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30 años de Cumbres Iberoamericanas, nueva sesión del ciclo Diálogos con América Latina

30 años de Cumbres Iberoamericanas, nueva sesión del ciclo Diálogos con América Latina

DAL Cumbres

El lunes 31 de mayo se celebró una nueva sesión del ciclo Diálogos con América Latina, organizado por Casa de América y Fundación Carolina, en la que participaron Cristina Gallach, secretaria de Estado de Asuntos Exteriores y para Iberoamérica y el Caribe; y Rebeca Grynspan, Secretaria General Iberoamericana. Por su parte, moderó el Diálogos José Antonio Sanahuja, director de la Fundación Carolina.

Este encuentro analizó los resultados y mandato de la Cumbre de Andorra y el acervo de treinta años de diálogo y trabajo conjunto a través de las Cumbres Iberoamericana y de los programas de cooperación que se han desarrollado en ese espacio, en un diálogo singular entre su Secretaría General y uno de sus Estados miembros.

La Secertaria General Iberoamericana, Rebeca Grynspan, destacó la evolución de las Cumbres Iberoamericanas desde la primera, celebrada en 1991, subrayando que comenzaron como un mecanismo de cumbres, que se sucedían unas a otras, pero que carecían de institucionalidad; y que a partir de 2005, con la creación de la Secretaría General Iberoamericanas, se dota a la asociación de un «carácter más permanente, no solo en el momento de las cumbres, sino entre cumbres».

Por su parte, la secretaria de Estado de Asuntos Exteriores y para Iberoamérica y el Caribe, Cristina Gallach, recalcó el valor del espacio iberoamericano, enfatizando que no tiene «sustituto» para España: «Es un espacio indispensable de nuestra acción exterior y uno de sus pilares – Son lazos que queremos no solo cultivar, sino intensificar», continuó. Asimismo, para José Antonio Sanahuja, director de Fundación Carolina, las Cumbres Iberoamericanas «pueden ser vistas como una comunidad de habla: Un espacio para la deliberación racional, capaz de generar consensos, de generar valores y principios».

En 1991, en Guadalajara (México), tuvo lugar la primera Cumbre Iberoamericana de presidentes y de jefes y jefas de Estado y de Gobierno. Fue el comienzo de un proceso de concertación que hoy, treinta años después, se ha consolidado como un espacio singular para el diálogo de políticas y una plataforma activa de cooperación avanzada basada en unos vínculos socioculturales, únicos, que definen lo iberoamericano como una comunidad de identidad y valores diferenciados de las sociedades y los países que la integran. Hoy, el sistema iberoamericano constituye una realidad dinámica que, como otros espacios internacionales de articulación política, social y cultural, trata de ser un espacio para que los Estados miembros puedan responder colectivamente a los retos que plantea una realidad internacional sensiblemente distintos a los existentes en el momento de su creación. Para España, en particular, la dimensión iberoamericana es un componente clave de su política exterior y de cooperación, y también un espacio de cercanía y afectos, donde existen un entramado de relaciones económicas, sociales y culturales con mayor densidad y dinamismo.

Al calor de las Cumbres Iberoamericanas, se ha venido promoviendo un espacio multilateral de cooperación, caracterizado por la horizontalidad de una relación entre socios iguales, que no responde a la tradicional visión Norte-Sur y va más allá́ de los instrumentos tradicionales. Un tipo de cooperación avanzada que se basa en el desarrollo de capacidades, en el intercambio de prácticas y experiencias y el conocimiento mutuo; que aprecia la movilidad del talento y la formación; y que promueve la generación e intercambio de conocimiento especializado para resolver los complejos problemas de sostenibilidad asociados a la triple transición social, productiva y ambiental que ya demandaba una globalización en crisis, pero que la pandemia de la COVID-19 ha hecho aún más perentoria.

La XXVII Cumbre Iberoamericana de Andorra ha abordado dos grandes cuestiones. Por un lado, cómo las sociedades y los Estados de Iberoamérica pueden responder a la crisis generada por la pandemia del COVID-19, a través de mejores políticas públicas y un enfoque que combine equidad e inclusión social, sostenibilidad ambiental, y políticas públicas y el compromiso empresarial para promover un cambio productivo que haga buen uso de las tecnologías digitales. Por otro lado, establece un claro compromiso a favor de la “innovación para el desarrollo sostenible” a través de alianzas con múltiples actores para que la innovación contribuya a la implementación de la Agenda 2030. También propone la incorporación de recursos digitales en los procesos de enseñanza y aprendizaje para garantizar la calidad de la educación.

Iberoamérica cuenta con una institucionalidad asentada y con instrumentos consolidados de cooperación multilateral, bilateral, Sur-Sur y triangular y no gubernamental que contribuyen al dinamismo de un sistema que, treinta años después, sigue siendo una necesidad para la construcción y consolidación de la comunidad iberoamericana.

El vídeo de la conversación puede verse aquí:

 

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