Entrevista a Carolina Padrón, periodista deportiva y exbecaria de Fundación Carolina

HABLAMOS CON I CAROLINA PADRÓN

«Salir de tu país […] te abre los ojos a un mundo totalmente nuevo»

 

Carolina Padrón es una periodista deportiva venezolana que actualmente trabaja en el canal deportivo ESPN en español. En 2005 estudió un máster de periodismo en España con una beca de Fundación Carolina. Recientemente ha visitado Madrid para participar como presentadora en el Leadership Congress for Women in Football (LWF), un congreso internacional sobre el papel de la mujer en el fútbol y aprovechamos para entrevistarla el día antes de la celebración del evento.

 

¿Por qué elegiste estudiar un máster de periodismo en España? ¿Cómo descubriste las becas de Fundación Carolina?

Desde que tengo uso de razón me gustaba escribir y contar historias. Lo tuve muy claro desde niña, y sentía, de alguna manera, que España era como la Meca del periodismo y de la investigación en habla hispana. Creo que lo sigue siendo. Quería venir y ver una manera distinta de hacer periodismo, ver qué podía llevar a Venezuela, desde mi estilo y desde lo que yo era.

Fue muy curioso porque estaba buscando cómo estudiar fuera y, casualmente, leí la edición dominical del periódico El Nacional, uno de los que más se ven en mi país, que estaba dedicada, exclusivamente, a las becas, y entre ellas se encontraban las de la Fundación Carolina. Enseguida fue como “¡esto es!”, y me puse a prepararlo. Me metí en la página, empecé a rellenar el currículum y pensé: “si eso es lo que tiene que pasar en mi camino, si la suerte me sonríe…” y mira, ¡me pasó!

«Salir de tu país […] te abre los ojos a un mundo totalmente nuevo, te cambia tu manera de vivir, de percibir las cosas, de ver otra cultura, de poder absorberla y disfrutarla»

A nivel personal y profesional… ¿Qué es lo que te aportó el máster? ¿Y la experiencia de estudiar en España?

Creo que me aportó en todo. A nivel personal, salir de tu país. Nunca había venido a Europa. Te abre los ojos a un mundo totalmente nuevo, te cambia tu manera de vivir, de percibir las cosas, de ver otra cultura, de poder absorberla y disfrutarla. Creo que eso te da muchísima seguridad. Ir a vivir fuera te da una pluralidad, una manera de poder escuchar otras voces y de poder trabajar con ellas que te nutre en todos los aspectos.

A nivel profesional, siento que en Latinoamérica somos muy barrocos. Hablamos mucho y adornamos todo muchísimo. En España tenía que ser más clara y directa. Entonces tratas de serlo, de ir más “a saco”, como dicen acá. Creo que me ofreció la posibilidad de tomar unos ojos prestados y de ver el mundo a través de ellos, ver qué era la cultura española.

Viniste a hacer el máster de periodismo de el diario El Mundo y después hiciste las prácticas en el diario Marca…

Sí, no sabía qué área tomar. Sentía que tenía que dedicarme a trabajar en medios; en ese momento, me gustaba mucho la radio y el deporte. Me parecía que Marca hacía un trabajo maravilloso: las portadas, la manera en que son un poquito más metafóricos (el periodismo deportivo te permite salirte de la “cajita”…). Era algo que me gustaba y dije ¿por qué no? Solicité entrar en Radio Marca, me dieron la oportunidad y ahí empecé hace 13 años; para mí fue el descubrimiento de mi vocación y de la base de mi vida profesional.

¿Continúas aún en contacto con los estudiantes del máster? ¿Y con España?

Sí, sí. De hecho, nos hemos visto cuando hemos tenido ocasión y todavía nos comunicamos, aunque creo que tengo más contacto con los que trabajaron conmigo en la radio, que se hicieron grandes amigos. Creo que hicimos mucha liga allá en el trabajo y siento que siempre a donde he ido me he sentido muy arropada por las personas.

Adoro Madrid. Es una de mis ciudades favoritas en el mundo. Cuando llegué esta semana le dije a una amiga: “algún día voy a volver acá, algún día me voy a retirar acá, porque me encanta y porque creo que de las mejores experiencias que he tenido en mi vida ha sido haber estado acá en España”, sin ninguna duda.

«A los candidatos les diría que se atrevan a soñar, que se atrevan a creer»

¿Qué consejo darías a las personas que están interesadas en solicitar una beca de Fundación Carolina?

Primero, creo que en cuanto a la ejecución hay que ser muy claro. Yo me acuerdo de que cuando me hicieron la entrevista fui muy atrevida, porque tenía 20 o 21 años, y quería hacer todo y nadie se rio de mí en la Fundación. A los candidatos les diría que se atrevan a soñar, que se atrevan a creer, que se atrevan a tener esa preparación. Si un año no son seleccionados deben intentarlo de nuevo al año siguiente; tienes un año para pulir tu currículum, para hacer más colaboraciones, para publicar… depende de tu área, por supuesto. Pero ese año te da para intentar formarte más y demostrarle a la Fundación que puedes ser un buen candidato, porque hay tantas personas optando por lo mismo que es complicado que te den la beca. Si tienes esa mentalidad de excelencia, creo que tienes el camino abierto para la oportunidad.

¿Qué hiciste tras la beca para llegar a donde estás ahora?

Quería estar donde trabajo ahora, que es la cadena más grande de periodismo deportivo, y me dije: “el paso anterior a ese es trabajar en una televisión; hay un canal venezolano de televisión abierta de deporte; quiero trabajar ahí primero y luego irme para allá”. Quería aprender primero a hacer televisión, había hecho radio nada más, y quería volver a Venezuela.  Y luego tuve la oportunidad de estar en ESPN, donde hemos ganado dos Emmy como mejor programa en español de deportes.

Te desenvuelves con seguridad en un medio en el que la mayoría de los periodistas son hombres…

Trabajar en medios deportivos es súper complicado. Hay que tener nivel y preparación. Mi primer llamado internacional fue un clásico, un FC Barcelona – Real Madrid en el Camp Nou. Recuerdo, además, que era la única extranjera y de ocho, yo era la única mujer y la más joven. Sentía que representaba a todas las minorías en ese momento; sigue habiendo algo de machismo, la gente te mira al principio con escepticismo, preguntándose si sabrás, si podrás. Luego hablas y se acercan a felicitarte. Rompes ese estereotipo que hay ahí de que la mujer no sabe de ciertas cosas.

Siempre les he dicho a mis compañeras que está muy bien que sean unas niñas guapas, pero también tienen que ser más inteligentes y más preparadas que guapas. La belleza no es un talento, y tenemos que cultivar la otra parte. Ahora, tampoco te deben juzgar ni te deben señalar por cómo te ves, bien o mal; pero hacemos televisión. Sabemos que todo es un complemento, pero que es una carrera de hormiguita, de hacerlo bien, afianzarse y que la gente realmente sienta que estás ahí por preparación y por talento.

Da la impresión de que siempre has tenido muy claro cuáles son tus metas…

Sí, tal cual. Siento que no sé si ha sido suerte o mucha determinación desde el principio, pero me acuerdo de escribir mucho. De hecho, uno de mis sueños era escribir un libro -que ahora lo estoy haciendo- y me preguntaba por qué no lo había hecho antes, qué me frenaba, por qué a veces uno se llena de miedos. Ahora tengo una plataforma, una página web llamada La chica del banquillo, en la que escribimos solo mujeres y en la que vamos a sacar un club de lectura, ya que mucha gente pide recomendaciones de libros. Hace un año leía solo sobre deporte, pero retomé también otros autores. La gente me ha escrito muchísimo pidiéndome que recomiende algún libro de deporte, alguna biografía, algún autor latinoamericano, alguno europeo, algo en inglés… y todo eso me parece que está lindo. Creo que mientras más te enfoques, tu camino va a estar diseñado de una manera y vas a tener, no menos baches, pero sí el talento para esquivarlos o estar más preparado para las eventualidades.

«La gente nos dice que este es el periodismo que hay que volver a hacer; reportajes, contrastes y búsqueda de fuentes»

¿Cómo comenzó el proyecto La chica del banquillo?

Pregunté a ESPN si me darían la oportunidad de escribir en su página. Recibí como respuesta del director de la página: “mándame algo, a ver”, como pensando que yo no sabía escribir dos palabras juntas. Le mandé un texto y me llamó enseguida y me dijo: “no puede ser que tú escribas así. ¿Por qué no habías escrito antes?”. Me preguntó si tenía un nombre para mi sección y le dije La chica del banquillo, lo tenía clarísimo, y desde que lo sacamos ha sido una de las secciones más leídas de la página.

A partir de ahí decidí hacer el blog. Luego me asocié con una persona en México y me propuso que hiciéramos una página web y ahora tenemos mil cosas. Además, hice un proyecto para el lanzamiento de la página en el que escogimos a 11 mujeres de toda Latinoamérica para escribir sobre deportes, que es algo poco común. Me dio mucha alegría porque recibimos más de mil solicitudes; me pasé semanas leyendo cada una porque quería seleccionarlas personalmente y la verdad es que son maravillosas. Me han llenado de satisfacciones; son de Guatemala, Honduras, El Salvador, México, Venezuela, Paraguay, Chile… de muchos lugares; se están involucrando en este proyecto y la gente las lee. Una de ellas, de República Dominicana, ganó el premio Cronista del año deportiva el año pasado. Hay otra guatemalteca que acaba de ser reconocida por un importante medio de comunicación como una de las 10 mejores periodistas de Guatemala. La gente nos dice que este es el periodismo que hay que volver a hacer; reportajes, contrastes y búsqueda de fuentes. Yo las pongo en contacto con deportistas que conozco para tratar de sacar materiales y eso las nutre a ellas y, por supuesto, también a la página y a los lectores.

La idea de la página es ofrecer algo integral y he cuidado mucho que la línea fuera de empoderamiento femenino, porque no es un medio de comunicación para mujeres, pero yo siento el mensaje del feminismo, siento que debe ser una educación que debe recibir el hombre y la mujer, no solo la mujer. El problema es cómo socialmente nos han creado hoy o durante la historia. Siento que tenemos que ir poco a poco, pero lo hacemos en conjunto; vamos todos juntos al mismo lado. La página ha servido para eso y la verdad es que ha ido hasta ahora muy bien.

¿Cuál es el perfil de las personas que leen esta página?

De todo tipo; nuestra mayor base son hombres, eso me contenta también porque estamos mandando un mensaje a una parte que está involucrada. Pero tenemos muchas seguidoras mujeres también. De hecho, todos los días nos siguen preguntando que cuándo vamos a abrir otra convocatoria para participar. Pero ya son 11 y están muy comprometidas. Ahora creo que vamos a hacer otra cosa con la página, estamos dándole vueltas para no quedarnos atrás con la tecnología, para que la gente pueda escuchar un podcast o ver un vídeo.

El motivo de tu visita a Madrid ha sido participar en el Leadership Congress for Women in Football (LWF) sobre liderazgo femenino en el deporte. Cuéntanos algo más.

Sí, exactamente, soy la presentadora. El congreso se celebra en el Wanda Metropolitano, y me parece maravilloso que haya hombres y mujeres hablando de esto. De hecho, a mí me emocionó porque me contactaron y no soy española, mi público está en Latinoamérica. Les dije que sí y, además, me pareció un tema maravilloso que nos involucra a todos y me alegró que se hiciera en un lugar que yo quiero tanto. De hecho, estaba ahorita repasando en la mañana con la organizadora y traen representantes legales de la UEFA, por ejemplo, y de colectivos de mujeres que han creado plataformas para futbolistas, siempre buscando la igualdad y resaltando los valores positivos, a la vez que la unión. Este tipo de cosas me parece que suman muchísimo y el tener a gente conocida del mundo del deporte le da mucha visibilidad.

¿Cuáles son los temas que se tratarán en este congreso?

Tratará temas muy diversos sobre el liderazgo femenino en el fútbol. En México, hace apenas unos años que se creó la liga femenina y ha sido un gran boom. Llenaron un estadio en la final; realmente se están haciendo cosas allá importantes en cuanto a inclusión e igualdad. Ahorita en Estados Unidos, las futbolistas demandaron a la Federación porque no tenían el mismo trato ni el mismo pago y, ni siquiera los mismos recursos para jugar que los equipos masculinos, y eso que ellas eran campeonas del mundo en distintas categorías, y el equipo masculino aún no había ganado ningún título.

«Creo que este tipo de congresos y de eventos suman muchísimo a que, poco a poco, se vaya equilibrando la balanza»

En España está empezando a ser noticia el fútbol femenino, aunque aún hay importantes clubes que no tienen equipo de jugadoras…

Fíjate que en México a lo mejor el fútbol femenino no es rentable todavía, aunque llenan una final: el primer año regalaron las entradas, pero consiguieron que las televisoras transmitieran a buena hora los partidos. En ESPN tenemos una plataforma, ESPNW, que, de alguna manera, trata del empoderamiento femenino. Tenemos la semana de la mujer que dedicamos a la lucha contra el cáncer todos los años y tratamos de conseguir más visibilidad. Cuando llegué hace casi nueve años al canal, yo era la única mujer que hacía el noticiero. De hecho, era la única periodista. Pero ahora hay como nueve ediciones en el noticiero y en cada uno de ellos hay una mujer y eso me parece maravilloso. Intentan que en cada programa por lo menos haya una y siento que es hacia donde tenemos que ir.

Dicen que, porcentualmente, cuando una mujer va a solicitar un trabajo, siente que necesita el 90-95% de los requisitos, y un hombre se atreve con un 70%. Nosotras sentimos que tenemos que prepararnos más, que se nos va a juzgar más, por cómo me veo y mil cosas sociales. Creo que este tipo de congresos y de eventos suman muchísimo a que, poco a poco, se vaya equilibrando la balanza.

¿Crees que hay alguna medida que se pueda tomar para visibilizar más el fútbol femenino?

Sí. En México, por ejemplo, se hizo que fuera obligatorio crear un equipo femenino para todos los clubes. Además, en la presente edición, por ejemplo, se hicieron camisetas específicamente diseñadas para las mujeres de marcas reconocidas. Vas a las ciudades y ves las vallas en la calle con imágenes del equipo femenino. Son cositas que la gente está identificando y que comenta. Todavía hay mucha lucha allá porque, para las mujeres, los sueldos ni siquiera permiten vivir de ello. Hay muchas jugadoras que están estudiando y, hace poco, hubo una polémica porque un equipo decidió cortar sus becas. Les pagan poco y les quitan las becas educativas. No tiene sentido. Así que, poco a poco, hay que mostrarlo y hablarlo para que la gente se vaya involucrando. No es un tema femenino, es un tema de todos.

¿Cómo crees que se puede llegar a la igualdad entre hombres y mujeres en el periodismo?

Las mujeres venimos ya con el estereotipo. Sentimos que tenemos que demostrar todo el tiempo, tenemos que “callar una boca”. El hombre no, el hombre va y ya. Y si eres mujer y te equivocas es mucho más visible, porque la gente está esperando que te equivoques para decir: “Mira, ahí está, es una bruta”. Y no es así. Yo, por ejemplo, me preparo muchísimo y siempre les digo a las periodistas del canal que van llegando que se pongan las pilas, que si van a un evento repasen, que revisen, que se lo aprendan. Porque te van a tratar de callar porque creen que no mereces estar acá. Y yo no paso por eso. Tenemos que estar a la altura, porque nadie me va a decir qué tengo que decir y qué no, pero tampoco le doy la oportunidad a nadie de caer en un tema que no me preparé. Siento que poco a poco, según evoluciona la sociedad, evolucionan los trabajos en todos los ámbitos y ahí vamos, dando pasitos.

Decías que ahora has empezado a escribir un libro…

Sí, sí. Mi idea al principio era escribir algo sobre deporte, pero realmente lo que siempre quise hacer fue escribir narrativa. Además, el libro de deporte lo voy a escribir siempre y estoy en un punto en mi carrera que no he llegado aún a la mitad probablemente. Así que decidí escribir una ficción basada en la historia de mi familia, pero ambientada en Venezuela. Obviamente sabemos que Venezuela está pasando momentos complicados y quise contar la historia de Venezuela de su transitar hasta acá, con todos los dictadores, golpes de Estado, etcétera. Es un poco como realismo mágico, como escritora latinoamericana que es como me crie, lo que me gusta y lo que soy. Como es ficción, los nombres de los presidentes y las cosas están cambiados, pero el venezolano que lo lea creo que va a poder identificar rápidamente de quién estoy hablando por la época, por las circunstancias y hasta por algunas palabras.

En Venezuela han pasado tantas cosas raras… Por ejemplo, hubo un presidente que dijo: “Si he robado algo de las arcas públicas que se me quemen las manos” y a las dos semanas sufrió un atentado donde el dictador Trujillo le ataca y se acaba quemando las manos. Como decía García Márquez, no es que nosotros inventásemos el realismo mágico, es que nosotros somos así.