Entrevista a Sofía Cabrera, divulgadora científica y exbecaria de Fundación Carolina

HABLAMOS CON I SOFÍA CABRERA

El humor es un excelente recurso para la divulgación científica. Cuando te ríes […] puedes conectar fácilmente con el conocimiento

Exbecaria de Fundación Carolina, realizó en 2011 el máster en Estudios Sociales de la Ciencia y la Tecnología en la Universidad de Salamanca. Tras ello, volvió a Ecuador, donde comenzó a poner en práctica lo aprendido y a desarrollar proyectos de divulgación científica. Actualmente, es docente de la Cátedra de Periodismo Científico de la Universidad UTE y coordinadora de KUNA – Comunidad de Divulgadores del Conocimiento Científico y Ancestral de Ecuador. Le preguntamos por la importancia de acercar la ciencia a la sociedad, por el papel de las universidades, y las oportunidades que le brindó la beca de Fundación Carolina.

 

¿Es importante el periodismo científico para acercar la ciencia a la sociedad?

Totalmente. El periodismo científico es la conexión del mundo científico con la sociedad, quien requiere de esta información para solucionar problemas de su cotidianidad, como por ejemplo, obtener información sobre nuevas enfermedades y tratamientos. Así como el periodismo político permite la comprensión de los actores sociales y su interacción, o el periodismo deportivo trata sobre diferentes disciplinas deportivas, el periodismo científico tiene el propósito de abordar los avances y/o las problemáticas científicas a nivel local, regional y mundial.

Creo que hoy, más que nunca, el periodismo científico es importante en nuestra sociedad, y las carreras de periodismo deberían incluirlo en sus currículos académicos para combatir las noticias falsas o fake news que ahora proliferan en redes sociales. Actualmente, estamos conectados en el ciberespacio, y la excesiva información difundida sin rigor científico, hacen que los usuarios puedan adolecer de bulimia informativa. El periodismo científico, además de abordar la información de ciencia y tecnología, genera conciencia social sobre estos temas.

 

¿Qué pueden hacer los investigadores para transmitir a la sociedad los avances de la ciencia?

Lo primero, ser conscientes de que la divulgación científica es una responsabilidad con la sociedad, que en la mayoría de los casos, es quien financia sus investigaciones. Después, interesarse por conectar con diversos públicos, que no manejan su lenguaje técnico, y generar estrategias de comunicación pública para cautivarlos. Las estrategias deberían contar con los siguientes elementos: una buena historia, recursos interactivos y lenguajes atractivos. Pero como digo, lo más importante es que el investigador sea consciente de la importancia de divulgar lo que conoce.

 

¿Cuáles han sido las conclusiones del I Congreso de Divulgación Científica en Ecuador celebrado en abril 2019, en cuya organización participaste?

Durante los dos días del congreso, se compartieron 27 iniciativas de divulgación que se desarrollan actualmente en Ecuador. Fue un excelente espacio para coincidir, compartir y generar networking con diferentes actores sociales interesados en la divulgación científica. Entre las iniciativas que se presentaron se encuentran:

– El proyecto de ComCienCia “Yasuní en Imágenes”, el cual intenta generar consciencia ambiental y conocimiento a la par.

– Propuestas de tejido para fortalecer el diálogo de saberes, así como para la transferencia de conocimientos y la conservación de la biodiversidad entre las comunidades amazónicas y grupos de científicos.

– Plataformas de divulgación gestionadas por científicos como Bioscience o Dream Big.

– La revista digital Catálisis que busca acelerar las biociencias en Ecuador mediante la exposición de experiencias científicas en el área de la biotecnología. Según su editora, Ana del Hierro, esta publicación “representa innovación y colabora con el desarrollo del país”.

El primer congreso de divulgación científica en Ecuador fue organizado por KUNA, Comunidad de divulgadores del conocimiento científico y ancestral del Ecuador. Soy cofundadora y, actualmente, coordinadora. Somos un grupo conformado por gente apasionada de la divulgación de la ciencia, que busca aunar esfuerzos para democratizar el acceso al conocimiento científico. Organizar el congreso fue un proceso lleno de diversas emociones. Este espacio ha plasmado el corazón y la energía de los diferentes actores que estamos haciendo divulgación de ciencia en Ecuador, con la propuesta de unir a nuevos actores. KUNA significa “Compartir” de ahí viene la idea de compartir conocimiento científico.

 

Tienes diversos proyectos de encuentros informales en cafés y también monólogos. ¿Cómo contribuye el humor a la divulgación científica?

El humor es un excelente recurso para la divulgación científica. Cuando te ríes, estás relajado y te diviertes, puedes conectar facilmente con el conocimiento. En noviembre de 2019,  realizamos Micrófono Loco, el primer show de comedia científica en Ecuador. El evento reunió a diez investigadores de diferentes ramas de ciencia, quienes hablaron sobre biotecnología, enfermedades cardiovasculares, historia, física, electricidad y química utilizando el stand up comedy como recurso de divulgación. Ricardo Moure, del grupo de monologuistas españoles Big Van Ciencia, fue el presentador del evento, gracias al auspicio de la Embajada de España en Ecuador. Este evento promovió el desarrollo de la creatividad para contar historias de ciencia, utilizando el stand up como recurso de divulgación, y al mismo tiempo, cautivó al público asistente, quien llenó el Teatro Capitol, un hermoso espacio patrimonial del Centro Histórico de Quito.

También he realizado monólogos. Tengo uno de la neurobiología del enamoramiento que, cada vez que lo presento, lo disfruto mucho y me encanta ver la reacción del público cuando lo pongo en escena.

 

Actualmente realizas una tesis doctoral sobre el análisis de las estrategias de comunicación para divulgar la ciencia en la universidad ecuatoriana. ¿Nos puedes avanzar alguna de las conclusiones?

Bueno, en Ecuador los conceptos de comunicación pública de la ciencia y la divulgación científica son relativamente nuevos. Hace 15 años, más o menos, se empezaron a organizar acciones concretas. Mi investigación ha querido retratar cuál es el estado de la universidad ecuatoriana en este campo. Por eso, analizo cinco universidades ubicadas en la capital de Ecuador, Quito. Uno de los resultados más importantes es que las universidades deben innovar en estrategias de divulgación en redes.

Otro punto que se ha identificado es que son los investigadores jóvenes quienes están interesados en divulgar sus resultados de investigación. Por otro lado, se ve la necesidad de crear planes de divulgación en las universidades. En este sentido, el producto más importante de mi investigación es el desarrollo de una Estrategia Nacional de Divulgación Científica, que he redactado utilizando algunas técnicas como las mesas de trabajo de actores multidisciplinares. La Estrategia tiene 6 ejes principales: Estado del Arte de la Divulgación en Ecuador, Divulgación en Red, Institucionalizar la Divulgación, Comunicación Pública de la Ciencia, Incentivos para la Divulgación y Formación en Divulgación. Cada eje tiene objetivos y actividades para ejecutar la línea conceptual de la Estrategia.

 

En el año 2011, realizaste el Máster Universitario en Estudios Sociales de la Ciencia y la Tecnología de la Universidad de Salamanca. ¿Qué te aportó esta etapa en tu vida profesional y académica? ¿Qué mensaje le darías a los futuros candidatos y candidatas a una beca de Fundación Carolina?

Viajar a España en 2011 me permitió romper paradigmas y plantearme nuevos sueños. Fue la puerta de entrada para nuevos desafíos. El máster en Estudios Sociales de Ciencia y Tecnología me permitió enamorarme completamente de la comunicación pública de la ciencia. Al volver a Ecuador empecé a ejecutar proyectos de divulgación como programas de radio, portales interactivos, monólogos y, ahora, dictar cátedra sobre periodismo científico. Me siento afortunada de haber estudiado en la Universidad de Salamanca, la más antigua de España y una de las más antiguas del mundo. Salamanca es una ciudad mágica llena de historia, que me ha regalado la amistad con hermanos latinoamericanos para toda la vida.

A los futuros candidatos les digo que apliquen a la convocatoria con todo el entusiasmo; coloquen la información precisa que contextualice su perfil académico y profesional. Muchas veces, escucho a personas que me dicen: “He aplicado varias veces y no he sido favorecido”… Y lo que siempre les digo es que apliquen una vez más, que muestren su interés por estudiar en España y que se planteen un proyecto para volver a tu país. El orgullo de haber sido becario o becaria carolina está en contribuir de regreso en tu país de origen. Y a los becarios seleccionados les motivo a disfrutar la experiencia de vivir en España, conocer otra cultura y compartir con gente de otras nacionales para convertirte en ciudadano del mundo.