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Entrevista al exbecario Ignacio Carballo

Entrevista al exbecario Ignacio Carballo

HABLAMOS CON

Ignacio Carballo
«Hoy, más que nunca, la ética y responsabilidad en las finanzas se vuelven características obligadas por las que debemos velar»

Director del Programa Ejecutivo en Fintech & Digital Banking (UCA) e investigador del Centro de Estudios de la Estructura Económica (UBA)

Fuiste becario de Fundación Carolina en 2015 para hacer el Máster internacional en Microfinanzas e Inclusión Financiera (INDITEX) ¿Qué resaltarías de la beca, de lo que te aportó y de tu paso por España?

  La beca otorgada por la Fundación Carolina marcó, sin lugar a dudas, un antes y un después en mi vida profesional. No sólo por el aprendizaje en términos teóricos que implicó realizar la maestría más relevante y más antigua a nivel global en Inclusión Financiera y Microfinanzas, sino también por la cantidad de gente y redes que me supo brindar. Estas redes de colegas y amigos/as, vinieron por parte del Máster (los mejores docentes de todo el mundo) pero también por parte de la Red de Becarios de la FC. Esta última me brindo (y brinda) acceso a profesionales de los perfiles más variados de quienes aprendí y aprendo mucho constantemente. A nivel más personal, mi experiencia de estudiar y vivir en España también fue un quiebre. Me mostró un mundo de posibilidades mucho más amplio al que conocía previo a mi viaje, y me ayudó a cambiar la perspectiva sobre muchos preceptos propios. Por todo esto, no falto a la verdad cuando afirmo que la Beca de la Fundación Carolina me cambió la vida.

Háblanos sobre tu blog “Cimientos Económicos”. ¿Cómo surgió? ¿Qué contenidos incluye? ¿A quién se dirige?

Mi Blog Cimientos Económicos (www.ignaciocarballo.com) surgió a mediados del año 2015, hoy cuenta con más de 15.000 subscriptores de todo el mundo y principalmente de América Latina. Inicialmente creé Cimientos Económicos para ser un espacio con dos fines. Por un lado, uno de divulgación de ideas, reflexiones, o simplemente curiosidades que me divierta escribir. Y por otro, una herramienta para facilitar material a aquellos alumnos que «sufran» mi participación en el dictado de las asignaturas en las cuales fuera colaborando. Hoy, media década después, me animo a decir que se quedó más en lo primero que en lo segundo. También lo pensé para ningún perfil en particular sino para el público en general. Si este espacio estuviera pensado únicamente para mis colegas economistas, o los no economistas, o para alumnos, o para compañeros de trabajo, o para familiares; sin duda tendría que adaptar mi vocabulario, redacción, y hasta la temática a cada grupo en particular (algo que sinceramente no me divertiría en absoluto). Por ese motivo, está pensado para todos/as y para nadie en particular. Sin embargo, también me atrevo a decir que el tiempo fue demarcando el perfil de personas que encuentra más interesante el material que subo en Cimientos Económicos. El mismo responde a personas que estudian con particular interés en las “Finanzas Alternativas para el Desarrollo”. Esto tiene sentido, pues mi profesión se orienta a ello y sin duda el contenido se orientó a tópicos de inclusión financiera, microfinanzas para la pobreza, tecnologías financieras (Fintech) o educación financiera.

En el blog te refieres con frecuencia a conceptos como la Educación Financiera, la Tecnología Financiera y la Innovación de los Servicios Financieros ¿Qué relación hay, hoy en día, entre estas tres referencias?

Actualmente más de 60 economías en todo el planeta están avanzando con políticas específicas y estrategias públicas para promover la inclusión financiera. Sucede que, de manera relativamente reciente, el tópico ingresó en la agenda de política pública e internacional (con total énfasis a partir del año 2015 con la Agenda 2030 de Naciones Unidas). En el afán de crear unas finanzas más justas, éticas, responsables y que funcionen efectivamente para promover un desarrollo económico inclusivo y sostenible, muchas vertientes se han desarrollado. Por ejemplo, con enfoque de género, para la reducción de la pobreza, orientada a adultos mayores o jóvenes, sobre el rol de la educación financiera y por supuesto el de las nuevas tecnologías financieras (Fintech). Todas las vertientes están relacionadas y el campo de estudio es tan amplio como complejo. Cabe aclarar que, aunque parezca reciente, los estudios en torno a la exclusión financiera tienen más de 40 años de literatura por detrás. Al menos, desde la creación del concepto moderno del microcrédito (mediados de 1970 en Bangladesh) que devino en las microfinanzas. Como vengo estudiando y trabajando estos temas desde mi tesis de licenciatura hace ya casi 10 años, pude observar la evolución y denotar cómo el impulso de la inclusión financiera muchas veces desconoce estos aprendizajes. Mi aporte lo intento dar en esa tónica, la de traer el aprendizaje del pasado o bien la evidencia más reciente a los desafíos presentes, para pensar los obstáculos que el fenómeno pueda tener a futuro. El vínculo entre microcrédito, microfinanzas, inclusión financiera y hoy inclusión financiera digital (o Fintech) es, básicamente, la evolución histórica de una problemática sistémica en la economía global: la exclusión financiera.

Eres el director del Ecosistema de Programas en Fintech & Digital Banking en la Universidad Católica Argentina, ¿Qué ha supuesto para tu carrera este desempeño?

Cuando volví de estudiar en España en el año 2016, me propuse orientar mi carrera promover el sector en el cual me venía formando. En Argentina en aquel momento ninguna universidad trataba estos temas de manera directa. Sólo se encontraban algunos antecedentes de programas aislados, que se habían dictado pocas ediciones y luego desaparecido. En consecuencia, Argentina no tenía oferta educativa alguna para poder estudiar y formarse en estos tópicos tan relevantes para nuestro país. La Universidad Católica Argentina me dio la posibilidad de crear en el año 2017 el primer Curso de Posgrado en Inclusión Financiera y Economía Social (un programa anual y presencial). El mismo fue todo un desafío, pero también un hito pues fue el primero en el país (aquí el lanzamiento), este año va por su cuarta edición. Desde allí, pude articular con colegas y redes en otras universidades para imponer la temática. Desde la Universidad de Buenos Aires (casa de estudios donde me recibí y radico como investigador) también pude impulsar eventos de difusión, investigaciones o bien dirigir tesis que ayudaran a crear masa crítica en torno a esta temática. También pude vivir en carne propia las ventajas y desventajas de promover un programa presencial (en términos de alcance y posibilidades de generar masa crítica). Como decía antes, el fenómeno global evolucionó a la par de la revolución Fintech. Principalmente cuando en el año 2018 el Banco Mundial denotó que al 2017 había 1.700 millones de adultos excluidos, de los cuales 1.300 millones tenían un teléfono móvil. En paralelo, en Argentina se crea la Cámara Fintech Argentina cuya misión es, explícitamente, promover la inclusión financiera y Argentina presidió el G-20 en 2018, con un eje específico sobre inclusión financiera. El tema se puso de manera concreta en el centro de la escena, a la par que en Argentina crecía de manera acelerada el sector Fintech (hoy el 4º más importante en América Latina). Es así que en 2018 empecé a pensar en ampliar la oferta educativa incluyendo estos tópicos y en 2019 pude lanzar el primer programa en Fintech que derivó en la creación del Ecosistema de Programas Fintech en UCA, que actualmente cuenta con tres programas y esperamos lanzar más (cada programa aborda una vertical específica del universo Fintech). A su vez, aprendiendo de la experiencia con el Posgrado presencial, estos programas se pensaron íntegramente online y de manera sincrónica desde el comienzo (antes del COVID), lo cual permitió escalar Actualmente el Ecosistema de Programas Fintech que dirijo en la Escuela de Negocios de la UCA es la oferta educativa con mayor apoyo institucional de la región (nos apoyan más de 35 instituciones, incluyendo las principales cámaras y asociaciones Fintech de América Latina y Europa), con los mejores profesionales (locales e internacionales) y sin duda con la mayor tasa de inscriptos. En términos personales, estoy muy agradecido con la Universidad Católica Argentina, pues desde muy temprano me supo brindar su apoyo y apostar a incorporar estos tópicos (en aquel entonces inéditos) en su oferta universitaria. Que una Universidad como la UCA, la principal privada del País (ver Ranking QS) promueva estos temas sin duda ayudó a mover el mapa académico nacional. Actualmente en el país otras Universidades también han lanzado sus programas afines, lo cual me pone muy feliz, articulo en varias de ellos (Universidad de Buenos Aires, Universidad Torcuato DiTella, Universidad de San Andrés, entre otros). En el futuro, sólo espero poder seguir aportando mi granito de arena y vivir cómo cada vez más universidades forman a sus alumnos en temas de inclusión financiera y Fintech.

¿Cuáles han sido los cambios más importantes que se han producido en los servicios financieros utilizando la tecnología, la digitalización y la innovación tecnológica?

Los cambios han sido y están siendo inmensos. El boom de la innovación tecnológica en las finanzas ha llevado a mejorar al sector bancario más tradicional y adaptarse, muchas veces “para sobrevivir” a la competencia Fintech. Además, el impulso de las “BigTech” jugando en el campo financiero está llevando a los mismos gobiernos a innovar (e.g. Libra de Facebook y la carrera por las Monedas Digitales de los Bancos Centrales). Las finanzas ya cambiaron, pero todavía estamos muy lejos de ponderar el impacto final de esta revolución digital. Queda mucho por hacer y considero que es obligado el aporte de todos para que, en este proceso evolutivo, las nuevas finanzas se desarrollen sin las particularidades nocivas del sector financiero tradicional. Esto es, unas finanzas que sean efectivamente para todos y todas, pero que principalmente sirvan como motor para las poblaciones más desfavorecidas y no funcionen como un factor de concentración económica.

La exclusión financiera denota desigualdad… ¿Sirven las Fintech para la inclusión financiera y, en consecuencia, para lograr más igualdad? ¿Es la revolución digital una herramienta para la inclusión financiera y para apoyar a la población más desfavorecida?

Como decía antes, no todo es una historia bonita en este sector. La transformación digital impacta en todo, lo bueno y lo malo por igual. Incluso en las Fintech todavía podemos observar prácticas de sobre endeudamiento, tasas usurarias, exclusión de poblaciones más desfavorecidas. Pero es un sector joven, por eso depende de todos y todas llevar esta ola disruptiva hacia donde más nos beneficie como sociedad. Es importante que tanto el sector privado, el público, el universitario como la sociedad civil en su conjunto se forme y aporte para que las “nuevas finanzas” no repliquen los errores de las “viejas finanzas”.

La revolución tecnológica está cambiando el mundo, y más como consecuencia de la pandemia por COVID-19… ¿Qué se nos viene encima en los próximos años?

El COVID-19, y principalmente las medidas de confinamiento social y preventivo, ha llevado a que en pocos meses veamos niveles inéditos de inclusión digital. Este proceso ha impulsado cambios en los hábitos de consumo digital de manera tan abrupta que sin lugar a dudas el mundo que veremos en los próximos años no podrá disgregarse de las herramientas digitales. No obstante, también mostró la complejidad propia del fenómeno y su multidimensionalidad. Me atrevo a destacar que demarcó la importancia del segmento atendido. En todo América Latina observamos a gobiernos intentando llevar su ayuda de emergencia con más dificultades en poblaciones específicas. Por ejemplo, jubilados y pensionados arriesgando su salud al romper el confinamiento para cobrar presencialmente en sucursales (cuando todos tienen acceso a la banca digital). Como muchos venimos pregonando hace años, ahora quedó más claro que nunca que Acceso no Implica Uso, al igual que Uso no implica Bienestar para el consumidor. Hacer de las finanzas una herramienta para reducir la pobreza, mejorar la igualdad y promover una inclusión financiera responsable encontrará nuevos desafíos por delante. Hoy, más que nunca, la ética y responsabilidad en las finanzas se vuelven características obligadas por las que debemos velar para intentar que esta inclusión financiera tan abrupta valga la pena y nos traiga un mundo mejor.

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