Editoriales

Un año más de compromiso activo con la cooperación

Un año más de compromiso activo con la cooperación

Finaliza 2021 y es momento de hacer balance de un año complejo, con un regreso desigual a una normalidad incompleta, y de compartir algunas de las principales ideas que formarán parte del quehacer institucional del próximo periodo.

A pesar de las dificultades, durante este año la Fundación Carolina ha desarrollado un intenso programa de actividades que ha tratado, en todo momento, de atender y reforzar su mandato institucional como pieza activa del sistema de acción exterior de España y de las políticas de cooperación al desarrollo.

Así, el trabajo realizado durante 2021 ha afirmado la naturaleza de un modelo de cooperación avanzada que, hace algo más de veinte años, promovió la alianza de actores públicos y privados bajo una misma identidad institucional. Hablamos de un modelo que ve en la formación de las personas, en el incremento de sus capacidades, la clave de la innovación y de la creación de valor social para contribuir al bien común; que considera la cooperación en educación superior, el apoyo a la internacionalización de las universidades y la movilidad académica, aspectos centrales de la acción exterior de España en Iberoamérica. De este modo, y en línea con las orientaciones adoptadas por la Conferencia de Rectores de las Universidades Españolas, los programas académicos de la Fundación se vienen vinculando, en las últimas convocatorias de becas, a las “cinco P” de los ODS: personas; planeta; prosperidad; paz, justicia e instituciones sólidas; y partenariados. Nuestros procesos de selección, además de detectar talento, buscan personas proclives a generar valor social en sus entornos académico, social y profesional.

Asimismo, la Fundación Carolina ha recuperado su papel como centro de pensamiento sobre los desafíos de la cooperación internacional; y sobre la realidad iberoamericana y mundial en el ámbito de la política, los desafíos societales, y los imperativos de la agenda del desarrollo. En colaboración con la Casa de América, se han realizado diversas sesiones de los Diálogos con América Latina, para llevar a un público más amplio los principales asuntos de la agenda iberoamericana, y se han consolidado dos líneas de publicaciones (Análisis Carolina y Documentos de Trabajo), que cuentan ya con casi doscientos títulos. Recientemente realizamos, con el inestimable apoyo de la Fundación ICO, un importante seminario internacional sobre las relaciones entre América Latina y la Unión Europea en el que se analizaron las principales claves de la autonomía estratégica, la cooperación avanzada entre ambas regiones y la recuperación digital, verde y social. Un seminario que abordó retos presentes, pero que también tuvo la mirada puesta en oportunidades futuras, como las que se abrirán con la presidencia española del Consejo de la UE del segundo semestre de 2023.

Hemos empezado a recuperar algunas de las actividades de diplomacia pública que quedaron aplazadas por la pandemia. Como notable ejemplo, hemos celebrado la quinta edición del programa de Liderazgo Público Iberoamericano, que, con el activo apoyo de Telefónica, ha reunido en Madrid a personal de alta dirección de las administraciones públicas iberoamericanas que han participado en una agenda orientada a promover el fortalecimiento de la institucionalidad y la gobernabilidad democrática.

Estamos convencidos de que 2022 será un año en que todos estos procesos se reafirmen. Nuestra Junta Rectora, reunida recientemente bajo la presidencia de la secretaria de Estado de Cooperación Internacional, Pilar Cancela, ha aprobado un ambicioso plan de actuación que se presentará este próximo mes de enero al Patronato, y que incorpora, como idea fuerza transversal, la redefinición de una nueva agenda internacional del desarrollo y de un “contrato social” renovado, que adquiere alcance exterior en asociación con los países latinoamericanos y la región en su conjunto; este contrato social se articula en la actualidad en un formato de “triple transición”: digital, socioeconómica y ecológica.

En el área de Formación se presentará una oferta de becas que —cubriendo todas las áreas del conocimiento—, se orienta a especialidades y disciplinas especialmente útiles en términos de bien común y orientadas a respaldar científicamente el modelo de la “triple transición”. De ahí la voluntad de incorporar nuevos programas en campos como la sostenibilidad urbana, la seguridad alimentaria, la salud psicológica o los estudios de género. A ello se añade la continuidad del programa STEM, destinado particularmente a mujeres; el de bicentenarios, dirigido a los países de Centroamérica; o el mayor énfasis puesto en los estudios de doctorado.

En el área de Estudios y Análisis —tras el refuerzo de su equipo y su consolidación como centro de análisis en cooperación al desarrollo y estudios latinoamericanos—, se mantendrá y, en lo posible, se incrementará el ritmo de su producción científica, asesoría técnica y organización de debates y seminarios. En este sentido, además de profundizar en las líneas de investigación abiertas (relaciones América Latina-UE, cambio climático, género, economía internacional, educación superior, etc.), está previsto dedicar una atención especial al estado de la democracia en la región, examinando los factores de desafección política.

Otra de las iniciativas relevantes será la evaluación del impacto de las becas de la Fundación Carolina, con la finalidad de apreciar los efectos de la acción formativa en los ámbitos de inserción profesional y social del becario/a, y con el propósito de extraer enseñanzas y recomendaciones para perfeccionar nuestra acción de cooperación en este terreno. El objetivo es obtener un panorama, basado en evidencia empírica, que ilustre la aportación de la Fundación a la sostenibilidad y bien común de las sociedades latinoamericanas, a partir del desempeño profesional y académico y de la generación de valor e innovación social de sus beneficiarios/as.

En el área de Cooperación y Liderazgo se retomarán los programas que no pudieron realizarse en pandemia (como el de “jóvenes líderes/as iberoamericanos/as”) y se reactivarán antiguas iniciativas que, en la actualidad, recobran una vigencia crucial: tal es el caso de los programas de “mujeres lideresas” y de “comunicadores iberoamericanos/as”. En línea con la atención puesta sobre la democracia en la región, está previsto organizar un programa de “jóvenes políticos/as y líderes de movimientos sociales”.

Todo ello es posible gracias a la colaboración de muchas personas e instituciones, a las que corresponde expresar nuestro profundo agradecimiento: a las empresas y entidades del Patronato de la Fundación, por su respaldo financiero e institucional; a las universidades con las que colaboramos, por su permanente apoyo y por los importantes recursos de todo tipo que aportan para hacer posible el programa de formación; a las personas que desde la academia y la esfera pública han compartido su reflexión y su análisis en nuestras publicaciones; al personal de la Fundación, por su compromiso y profesionalidad; y a los/las estudiantes, por su entusiasta respuesta a la convocatoria anual de becas, su desempeño académico y su participación activa en la Red Carolina.

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