«Relanzar la cooperación en Iberoamérica. Oportunidades y retos tras el coronavirus», webinar de la Fundación Carolina y Oxfam Intermón

 

 

El 6 de mayo, la Fundación Carolina, junto con Oxfam Intermón, organizó el webinar «Relanzar la cooperación en Iberoamérica. Oportunidades y retos tras el coronavirus». En él participaron Rebeca Grynspan, secretaria general de la SEGIB; Laura Elena Carrillo, directora ejecutiva de AMEXCID; Franc Cortada, director general de Oxfam Intermón; y Carmen Castiella, directora de Cooperación con América Latina y el Caribe de la AECID. El webinar estuvo moderado por Ángeles Moreno Bau, secretaria de Estado de Cooperación Internacional del Gobierno de España.

En su intervención inicial la secretaria de Estado señaló el esfuerzo de adaptación dinámico que está acometiendo el sistema de la cooperación española, junto con la internacional, para combinar la gestión de la emergencia sanitaria con la búsqueda de fórmulas, a medio y largo plazo, que cubran de forma multidimensional los aspectos que van a verse más afectados por la crisis (socioeconómicos, alimentarios, de género, etc.), atendiendo particularmente las poblaciones más vulnerables. En este sentido, Rebeca Grynspan recordó que los efectos de la COVID-19 son discriminatorios, en tanto amenazan a las capas pobres, pero también a gran parte de las clases medias que pueden ver revertidas sus expectativas de progreso. Esto ya constituía una tendencia previa a la crisis; no obstante corre el riego de acelerarse, tanto más si las medidas financieras a escala global siguen supeditadas a criterios de austeridad. La gravedad del momento implica fomentar políticas expansivas que protejan el tejido productivo que, en la región, se sustenta en más de un 90% en la actividad de pymes.

El caso de México, como comentó Laura Elena Carrillo, ilustra cómo se precisa una colaboración más estrecha entre el ámbito publico, el privado y la sociedad civil. Ciertamente, México presenta además la peculiaridad de ser un Estado federal, descentralizado, donde uno de los primeros retos ha estribado en afinar la coordinación interterritorial (en torno al Instituto de Salud para el Bienestar), con el fin de garantizar el acceso a equipos y productos médicos, y de diseñar una plan de gestión post-pandemia, en los sectores social, educativo o científico-tecnológico. Simultáneamente, el gobierno se ha mostrado muy activo en el plano internacional, y ha impulsado en Naciones Unidas una resolución para impedir la especulación con insumos médicos necesarios para responder a la pandemia y evitar su acaparamiento. Asimismo, en el terreno regional, México organizó, como país que ocupa la presidencia pro témpore de la CELAC, la “Reunión Ministerial Virtual sobre Asuntos de Salud para la atención y el seguimiento de la pandemia Covid-19 en América Latina y el Caribe”. Tuvo lugar el 26 de marzo y contó con la participación de representantes de 30 países de la CELAC, así como de miembros de la CEPAL, la SEGIB, la Comunidad del Caribe o el Sistema Económico Latinoamericano y del Caribe. Y es que la apuesta por el multilateralismo, según apuntó Laura Elena Carrillo, es la única vía para afrontar cumplidamente los impactos de la crisis, frente al repliegue nacionalista que algunos países ya están alentando.

Carmen Castiella incidió igualmente en esta visión universalista, que entronca con la narrativa que siempre ha ejercido la cooperación internacional. Pero en este refuerzo de la multilateralidad es clave dar mayor voz a América Latina, una región a menudo olvidada en foros globales como el G20, ante todo desde que se empezó a catalogar a sus países en el grupo de los de ingresos medios. Frente a ello, ahora más que nunca, debe remarcarse el valor de la cooperación Sur-Sur y horizontal (construida sobre el aprendizaje mutuo), y ha de impulsarse en paralelo una redefinición de los criterios de asignación de la ayuda oficial al desarrollo (AOD). Desde la labor acometida por la cooperación española, Castiella se refirió a los programas operativos del Fondo de Cooperación de Agua y Saneamiento, indispensables en la situación actual, y a las iniciativas de generación e intercambio de conocimientos que gestiona Intercoonecta, por medio de los Centros de Formación, que están adoptándose a formatos online para continuar llegando a todo su público.

Por su parte, Franc Cortada retomó en su intervención la cuestión de la financiación del desarrollo, sugiriendo que quizá la crisis genere la oportunidad para cambiar definitivamente de paradigma y superar los parámetros clásicos de la graduación. Y es que estos no impiden en ocasiones que los países caigan en las trampas del desarrollo, donde la informalidad laboral, la evasión fiscal, o la desafección hacia las instituciones se retroalimentan perjudicando a los más vulnerables. El debate se abrió así a una reflexión sobre la importancia de replantear, una vez se deje atrás la fase de emergencia, sistemas de tributación progresivos (convenientemente engrasados en modelos administrativos eficientes) que involucren la contribución de la población con mayores niveles de riqueza.

Por último, los/as panelistas mencionaron cómo el horizonte del sistema de la cooperación debe seguir siendo el definido por los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) de la Agenda 2030, tanto en lo relativo al fortalecimiento institucional, como en clave de lucha contra el cambio climático y al combate contra la desigualdad de género. Lejos de abandonar esta senda, lo positivo de esta crisis consiste en que ha ampliado la conciencia de todas las personas sobre el alcance global de los desafíos del futuro y sobre la relevancia, evidente e inmediata, de la acción del sector público.