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Martín Eduardo Pérez. Becario del Máster Universitario en Técnicas de Conservación de la Biodiversidad y Ecología

Martín Eduardo Pérez. Becario del Máster Universitario en Técnicas de Conservación de la Biodiversidad y Ecología

Foto Martin E. Pérez-3

El escenario ambiental actual que estamos atravesando es, lamentablemente, desalentador. Los ecosistemas están sometidos a múltiples presiones antrópicas a distintos niveles, siendo el cambio climático una de las más considerables a nivel global. En este sentido, la principal motivación que tuve para elegir el Máster en Técnicas de Conservación de la Biodiversidad y Ecología en la URJC fue su fuerte tinte práctico.

Considero que este Máster me brindará herramientas fundamentales para el desarrollo de mi futuro profesional. Particularmente, me pareció interesante la oferta de un perfil con un aporte dual tanto profesional, como académico. Pero, sin duda, uno de los aspectos más importantes es la formación de una red de contactos de trabajo. Los desafíos actuales son grandes y complejos, por lo que resulta imprescindible una red de cooperación internacional para dar con soluciones plausibles y creativas.

Una de las claves para tomar decisiones sustentables, es contar con una base sólida de conocimiento científico de los sistemas naturales. Este Máster me está brindando la gran oportunidad de colaborar con el grupo de ornitología del Museo Nacional de Ciencias Naturales, dirigido por Borja Milá. Sus proyectos están dirigidos a elucidar los procesos evolutivos, que dan origen a la diversidad de aves en islas. Si queremos conservar de manera eficaz la biodiversidad, tenemos que entender cuáles son los procesos que la generan en primer lugar.

La educación es otro eje principal para involucrar a la sociedad en su conjunto, en la lucha contra el cambio climático. En Argentina, tuve la fortuna de colaborar en el complejo educativo “Casa Grande Aventura Serrana” ubicado en la localidad de Villa Larca, San Luis. Allí colaboré en proyectos enfocados en utilizar senderos interpretativos, como aulas cielo abierto dentro de los ecosistemas nativos. La experiencia fue muy gratificante, debido a que trabajamos con diversos grupos de ciudadanos que se involucraron con los ecosistemas que los rodean.

A futuro, creo que el principal desafío de la lucha contra el cambio climático, es lograr una rápida translocación de conocimiento científico, a la implementación de prácticas y tecnologías sustentables y sostenibles. Para lograrlo, resulta imprescindible involucrar a la sociedad en su totalidad, una tarea difícil, pero no imposible. Cada vez son más las personas talentosas y comprometidas con el ambiente, lo cual me llena de esperanza.

 

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