Fundación Carolina y la generación de conocimiento experto para afrontar el escenario postpandemia

Pese a las turbulencias con las que empezaba el año (ralentización económica, desafección institucional, pujanza de los nacionalismos) era inimaginable pensar que, por efecto de una pandemia, en los meses de marzo y abril el 90% del mundo iba a cerrar total o parcialmente sus fronteras, y el 50% de su población fuese a estar confinada. La crisis de la COVID-19, cuya virulencia persiste en muchas regiones del planeta —empezando por América Latina—, vino a truncar la senda de progreso de un mundo que acababa la década socialmente fragilizado e institucionalmente desunido.

La generación de conocimiento experto como recurso clave

No obstante, en la Fundación Carolina pensamos desde el primer instante en la necesidad de redoblar los esfuerzos, no solo para trasladar una información sociosanitaria nítida para aplanar la curva. Asimismo, hemos tratado y seguimos tratando de contribuir, junto con el resto de actores del sistema de la cooperación, a la reconstrucción de un contrato social —a escala europea, latinoamericana y global—, que reconecte con los Objetivos de Desarrollo Sostenible que definen nuestro mandato. Para ello, se activó de inmediato una de las palancas principales de las que disponemos, y que la crisis ha revelado como un recurso clave para afrontar el escenario postpandemia que se avecina: la generación de conocimiento experto.

Análisis académicos y reflexiones en torno a la formación virtual

En apenas cuatro meses se han publicado más de 30 análisis académicos, en su mayor parte elaborados por especialistas de la región, presentando diagnósticos, prospectivas y mecanismos de respuesta tanto desde una perspectiva de país, como multilateral. En ellos no han faltado enfoques sectoriales, centrados en las medidas a impulsar en materia de protección social (incluyendo especialmente a las mujeres), transformación fiscal, así como en pro de un modelo de desarrollo que tome verdaderamente en serio la situación crítica que amenaza a los países de renta media. Por descontado, la Fundación ha reservado igualmente un espacio singular a la reflexión educativa, consciente de la complejidad que ha supuesto garantizar la continuidad y calidad de la formación virtual en estos meses y, sobre todo, atenta a que las tendencias por venir no generen desigualdades, socavando la función de cohesión social y prosperidad que la educación conlleva. De ahí que se abriese un convocatoria internacional de contribuciones sobre el tema, cuya serie completa ya está publicada y en acceso abierto en nuestra web.