Hablamos con

Entrevista a Diana Borja Buitrago

Entrevista a Diana Borja Buitrago

HABLAMOS CON

Diana Borja Buitrago
Son necesarios los proyectos académicos que ofrezcan respuestas a los ODS y así avanzar en propuestas necesarias y viables que puedan dar solución a los problemas más urgentes de nuestra sociedad.

Entrevistamos a Diana Borja Buitrago, autora premiada con un accésit del Trabajo Final de Máster de la II edición de los Premios Universidad, Conocimiento y Agenda 2030: «Bases para la construcción de un urbanismo prioritario para la reducción de la pobreza y la desigualdad social en Quibdó, Colombia», defendido en la Universitat Oberta de Catalunya.

El pasado 6 de abril se resolvió la II edición de los Premios “Universidad, Conocimiento y Agenda 2030” al mejor Trabajo de Fin de Grado (TFG) y de Fin de Máster (TFM) del curso académico 2019-2020, convocada por la Agencia Española de Cooperación Internacional para el Desarrollo (AECID), Crue Universidades Españolas y la Fundación Carolina.

Entrevistamos a Diana Borja Buitrago, premio Accésit a mejor Trabajo Final de Máster con «Bases para la construcción de un urbanismo prioritario para la reducción de la pobreza y la desigualdad social en Quibdó, Colombia», defendido en la Universitat Oberta de Catalunya (UOC).

Enhorabuena, Diana! ¿Qué sentiste al enterarte de que tu trabajo había sido elegido como uno de los ganadores de la segunda edición de los premios Universidad, Conocimiento y Agenda 2030? ¿Qué te motivó a presentar tu proyecto?

Realmente sentí una felicidad muy inmensa al saber que mi trabajo había sido seleccionado entre los cientos que se postularon, y me llenó principalmente de muchas ganas e ilusión por seguir trabajando y contribuyendo al desarrollo de mi país, ya que creo que, este tipo de investigaciones aportan a generar nuevo conocimiento que debe ser tenido en cuenta al momento de, por ejemplo, generar las políticas públicas que se encuentran inmersas en lo concerniente a la planeación urbana.

Yo postulé mi trabajo, porque quería mostrar las fuertes problemáticas de mi país y en especial de Quibdó, una ciudad totalmente olvidada del desarrollo urbano de Colombia y que ha tenido que sobrellevar décadas de abandono y pobreza, pero que a raíz de esta investigación, intento recobrar un poco la esperanza y demostrar, no sólo los grandes problemas que tiene en materia urbana, sino por el contrario, sembrar una semilla de esperanza y dar a conocer la multiplicidad de acciones que se pueden ejecutar y que pueden llevar a Quibdó a ser una ciudad próspera dentro del contexto nacional. Pero lo más especial de todo, y lo que siempre ha sido el trasfondo de este trabajo es, generar un modelo que pueda replicarse en cualquier contexto con características similares a las de Quibdó, beneficiando así a muchas personas alrededor de todo el mundo y contribuyendo con el ODS 1 que precisamente tiene que ver con la erradicación de la pobreza.

Tu trabajo gira en torno al concepto de “urbanismo prioritario”. ¿Podrías explicarnos a qué se refiere? ¿Cómo puede contribuir a eliminar las desigualdades sociales, la pobreza extrema y transformar las ciudades en sostenibles?

Este nuevo modelo tiene por finalidad construir un nuevo paradigma para la formulación de trasformaciones urbanas dirigidas a superar la pobreza, que logren dar cuenta de la multidimensionalidad y la complejidad de este fenómeno y disminuir así sus impactos. Es así como este urbanismo prioritario parte de forjar un entendimiento multidimensional de la pobreza asociado a métodos participativos y a respuestas participativas a la pobreza, que logren promover cambios subjetivos en la forma como la población pobre se representan a sí mismos, alcanzando de esta forma, el tan anhelado empoderamiento y resurgimiento de los ciudadanos más vulnerables. Por esta razón, el enfoque principal del urbanismo prioritario es dignificar al ser humano, ponerlos en el centro de las trasformaciones urbanas, garantizar actuaciones multidimensionales que incluyan aspectos económicos, sociales y humanos, y forjar una red de protección social capaz de disminuir la extrema pobreza a través del fomento de la participación y el protagonismo de la población más invisibilizada.

Este modelo pretende erradicar las desigualdades sociales y la pobreza, mediante la oferta de servicios públicos y sociales, ofreciendo oportunidades de desarrollo, acceso a actividades deportivas, culturales, de entretenimiento y convivencia comunitaria, fundamentales para el equilibrio físico y psicológico de la población vulnerable, generando un patrón de crecimiento y cambio estructural que genere empleo productivo, mejore los ingresos y contribuya al bienestar general de la población, con una alta inversión en infraestructura física-social, capacitación e investigación para mejorar las capacidades, la productividad y la calidad de vida de la población en condición de pobreza, logrando así, ciudades más sostenibles cuyo desarrollo esté enfocado principalmente en las personas y el planeta, basado en los derechos humanos, y en la dignidad de las personas, tal como es la visión de la Agenda 2030.

¿En qué se diferencian los indicadores y la medición que propones en tu trabajo con otros indicadores que han establecido anteriormente otros organismos? ¿Por qué es necesario replantear los indicadores según el contexto e idiosincrasia de las ciudades?

Las metodologías de mediciones urbanas a través de indicadores, actualmente están siendo consideradas como una herramienta para la homogeneización y caracterización en la medición y comparación de ciudades. No obstante, en un mundo con ciudades cada vez más diversas las unas de las otras, con planeamientos urbanos diferentes, con culturas y ciudadanías diversas, no se puede caer en el error de medir ciudades bajo un mismo parámetro que no permite leer y comprender realidades complejas y diversas. El índice de Prosperidad Urbana, los Objetivos de Desarrollo Sostenible, el Índice de Desarrollo Humano, y el Índice de Necesidades Básicas Insatisfechas, aunque si bien son metodologías de vanguardia, altamente utilizadas por los tomadores de decisiones; con la presente investigación ha quedado en evidencia, que sus indicadores urbanos no son aplicables a todos los territorios y esto puede llegar a acarrear serias problemáticas en la planificación de las ciudades, pues su aplicación, puede estar mostrando una realidad no verdadera o distorsionada, que puede llevar a la toma de decisiones de forma inequívoca. El caso de estudio de Quibdó, demostró que ante realidades tan complejas y deterioradas como era este el caso, con extremas condiciones de pobreza, desigualdad y vulnerabilidad, no era legítimo caracterizar una realidad y medir una pobreza, a través de indicadores que por un lado, fueron creados desde una visión genérica de ciudad (de escala media-grande) que no alcanzan a medir esas especificidades complejas que requieren los entornos como los de Quibdó, y por otro, tienen como finalidad principal, más que todo, la creación de escalafones bien sea a nivel nacional o internacional, para evidenciar la posición de una u otra ciudad con respecto a sus similares.

Pretender cerrar las brechas sociales, económicas y urbanas de un territorio como el de Quibdó, significa entender y leer su ADN de formar particular e individual, de tal forma que permita tomar las mejores y más acertadas decisiones en miras de mejorar la calidad de vida de cientos de personas que actualmente viven en el absoluto abandono, y por esta razón, surgió la necesidad de crear una metodología de medición de pobreza que estuviera especialmente enfocada a este tipo de territorios. Esta herramienta creada que consta de quince (15) dimensiones y cincuenta y tres (53) indicadores urbanos, está pensada para no sólo entender la ciudad desde lo físico y sus infraestructuras, sino para comprender la globalidad de lo que significa la pobreza de Quibdó desde lo humano, lo económico y lo social. Aunque la herramienta estuvo creada especialmente para Quibdó, su aplicación es apta para ciudades con características similares, pero es muy importante tener en cuenta, que es una metodología pensada especialmente para la medición de pobreza y su aplicación debe, en la medida de lo posible, permitir tal fin. Por lo tanto, no es que lo demás indicadores generados en los últimos años no sean efectivos, sino que no están pensados para medir realidades tan complejas como las que se evidencian en ciudades como Quibdó, y de allí, esta necesidad de generar estos indicadores propios para ciudades en condición de pobreza.

A partir de esta investigación, ¿qué acciones se deberían llevar a cabo para el desarrollo de ciudades? ¿Cómo puede participar la ciudadanía en esos procesos?

Son muchas las acciones que se deben implementar en ciudades como Quibdó, pero algunas de las más relevantes son por ejemplo, la generación de diversos modelos de vivienda con características diferentes para adecuarse a los requerimientos de las diversas familias que existen en la ciudad; concebir viviendas que permitan la flexibilidad según sea la posibilidad económica de sus prioritarios para la mejora y expansión de la misma; la generación de espacio público de calidad, concibiendo un sistema de espacios públicos basados en el arte, la recreación y cultura, enmarcados en estrategias de “placemaking”; la provisión y accesibilidad a equipamientos colectivos de diversas índoles, como componente central para la superación de la pobreza urbana; el fortalecimiento de la economía a través de bienes ambientales y el ecoturismo, para que existan fuentes generadoras de empleo y alternativas de trabajo formal; la ampliación de cobertura de servicios públicos como de acueducto, alcantarillado y gas domiciliario; y muy importante, el mejoramiento en la conectividad y el acceso a internet, contribuyendo al cierre de brechas sociales.

La ciudadanía en este tipo de procesos es fundamental, pues en todo momento debe involucrarse en su propio proceso de superación de pobreza, posibilitando, a través del ejercicio de un papel protagónico, el empoderamiento de la población mediante procesos de consulta y co-creación, donde sean ellos mismos los que plasmen sus ideas, anhelos y necesidades, de forma tal que, todas sus opiniones sean recolectadas e implementadas en los proyectos a generar. De este modo, el fortalecimiento de la democracia y de la participación ciudadana, es un pilar fundamental para lograr la pertenencia al lugar y la cultura ciudadana, dos aspectos claves para el correcto desarrollo de este tipo de ciudades.

¿Qué le dirías a alguien que está estudiando un máster y tiene dudas en torno a qué tema escoger para su TFM? ¿Por qué crees que es importante realizarlo bajo la temática de la Agenda 2030 y por qué crees que es fundamental vincular universidad y ODS?

Les diría que sin importar cuál es su rama de estudio, busquen un tema que, primero, los apasione mucho porque serán horas de investigación y qué mejor que estudiar algo con lo que se sientan a fin, y segundo, pensar cómo ese tema/trabajo puede contribuir a mejorar el mundo o la civilización actual. Por eso creo que es importante que como estudiantes, intentemos siempre generar proyectos de investigación que tengan un trasfondo para la humanidad, y qué mejor que circunscribirlos dentro de la Agenda 2030 pues así fomentamos nuestro compromiso con la misma, siendo una de las claves más importante para el cambio generacional y la sostenibilidad de los objetivos trazados en esta Agenda.

De este modo, es muy importante entonces la vinculación de la Universidad y los ODS, pues muy seguramente en dichas Instituciones se están formando personas que participan y/o participarán tanto el sector privado como el sector público, y es justo en esa etapa de aprendizaje donde se debe forjar el compromiso con la Agenda 2030, pues sin lugar a dudas, será un aliciente para influir de manera positiva en sus entornos y lugares de acción. Por lo tanto, yo soy una total abanderada por generar desde la Academia, proyectos que ofrezcan respuestas a los ODS y así avanzar en propuestas necesarias y viables que puedan dar solución a problemas urgentes de nuestra sociedad como la inequidad, la pobreza, la degradación ambiental y la violencia, que, además de ya no dar espera porque estamos en un partido contra el reloj, necesariamente debe involucrar a todas las esferas del conocimiento.

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