compañeras de viaje de ciertos feminismos, luchas que se han ido organizando con imaginación por mujeres diversas de todos los rincones del mundo. Obviamente la brecha tecnológica tiene que ser trabajada, pues tiene género, como todo. Pero la relación entre tecnologías y movimientos sociales es enormemente interesante. Desde el ciberactivismo a las acciones efímeras que surgen ante una emergencia, como ha ocurrido en la pandemia con vecinos y vecinas que “se han descubierto”. Muchas mujeres jóvenes se han organizado a través de las redes sociales para luchar contra la violencia sexual o frente a ciertos atropellos, como el movimiento Me Too; también para construir estrategias de diálogo y participación. Aunque se disuelvan ya sabemos que funciona, y que ha permitido dar soporte, nos ha soportado o nos ha permitido desenmascar la violencia, hacerle frente. Habría que potenciar estas experiencias para que no se diluyan sino que se conforme, se reconfigure, se renueve la comunidad, que volvamos a recuperar las calles, las aceras, los barrios, los espacios que burlan la frontera entre lo público y lo privado.

Es urgente el acceso a la educación formal y al poder para contar con las mejores herramientas para que todas las personas puedan participar en negociar y decidir de forma colectiva cómo vamos a construir esta sociedad del cuidado. Sería una gran revolución, pero solo si el cuidado no es una obligación solo de las mujeres y de las más precarias entre todas las mujeres, sino una responsabilidad colectiva de nuestras sociedades.

América Latina es muy diversa y desigual, y gran parte de la desigualdad que la atraviesa podría cartografiarse a partir del modo cómo se reparte la provisión de cuidado, quien lo recibe y quien lo proporciona, cómo lo hace. El reto es que las mujeres más pobres, de etnias minoritarias o de los grupos sociales más vulnerabilizados por su diversa funcionalidad, por su opción sexual, por su identidad sexual, por tener o no tener papeles, o por su forma de vida, accedan a los mismos derechos, también al reconocimiento de sus diferencias.

*Te pedimos nos recomiendes una obra, libro o revista que te haya impactado/emocionado y sirva para conocer y empatizar con la lucha femenina en Iberoamérica hoy.

Me ha emocionado leer: Muxí, Z. (2020). Mujeres, casas y ciudades. Más allá del umbral. Barcelona: DPR.

Un libro imprescindible: Karina Batthyány (Ed.), Miradas Latinoamericanas al Cuidado. Buenos Aires /México; CLACSO/ Siglo XXI. ISBN 978-987-722-784-0, pp. 243-287. En línea: http://biblioteca.clacso.edu.ar/clacso/se/20201209035739/Miradas-latinoam

Publicaciones

ANÁLISIS CAROLINA Nº 7/2021

Demandas, reivindicaciones y luchas feministas en Latinoamérica

Marzo 2021

Cecilia Güemes

ANÁLISIS CAROLINA Nº 6/2021

¿Puede la crisis de trabajo y cuidados de la COVID-19 transformarse en una oportunidad para las políticas de igualdad? Una reflexión feminista

Marzo 2021

Francisco Cos-Montiel

ANÁLISIS CAROLINA Nº 6/2021

Can the COVID-19 work and care crisis be transformed into an opportunity for equality policies? A feminist reflection

Marzo 2021

Francisco Cos-Montiel

ANÁLISIS CAROLINA Nº 6/2021

La crise du travail et des soins de la COVID-19 peut-elle se transformer en une opportunité pour les politiques d’égalité? Une réflexion féministe

Marzo 2021

Francisco Cos-Montiel

ANÁLISIS CAROLINA Nº 20/2020

Las desigualdades de género en el centro de la solución a la pandemia de la COVID-19 y sus crisis en América Latina y el Caribe

Abril 2020

Rosa Cañete Alonso

ANÁLISIS CAROLINA Nº 19/2019

Eliminar la violencia contra las mujeres en América Latina y el Caribe: Objetivo imprescindible para el desarrollo sostenible, la igualdad y la paz

Septiembre 2019

Francisco Cos-Montiel

DOCUMENTOS DE TRABAJO Nº 2

Mujeres en Iberoamérica: herramientas de gobierno para un cambio que ya ha comenzado

Marzo 2019

Cecilia Güemes

Estudios de género en la convocatoria de becas 2021-2022

En Fundación Carolina contribuimos al cumplimiento del ODS 5 - Igualdad de Género
a través de nuestra oferta académica.

 

En la convocatoria 2021-2022 se ofertan becas para realizar los siguientes estudios de género:

Máster Universitario en Estudios de Género. Universidad Complutense de Madrid

Máster Universitario en Estudios de Género y Desarrollo profesional. Universidad de Sevilla

Además, existe un programa dirigido a tituladas superiores:

Programa STEM para titulada superiores: 30 becas patrocinadas por la Fundación en maestrías de áreas de ciencias, ingeniería, tecnología y matemáticas.

 

Conociendo nuevas iniciativas en las que participan las becarias de la Fundación Carolina

Mandy Barrios

Mandy Barrios

Red latinoamericana de Jóvenes Periodistas

Ser mujer y periodista en América Latina y el Caribe implica un desafío y es uno de los temas que aborda la Red Latinoamericana de Jóvenes Periodistas de Distintas Latitudes Factual¿En qué consiste esta red? Es una iniciativa que impulsa el periodismo regional,  destaca nuevos talentos y acompaña el proceso de formación de jóvenes periodistas por medios de alianzas con medios, tutores y diferentes redes de contactos de todo el continente. 

Los periodistas que la integran realizan crónicas, reportajes e investigaciones, así como experimentos periodísticos y, entre otros temas, cuentan historias de mujeres en Hispanoamérica, una de las comunidades más importantes para Distintas Latitudes. ¿Cómo lo hacen? A través de investigaciones colaborativas.

Al igual que la Fundación Carolina, a través de el trabajo de profesionales, Distintas Latitudes contribuye a eliminar la violencia contra las mujeres, un objetivo imprescindible para el desarrollo sostenible, la igualdad y la paz de la Agenda 2030.  

Algunas de nuestras becarias han integrado o participan hoy de la quinta generación de la Red Latam. Una de ellas es Mandy Barrios, periodista y editora de Redes Sociales en El Observador, Uruguay, quien el año pasado viajó a Madrid para realizar el Máster en Edición Producción y Nuevas Tecnologías de El Mundo, con el apoyo de la fundación.

Seguir leyendo

Karla Crespo

Karla Crespo

Violentadas en cuarentena

Pensamos que las casas son lugares seguros y desde hace un año esta idea se reforzó al encerrarnos y blindar este espacio para evitar que la covid-19 ingrese. Pero la casa para muchas mujeres y niñas dejó de ser un refugio y se convirtió en un infierno. Sin acceso a servicios de asistencia, millones de mujeres no tuvieron más opción que pasar la cuarentena con sus agresores. Varias sobrevivieron al círculo de violencia, otras no pudieron. 

En la Red Latinoamericana de Jóvenes Periodistas de Distintas Latitudes nos preguntamos por un posible aumento en los casos de violencia de género durante la cuarentena por covid-19. Así armamos un equipo de 30 periodistas de 19 países de Latinoamérica y el Caribe para encontrar una respuesta.

Durante seis meses cruzamos data, analizamos legislaciones, hablamos con familiares de las mujeres asesinadas, entrevistamos a expertas, recopilamos información sobre denuncias y llamadas de auxilio. El resultado de ese trabajo es la investigación transfronteriza Violentadas en Cuarentena, que revela el aumento de la violencia de género: Tan solo de marzo a junio de 2020, habían ocurrido 1409 feminicidios en los 19 países; de este número, 361 feminicidios fueron cometidos durante el primer mes exacto de la cuarentena. La investigación también recuerda a las mujeres víctimas de femicidio y lanza un llamado de auxilio: ¡Dejen de matarnos! 

Fabiola Ferrero

Fabiola Ferrero

Ruda colectiva

Ruda Colectiva lanza su primer proyecto fotográfico

“Esto no es una Cadena”

El próximo jueves 11 de marzo del 2021 la colectiva latinoamericana de fotografía “Ruda” invita al lanzamiento del sitio web, “Esto no es una Cadena”, una plataforma que reúne 11 historias  narradas desde distintas parte de América Latina, donde el tema central es el acceso al alimento durante la primera fase del confinamiento del Covid -19.

El 11 de marzo del 2020 la Organización Mundial de la Salud declaró el Coronavirus del Covid – 19 como pandemia mundial ,y es en conmemoración a todas las vidas, historias y luchas de supervivencia a lo largo de este año, que la colectiva de fotografía “Ruda” realiza el lanzamiento virtual de la plataforma “Esto no es una Cadena”. Un conversatorio que se realizará entre las 11 fotógrafas a través de su Fan Page de Facebook, y que tendrá como invitada para la moderación a la fotógrafa y editora chilena Andréa Josch, donde se abordará la experiencia de creación colaborativa en tiempos de pandemia.

“Esto no es una Cadena” es el primer proyecto fotográfico que RUDA logra construir de manera colectiva, logrando un entramado que evidencia los contrastes que vive latinoamérica como territorio diverso, retratando el impacto de la covid-19 en el acceso a los alimentos en países como Bolivia, Guatemala, Colombia, México, Ecuador, Argentina, Paraguay, Brasil, Perú y Venezuela. En este último caso se pone la mirada en la población que migró a Colombia y a Perú. Las historias abordan diferentes eslabones de la cadena alimentaria, desmontando la idea de que fuera lineal, y es ahí donde esa cadena empieza a romperse.

Este proyecto es posible gracias al apoyo de Meedan y National Geographic Society.

 

 

#EllasCuentan

Fátima Seppi

Argentina

Belén Tapia

Chile

Natalia Menacho

Bolivia

Almendra Aladro

Argentina.

Adriana Lemos

Brasil

Mariana Salomón

Argentina.

Adela Lo Celso

Argentina

Estancia de investigación en Cataluña, gracias a Fundación Carolina

La internacionalización de las universidades es un objetivo que alcanzar. Un ejemplo de ello -a pesar de la pandemia y de las medidas de confinamiento- es la estancia de investigación realizada por la Mgter. Adela Lo Celso, docente de las carreras de Comunicación y Gerente de Contenidos de la Universidad Blas Pascal (Argentina), quien desde el 23 de enero al 20 de febrero 2021 realizó su primera estancia de investigación del Programa de Doctorado Estudios de Género Culturas, Sociedades y Políticas, coordinado por las Universidades de Barcelona, Autónoma de Barcelona, Girona, Rovira i Virgili y Vic-Central de Catalunya.

Su tesis versa sobre los Estereotipos del género femenino en las publicidades de moda: un análisis discursivo de la Revista Para Ti y es dirigida por la Dra. Iolanda Tortajada, Decana de la Facultad de Letras de la URV. La beca para cursar este doctorado es cofinanciada por la Fundación Carolina, Universitat Rovira I Virgili y la Universidad Blas Pascal.

“Enriquecimiento personal”

Así definió Adela su estadía en Tarragona, la ciudad que acogió a esta argentina durante un mes. A pesar de las medidas de confinamiento, pudo realizar diversas actividades académicas, tanto online como presencial: seminarios sobre metodología de la investigación, asistencia a la Biblioteca y acceso físico a material de estudio, intercambio de experiencias con otras doctorandas y, lógicamente, numerosos encuentros con su directora de tesis para determinar contenidos, autores bibliográficos, estructuras y pasos a seguir.

“La posibilidad de aprender e intercambiar experiencias académicas de forma presencial tanto con docentes como con doctorandas siempre enriquece más que hacerlo virtualmente, al menos esa ha sido mi vivencia en este mes de estudio, que me permitió crecer personal y profesionalmente. A su vez, Tarragona es una hermosa ciudad, repleta de historia que invita a reflexionar sobre las distintas costumbres y culturas que atravesaron esas tierras”, expresó. “Estoy inmensamente agradecida a la Universidad Blas Pascal por haberme postulado en Fundación Carolina como candidata para esta beca de doctorado y a la Universitat Rovira I Virgili por abrirme sus puertas, especial mención a la Dra. Tortajada que, desde el comienzo, estuvo presente tanto desde lo personal como desde lo académico”.

Alejandro Espí

España

Una prestigiosa beca para investigar la desigualdad en América Latina y el Caribe

El joven investigador Alejandro Espí Hernández, natural de Los Montesinos, se encuentra realizando una estancia de investigación en Latinoamérica tras ser beneficiario de una de las becas de la Fundación Carolina junto a la Secretaría General Iberoamericana (SEGIB). El pasado año, logró una de las prestigiosas becas de investigación que esta fundación española, junto a la institución iberoamericana, promueven para ofrecer estancias en universidades o en centros de investigación de países miembros de la Comunidad Iberoamericana.

De entre los centenares de proyectos presentados por investigadores de toda Iberoamérica a este programa de becas, uno de los más demandados, la propuesta de Espí fue de las pocas que lograron el beneplácito de ambas instituciones para ser desarrollada. Las becas de estancias de investigación SEGIB-Fundación Carolina, se inscriben en el Marco Iberoamericano de Movilidad Académica – Campus Iberoamérica y tienen como objetivo contribuir a la formación y capacitación de estudiantes de máster y de doctorado, así como de doctores de los países integrantes de la Comunidad Iberoamericana de Naciones, en universidades o en centros de investigación españoles o de América Latina. La Fundación Carolina lanza cada año un amplio abanico de becas de excelencia académica que premian el desempeño académico “brillante”, con un proceso de selección muy exigente que cuenta con la participación de universidades y comités de especialistas. Premian trayectorias profesionales y académicas que hayan mostrado compromiso con la sociedad y estén generando valor e innovación social, contribuyendo a mejorar el entorno y el espacio que nos engloba. Precisamente no hay mejor idea que refleje de manera consensuada el concepto de “bien común” que la Agenda 2030 de Desarrollo Sostenible, un horizonte universalista de desarrollo humano que la Fundación tiene asumida como propia. Desde principios del 2021, Espí se encuentra incorporado en el Instituto de Ciencia Política de la Facultad de Ciencias Sociales de la Universidad de la República (Uruguay), donde desarrolla un estudio-diagnóstico sobre la desigualdad social, económica y de género en América Latina, bajo la tutela del docente y doctor Germán Bidegain y el respaldo de la Decana de la Facultad, la doctora Carmen Midaglia. En concreto, su trabajo hace un seguimiento de la implementación de los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) 1, 5 y 10 en América Latina y el Caribe, a modo de análisis comparado y con la combinación de aspectos cualitativos y cuantitativos. “Se analiza igualmente el impacto causado por la pandemia de la COVID-19 sobre las desigualdades regionales, muchas de ellas estructurales, y se estudia el caso uruguayo como ejemplo de implementación de políticas públicas tendentes a la corrección de desigualdades sociales, económicas y de género”, destaca el investigador. El investigador regresa así a esta facultad en la que ya realizó una estancia de doctorado de un año de duración (entre 2016 y 2017), y que recuerda como “una experiencia muy enriquecedora tanto a nivel académico como personal”. Esta nueva etapa abierta ahora es “una gran oportunidad para trabajar una problemática que requiere de un profundo análisis y una concienzuda reflexión”, y con ella espera aportar “nuevos avances y perspectivas, y, en definitiva, más conocimiento sobre la materia objeto de estudio”.
A sus 28 años, Alejandro Espí es graduado en Ciencias Políticas y Gestión Pública por la Universidad Miguel Hernández y Máster en Relaciones Internacionales Iberoamericanas por la Universidad Rey Juan Carlos. Además, posee tres posgrados: en comunicación política e institucional; en competencias profesionales, empleabilidad y emprendimiento; y en oratoria.  Dispone de tres libros de autoría propia, una docena de artículos académicos publicados en revistas científicas y varios capítulos de libro. Suma una veintena de reconocimientos nacionales e internacionales sobre oratoria, académicos y de narrativa. Colabora como revisor en varias revistas académicas internacionales y forma parte de dos comités científicos. En la actualidad, colabora como docente en dos universidades, labor que combina con la de concejal en el Ayuntamiento de Los Montesinos, lugar del que permanece ausente temporalmente por el desarrollo de la presente estancia de investigación que se extenderá hasta mitad de año.

Nota publicada en Aquí

Fundación Carolina se suma al manifiesto #DóndeEstánEllas comprometiéndose a aumentar la visibilidad de las mujeres en conferencias y debates

La Fundación Carolina es una de las 80 instituciones firmantes del manifiesto «¿Dónde están ellas?», promovido por la Oficina del Parlamento Europeo en España. Su objetivo es impulsar la participación de las mujeres como ponentes en conferencias y eventos públicos.
La iniciativa, reconocida por el Parlamento Europeo con el Premio Simone Veil a la Igualdad y la Diversidad, pretende promover la igualdad entre los participantes en foros de debate, de tal manera que las mujeres especialistas en las materias que se aborden tengan la oportunidad de expresar adecuadamente sus opiniones y reivindicaciones. La primera evaluación de la propuesta ha destapado que la participación de expertas en conferencias y seminarios organizados tanto en Bruselas como en España es de apenas un 39,8%.
Asimismo, la Fundación Carolina asume la instrucción del Ministerio de Asuntos Exteriores, Unión Europea y Cooperación publicada en el Boletín Oficial del Estado del 11 de febrero de 2019 para evitar paneles y foros compuestos exclusivamente por hombres o por mujeres en aquellos eventos organizados por el MAEUEC. En aquellos actos en los que participen representantes de Exteriores, ya sean eventos celebrados en España o en el exterior, el departamento propondrá una representación alternativa que tienda al equilibrio.
La Fundación Carolina reafirma así su compromiso con el Objetivo de Desarrollo Sostenible 5 de la Agenda 2030: Lograr la igualdad entre los géneros y empoderar a todas las mujeres y las niñas.

Leer el manifiesto «¿Dónde están ellas?»