La Fundación Carolina lanza el libro “La Agenda 2030 y el desarrollo en Iberoamérica”

Libros "La Agenda 2030 en Iberoamérica"


La Fundación Carolina lanza el libro “La Agenda 2030 y el desarrollo en Iberoamérica”, en el que se recogen las principales contribuciones al seminario internacional que la institución organizó en 2019, con la colaboración de la Fundación ICO. Su contenido gira en torno al “desarrollo en transición”, concepto inicialmente formulado por la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL), la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) y la Comisión Europea. Este busca superar los esquemas clásicos de la cooperación al desarrollo y abrirse a nuevas modalidades, más simétricas y horizontales, basadas en el aprendizaje conjunto, el intercambio de conocimientos y la cooperación técnica.

El volumen, coordinado por el director de la Fundación Carolina, José Antonio Sanahuja, cuenta con la participación de un amplio elenco de especialistas europeos y latinoamericanos, tanto del campo académico, como de agencias de desarrollo y cooperación. Su contenido debate, entre otras cuestiones, la validez de los criterios de clasificación de países y de “graduación” por niveles de renta que se emplean en la asignación de los flujos de ayuda al desarrollo, y subraya la necesidad de replantear la arquitectura de la cooperación y rediseñar sus instrumentos para adaptarlos a los retos y fragilidades de cada país. Asimismo, reflexiona sobre las “trampas del desarrollo” que se observan en los países de América Latina y el Caribe, ligadas a la baja productividad, la informalidad laboral, la vulnerabilidad social, la desigualdad de género, los patrones de producción insostenibles y dañinos para el medio ambiente, o la desafección institucional.

El enfoque del desarrollo en transición sintoniza con el principio de la Agenda 2030 de “no dejar a nadie atrás” y considera que todos los países están “en desarrollo”. En efecto, la pobreza no se restringe a los países de menor renta, sino que se extiende a los de renta media; y el desarrollo sostenible supone también un desafío para los países avanzados, cuyos patrones de producción y consumo no son sostenibles, de modo que alcanzar los ODS exige un marco reforzado de gobernanza global.

Como se indica en el libro, América Latina y España —gracias a la labor de instituciones como la Agencia Española de Cooperación para el Desarrollo (AECID), o la SEGIB— están especialmente preparadas para aportar al “desarrollo en transición” su bagaje en cooperación triangular y horizontal, así como en cooperación Sur-Sur, toda vez que estas modalidades promueven una cooperación que impulsa el trabajo “entre pares”, el fortalecimiento institucional y la generación de rela­ciones de confianza mutua. En este sentido, el papel del conocimiento adquiere un relieve crucial en la nueva agenda de la cooperación iberoamericana. Una agenda que requiere incrementar la inversión en I+D, potenciar el rol de la educación superior, incentivar la innovación —así como su impacto en términos de bienestar y cohesión social— y articular sólidas de redes de conocimiento, en un esfuerzo donde el concurso financiero de las empresas y la construcción de alianzas inclusivas, centradas en las personas y el planeta, es indispensable.

La importancia de estos contenidos no ha perdido vigencia en la actualidad. Hoy más que nunca, hay que reforzar la cooperación multilateral e intercambiar los avances científicos y las “buenas prácticas”, reforzando las instituciones y las políticas públicas. Frente a la amenaza de una globalización en retroceso, el volumen llama a establecer desde Iberoamérica una visión compartida del progreso humano, levantada sobre la narrativa universalista y la acción colectiva que define la Agenda 2030.