Por un futuro feminista

Ilustración: Alma Ríos

El 8 de marzo no festejamos. El 8 de marzo es una fecha en la que homenajeamos a quienes nos precedieron en la lucha por conseguir derechos; denunciamos y visibilizamos las brechas  y violencias de género que siguen existiendo; nos damos fuerza y aliento para no perder el foco; invitamos a sumarse a quienes aspiran a sociedades equitativas y democracias en igualdad. 

Consciente de que no basta con referenciar los derechos de las mujeres una vez al año y de que hace falta trabajar todos los días para alcanzar la igualdad, la dirección de la Fundación Carolina apostó en 2021 por consolidar una línea de investigación y trabajo dentro del Área de Estudios y Análisis orientada a la igualdad de género. El objetivo de dicho esfuerzo es cuádruple. Primero, se busca activar la red de exbecarias y participantes en los programas de la Fundación Carolina y generar un espacio de comunicación y diálogo entre residentes en diferentes países iberoamericanos que permita emprender acciones colectivas y redes de colaboración. Segundo, se promueve investigaciones sobre problemáticas y asuntos que ocupan y preocupan a las mujeres en Iberoamérica encargando Documentos de Trabajo y Análisis Carolina a expertas y expertos con el afán de generar conocimiento. Tercero, se avanza en tejer alianzas de cooperación con otras instituciones suscribiendo convenios de colaboración para la celebración de actividades y potenciación del estudio en la región iberoamericana. Cuarto, se reactiva el programa de mujeres líderes, poniendo en valor y recuperando la memoria institucional de  los Encuentros y Programas de Mujeres Líderes Iberoamericanas que entre 2005 y 2011 la Fundación Carolina realizó.

Generar conocimiento científico y análisis rigurosos de coyuntura, ofrecer becas para la formación académica, capacitar a líderes  y articular redes, son metas claves para alcanzar la igualdad de género. Te invitamos a seguir y consultar nuestro trabajo reunido en esta web y a ser parte de este esfuerzo por la equidad.

En ella te invitamos a ver el conversatorio que hemos celebrado el 7 de marzo en Casa de América, junto a la cooperación española, en torno la agenda de género en América Latina. Además, compartimos las reflexiones de Ana Güezmes, Directora de ls División de Género de la CEPAL; Emanuela Lombardo, profesora de la UCM; Eliana Revollar, adjunta para la Mujer de la Defensoría del Pueblo de Perú, y de la investigadora y exbecaria Rebeca Cena.

Sumado a ello, visibilizamos y difundimos prometedores proyectos latinoamericanos  en los que participan exbecarias de la Fundación Carolina. También encontrarás aquí una serie de videos de nuestras actuales becarias relatando iniciativas activas en la región que buscan luchar contras las violencias de género e inspirar la acción a quienes quieren luchar por la igualdad.

En directo:

Seminario Diálogos con América Latina

7 de marzo.  17:00 h 

 

 

Con ocasión del Día Internacional de la Mujer, se celebra el conversatorio «Los retos de la agenda de género en América Latina», organizado por la secretaría de Estado de Cooperación Internacional, Casa de América y la Fundación Carolina.

El acto, que será retransmitido en streaming,contará con la participación de:

Pilar Cancela, secretaria de Estado de Cooperación Internacional

Celina Lezcano, ministra de la Mujer de Paraguay

María-Noel Vaeza, directora regional para las Américas y el Caribe de ONU Mujeres

Laura Aguirre, CEO y gestión de proyecto Alharaca.

Presenta y modera: Cecilia Güemes, investigadora asociada Fundación Carolina.

“Los retos en la agenda de género en América Latina: participación política, visibilidad y cuidados”

‘Los retos en la agenda de género en América Latina: participación política, visibilidad y cuidados’, dentro del ciclo ‘Diálogos con América Latina’. La pandemia evidenció con claridad las interdependencias y vulnerabilidades compartidas que nos configuran. Se multiplicaron de modo espontáneo las experiencias de cuidados comunitarios en barrios y entre vecinos, así como la sobrecarga de las mujeres y el trabajo no remunerado ni reconocido que se define muchas veces como “doméstico”. Las iniciativas y prácticas de ayuda y apoyo mutuo son claves para sobrevivir a la emergencia y lidiar con la incertidumbre, también las políticas que extendieron prestaciones sociales para proteger a mujeres vulnerables o desempleadas a partir de la pandemia.

Sabemos que la economía considerada productiva se sostiene en el trabajo del cuidado y por ello consideramos relevante reflexionar qué responsabilidades queremos tengan nuestros Estados en la organización, regulación y provisión de los cuidados. En los últimos 15 años, esta reflexión ha estado presente en la agenda de género de la región latinoamericana y ha sido parte de una serie de acuerdos que reafirman principios como el de universalidad, progresividad en el acceso a los servicios de cuidados, corresponsabilidad entre hombres y mujeres, y la importancia de sostenibilidad financiera a las políticas de cuidado para alcanzar la igualdad de género. Reflejo de ello es que la próxima Conferencia Regional sobre la Mujer de América Latina y el Caribe, celebrará su XV edición en Argentina en 2022 centrando el debate en: “La sociedad del cuidado: horizonte para una recuperación sostenible con igualdad de género”.

Tomando ello en consideración y en busca de un modelo de cuidados que ponga en valor la interdependencia y el reparto equitativo del cuidado, y apueste por trabajos decentes y dignos en este campo, nos preguntamos: ¿Cómo pensar los cuidados desde una perspectiva justa, feminista y de derechos humanos? ¿Qué acciones afirmativas se pueden diseñar desde los gobiernos para superar las desigualdades en términos de cuidados? ¿Qué espacios públicos y sociales se pueden promover para el desarrollo de los cuidados? ¿Cómo abordar y definir el contenido de los cuidados tanto desde la persona que recibe como de la que presta cuidados? ¿Cómo potenciar el reparto equitativo de los cuidados en el ámbito doméstico? ¿Cómo financiar los cuidados de modo solidario y sostenido en el tiempo? ¿Qué marco institucional y acuerdos globales se deben articular en torno al cuidado? ¿Qué políticas fiscales pueden servir de base para un pacto fiscal con perspectiva de género? ¿Cómo profesionalizar los cuidados? ¿De qué manera crear empleos decentes y garantizar salarios dignos y condiciones formales a quienes cuidan? ¿Cómo evitar que los cuidados sigan siendo prestados en condiciones precarias por grupos sociales subalternos? ¿Cómo proteger a mujeres migrantes encargadas de cuidados en las cadenas globales de cuidado? ¿Cómo hacer del cuidado una responsabilidad colectiva?

 

Reivindicar y compartir los cuidados, hacia una recuperación con justicia de género

La economía productiva, vida social y el bienestar individual  se sostienen en los cuidados. Las mujeres son quienes a lo largo de la historia los han asumido, tanto de modo no remunerado e invisibilizado, como de formas remuneradas y precarizadas. 

En los últimos años los movimientos feministas, las organizaciones internacionales con agenda de género, y  las conferencias de mujeres en iberoamérica han vuelto a situar los cuidados en el centro de las conversaciones con la expectativa de que se conviertan en parte de la agenda de gobierno.  

En los ámbitos de las prácticas y de los imaginarios, es clave repensar los cuidados, ya no como un asunto privado propio del ámbito doméstico, sino como un asunto público que afecta al conjunto de la sociedad, la economía y el bienestar. Para lograr esto se necesita trabajar en el ámbito cultural, desnaturalizar expectativas normativas y de hecho asociadas a los roles femeninos. Además, hay que construir alternativas en las que asumamos que, dado que todos y todas necesitamos cuidados en varios momentos de nuestras vidas, también podemos y debemos ofrecer cuidados a otras personas, y co-responsabilizarnos y compartir las tareas de cuidado.

En cuanto a las políticas e intervenciones de gobierno, es preciso avanzar en regulaciones legales favorables al cuidado y a las cuidadoras. Siendo conscientes de la fragilidad, vulnerabilidad y precariedad que atraviesa la vida de las mujeres, que son quienes normalmente asumen labores de cuidado, es fundamental que se asuman costes y riesgos individuales de manera colectiva y que tengan la protección adecuada. Se trata de  garantizar condiciones laborales decentes y salarios dignos a quienes cuidan, y también de tomar conciencia del alcance de las redes transnacionales de cuidado -por ejemplo, a través de la migración y las remesas- y qué implicaciones tiene ello en términos de justicia global. Para actuar, además de las declaraciones políticas, hace falta destinar recursos financieros y humanos para poder proveer los diversos tipos de cuidado.

El avance de populismos iliberales y nacionalismos de corte xenófobo pone en riesgo las democracias y los derechos humanos de las mujeres, y aumenta el peligro de re-familiarización de los roles de género y de perder de vista los cuidados. Por eso es importante reflexionar y encontrar soluciones a los efectos de una pandemia que agravó las brechas de género, a la vez que se cuestiona y se desmonta la pretendida asociación natural de los cuidados con el género femenino. 

Cuidar debe ser un compromiso y responsabilidad colectiva. El nuevo contrato social debe incluir a las mujeres, reconocer y reivindicar el valor del cuidado, pero también generar medios para que quienes cuidan se encuentren protegidas y las tareas de cuidado se compartan y redistribuyan equitativamente. 

Relatoría

 El día 7 de marzo, víspera del Día de la Mujer, tuvo lugar el decimosexto seminario de ciclo “Diálogos con América Latina”, organizado por la Fundación Carolina en Casa América, bajo el tema: “Retos en la Agenda de Género en América Latina: participación política, visibilidad y cuidados”. La mesa, moderada por Cecilia Güemes, investigadora asociada de la Fundación Carolina, estuvo compuesta por mujeres que, entre otras tareas, trabajan por conseguir la igualdad de género en sus respectivas áreas de gestión: Pilar Cancela, secretaria de Estado de Cooperación Internacional del Gobierno de España; Celina Lezcano, ministra de la Mujer de Paraguay; María-Noel Vaeza, directora regional para las Américas y el Caribe en Naciones Unidas (ONU Mujeres), y Laura Aguirre, CEO del medio de comunicación y espacio feminista Alharaca. 

 En sus palabras de presentación, el director de Casa América, Enrique Ojeda, recordó que la pandemia no ha afectado a todas las personas por igual, sino que las mujeres han sido el colectivo más expuesto y vulnerado. De hecho, tal y como agregó Cecilia Güemes, tras las medidas de confinamiento adoptadas en todo el mundo, la salud mental y física de las mujeres se vio directamente afectada por el aumento del trabajo doméstico. El cierre de las escuelas, por ejemplo, supuso que las mujeres aumentaran su carga de trabajo como cuidadoras del hogar, así como en funciones de maestras, lo que paralizó o retrasó sus oportunidades laborales o de estudio y, más aún, obstaculizó su participación en la vida pública. 

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Punto de vista

Ana Güezmes
Directora de la División de Asuntos de Género de la CEPAL

La sociedad del cuidado: horizonte para una recuperación sostenible con igualdad de género

América Latina y el Caribe es la región del mundo más impactada por la pandemia de COVID-19 y la que más lentamente se recuperará. La magnitud del deterioro económico y social que produjo en los países de la región ha sido la mayor en más de un siglo. Y si bien hemos podido ver alguna recuperación en 2022, esta no será suficiente.[1]

La crisis sanitaria ha potenciado las crisis social, económica y ambiental preexistentes, ha afectado más fuertemente a las mujeres y ha exacerbado la desigualdad de género que es estructural. Una de cada 3 mujeres en la región vive en situación de pobreza. La pandemia ocasiona una década perdida en los esfuerzos de reducción de la pobreza y más de dos décadas en el caso de la pobreza extrema. Hoy, por cada 100 hombres en situación de pobreza, existen 113 mujeres en la misma situación.

Desde CEPAL hemos evidenciado la pérdida masiva de empleo de las mujeres, la caída de sus ingresos, la feminización de la pobreza, la falta de ingresos propios y la sobrecarga de cuidados y el trabajo doméstico que afrontan. Y hemos comprobado cómo este impacto  atenta contra sus procesos de autonomía económica pero también física y en la toma de decisiones. El confinamiento, el cierre de los centros educativos y servicios de cuidado ha tenido un impacto directo sobre la disponibilidad del tiempo y el acceso de las mujeres al mercado laboral. También es importante señalar que 6 de cada 10 mujeres están en sectores que fueron más afectados por la pérdida de empleo e ingresos en 2020, como el turismo, la manufactura, el comercio y el trabajo doméstico remunerado, y además la recuperación del empleo de las mujeres ha sido más lenta. Las más afectadas además han sido las mujeres con hijas e hijos pequeños y en ocupaciones más precarias, asociadas al trabajo informal.

 

Las proyecciones para 2022 indican una participación laboral del 51,3% en las mujeres y de 73,8% para los hombres[2]. Esto aún significa que 1 de cada 2 mujeres no participará plenamente del mercado laboral, una de las llaves maestras para la igualdad. Sumado a esto, en los 11 países de la región que disponen de datos, un promedio de cuatro de cada diez mujeres no están conectadas y/o no pueden costear la conectividad. Las brechas digitales también limitan oportunidades de crecimiento y de autonomía.

Muchas de las mujeres que salieron de la fuerza laboral debido a la pandemia no han podido regresar por la sobrecarga de trabajo de cuidados que experimentan en sus hogares, sobrecarga basada en estereotipos que les asignan la responsabilidad en dichas tareas. De acuerdo con Observatorio de Igualdad de Género de la CEPAL, las mujeres dedican tres veces más tiempo al trabajo no remunerado que los hombres, y emplean un promedio de dos tercios de su tiempo en esta actividad y un tercio de su tiempo al trabajo remunerado, mientras que en los hombres la tendencia se invierte con un tercio de su tiempo dedicado al trabajo no remunerado y dos tercios al trabajo remunerado.[3] El trabajo doméstico y de cuidados no remunerado  representa entre el 15,7% y el 24,2% del PIB en la región y que son las mujeres quienes aportan cerca del 75% de este valor[4].   La paradoja es que las mujeres trabajamos más tiempo, recibimos menos ingresos y sostenemos la vida, la economía y el bienestar de la sociedad en su conjunto con nuestro trabajo de cuidado, tanto en los hogares como en la primera línea del sector salud o educativo donde somos mayoría.

Sumado a esto, persiste la crisis ambiental que genera la destrucción de la biodiversidad, conjugadas en muchos casos con el asesinato de personas defensoras del ambiente[5]. Tal y como ocurre con el trabajo de cuidados, la degradación ambiental y el cambio climático también impactan de un modo diferenciado a hombres y a mujeres. 

Estamos ante un verdadero cambio de época. Nunca como ahora se ha resaltado la importancia del cuidado y la igualdad para la sostenibilidad de la vida. Todo ello nos obliga a una transformación profunda que reconozca los vínculos entre la economía, la sociedad y medio ambiente. Urge una una distribución equitativa del poder, los recursos, el tiempo y el trabajo entre mujeres y hombres. Es imperioso adoptar políticas públicas transformadoras, con la igualdad y la sostenibilidad en el centro, y desde luego la autonomía de las mujeres y la igualdad de género como obligación de derechos humanos y  catalizador del desarrollo y la paz sostenibles a que aspiramos.

Ante esta realidad, América Latina y el Caribe al ser la única región en el mundo en la que, por más de cuatro décadas se ha impulsado una Agenda Regional de Género profunda, ambiciosa e integral, y donde se cuenta con el primer tratado regional vinculante sobre el medio ambiente, Acuerdo Regional sobre el Acceso a la Información, la Participación Pública y el Acceso a la Justicia en Asuntos Ambientales en América Latina y el Caribe, el Acuerdo de Escazú, tiene el potencial para convertirse en una región que transforme y promueva la igualdad de género y la autonomía de las mujeres en los espacios de toma de decisión a nivel internacional y en la adopción de medidas y financiamiento vinculadas al medio ambiente, el cambio climático y el desarrollo sostenible.

Hoy tenemos la oportunidad de construir un desarrollo sostenible con igualdad. Nuestro horizonte es la sociedad del cuidado, una nueva configuración que ponga en el centro el cuidado de las personas y de quienes cuidan, así como el autocuidado y el cuidado del planeta. Es una propuesta clave para la sostenibilidad de la vida.  En noviembre próximo, Argentina será sede de la XV Conferencia Regional sobre la Mujer, cuyo tema central es “La sociedad del cuidado: horizonte para una recuperación sostenible con igualdad de género”. Allí seguiremos debatiendo sobre los efectos multiplicadores del cuidado en términos del bienestar, sobre su rol para revertir desigualdades, y sobre la interrelación entre el cuidado de las personas y el del planeta. Urge impulsar planes de recuperación con acciones afirmativas que promuevan sistemas integrales de cuidado, el trabajo decente y la plena y efectiva participación de las mujeres en sectores estratégicos de la economía.

Desde la CEPAL trabajamos intensamente para transitar hacia la sociedad del cuidado. Vemos con entusiasmo y esperanza que esta propuesta está siendo adoptada en el ámbito regional. Seguiremos trabajando, ahora, para que sea una realidad.

No podemos esperar más. El tiempo de honrar el legado de generaciones de mujeres que cada 8 de marzo se unen en una voz global buscando hacer realidad los derechos y ampliar las libertades es ahora.

[1] Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL), Balance Preliminar de las Economías de América Latina y el Caribe, 2021 (LC/PUB.2022/1-P), Santiago, 2022

[3] La igualdad de género ante el cambio climático. ¿Qué pueden hacer los mecanismos para el adelanto de las mujeres de América Latina y el Caribe? https://repositorio.cepal.org/bitstream/handle/11362/46996/4/S2100332_es.pdf

[4] Panorama Social 2021, pág 230

[5] Una década de acción para un cambio de época. Pág 7

Hablamos con

Emanuela Lombardo

«La agenda feminista está experimentando actualmente una oposición por parte de movimientos y partidos políticos anti-género, que han crecido exponencialmente y que atacan directamente los derechos de las mujeres y personas LGTBIQ*, así como de personas racializadas»

Eliana Revollar

«Actualmente, junto a AECID, somos parte del proyecto Fortaleciendo la prevención, mediante una estrategia nacional articulada, para la realización del derecho de las mujeres a una vida libre de violencia y discriminación basada en el género en el Perú

Entrevistamos a Emanuela Lombardo, profesora del Departamento de Ciencia Política y de la Administración y directora del grupo de investigación de Género y Política GEYPO en la Universidad Complutense de Madrid.

 

¿En qué medida ha ido variando el discurso de género en Europa los últimos años? ¿Cómo se ve interpelado ese discurso en un momento en el que los movimientos anti-derechos ganan relevancia política?

El proyecto feminista en Europa en la última década ha desarrollado una agenda que aborda áreas fundamentales para conseguir la igualdad, tanto a nivel de movimientos como de actores institucionales, gracias a las alianzas feministas entre estos actores, y también con el feminismo académico. Entre los temas clave han estado la acción y las políticas en contra de las violencias de género, la igualdad laboral, la aplicación de la transversalidad de género en todas las políticas públicas, los cuidados, los derechos sexuales y reproductivos, la igualdad en la representación política de las mujeres, y la igualdad en la ciencia e investigación. La agenda feminista está experimentando actualmente una oposición por parte de movimientos y partidos políticos anti-género, que han crecido exponencialmente y que atacan directamente los derechos de las mujeres y personas LGTBIQ*, así como de personas racializadas. Los ataques de estos movimientos y partidos anti-género tienen efectos tangibles en los derechos democráticos de igualdad: deslegitimando las políticas de igualdad, recortando derechos y fondos para políticas de igualdad y para organizaciones feministas, destinando estos fondos a asociaciones anti-género, desmantelando las políticas de igualdad o reestructurando las instituciones de igualdad transformándolas en instituciones en defensa de la familia tradicional. Los ataques a la igualdad son ataques a la democracia, a los derechos democráticos. Esta oposición es uno de los principales retos que tiene actualmente el proyecto feminista, tanto en Europa como a nivel global.  

¿Cuáles son los principales logros y conquistas para los feminismos europeos en los últimos años? ¿Cuáles han sido sus fracasos más dolorosos?

En los últimos años en Europa, y a nivel global, los movimientos feministas se han movilizado de forma masiva en ocasión de las Huelgas Feministas y Marchas de Mujeres de 2017, las protestas de #MeToo en 2018 y Black Lives Matter en 2020, reivindicando el carácter público y político de temas como las violencias de género y raza, la desigualdad laboral o los cuidados, y dando cada vez más visibilidad a los temas de género. En cuanto a derechos, ha habido avances feministas importantes en derechos sexuales y reproductivos, en violencia, o en política. Entre estos, el aborto y el matrimonio entre personas del mismo sexo han sido legalizados en Irlanda, ha crecido el número de países Europeos que han ratificado el Convenio de Estambul para prevenir y luchar en contra de las violencias de género, ha crecido, aunque muy paulatinamente, la representación política de las mujeres en la región, estamos a 31% de mujeres según la IPU, hay alguna experiencia de gabinetes paritarios, por ejemplo en Finlandia y en España, y por primera vez tenemos a una Presidenta de la Comisión Europea.

Queda mucho por hacer. La igualdad económica y en el reparto de los cuidados es una asignatura pendiente. Seguimos teniendo una brecha salarial de género de un 14% en la Unión Europea, no se está integrando una perspectiva de género en las políticas económicas de manera sistemática, como ha quedado patente en el plan europeo de recuperación del Covid19, y las políticas de cuidados no han cambiado todavía el reparto de los roles de género, siendo las mujeres las que siguen realizando la mayoría de las tareas de cuidado de las personas menores de edad, mayores y dependientes. También hace falta implementar políticas públicas que apliquen una visión interseccional entre las diferentes desigualdades, de género, raza, origen étnico, clase social, edad, sexualidad, diversidad funcional, para abordar de una manera más integral el problema de la desigualdad y las marginaciones y privilegios que se producen.

Ahora el reto es no solamente el de avanzar en las políticas de igualdad, sino defender la democracia y la igualdad de género de los ataques que se están realizando en diferentes países europeos por parte de movimientos y partidos políticos anti-género, activos en toda Europa, y que han tenido efectos perjudiciales para la democracia y los derechos de las mujeres y personas LGTBIQ* en Hungría, Polonia, o Italia, entre otros.

¿Cuáles son los temas que centran la agenda de género hoy y en el futuro próximo en Europa o España?

Me parece importante tanto seguir avanzando en los retos clásicos de áreas clave para la igualdad como la economía, los cuidados, la política, la violencia, la sexualidad, y la ciencia/educación, como enfrentarse a los ‘nuevos’ retos que tienen que ver con los ataques a la democracia y la igualdad por parte de movimientos anti-género y partidos de ultraderecha. Estos últimos amenazan temas feministas centrales como la autodeterminación, los derechos civiles, vidas libres de violencia, y la igualdad laboral, en los cuidados, y en política. Por lo tanto, desarrollar estrategias feministas para reaccionar a estos retos y seguir trabajando en la democratización de las sociedades me parece crucial.  Hoy y en el future próximo creo que  la agenda feminista se centra tanto en resistir a estos ataques como en seguir construyendo proyectos de sociedad, de política y de políticas inclusivos y que pongan el cuidado de las personas y del planeta en el centro. En este sentido las alianzas feministas y con todos los actores que defienden la igualdad y la democracia, en la sociedad civil y las instituciones, son imprescindibles tanto para la resistencia como para la construcción.

Las cuotas fueron los instrumentos clave para lograr representación en espacios de poder, más allá de ellas, ¿qué otras herramientas de políticas públicas se están priorizando para alcanzar una representación sustantiva?

Las cuotas de género en política siguen siendo fundamentales para asegurar la presencia de las mujeres en las instituciones. Pero es imprescindible que las instituciones se transformen en espacios igualitarios, más inclusivos y democráticos. Para ello son necesarias medidas de promoción activa de la igualdad como las acciones positivas y el mainstreaming de género. Las iniciativas de construcción de parlamentos sensibles al género, que se han desarrollado en Suecia o Reino Unido, y que empiezan también en España en el ámbito autonómico, van en esta dirección, con la adopción de planes de igualdad en los parlamentos, protocolos contra el acoso sexual y sexista, normas para garantizar la paridad de género en posiciones de responsabilidad y medidas de corresponsabilidad en el cuidado.

¿Podrías recomendarnos y compartirnos las referencias a libros de literatura, series, películas, obras de teatro que te hayan gustado y en donde las problemáticas actuales del feminismo se vean retratadas?

De las novelas de los últimos años que me hayan gustado especialmente diría La amica estupenda de Elena Ferrante, que relata historias de amistades de mujeres entre desigualdades de género y socioeconómicas, en contextos de fragilidad democrática por el poder de las mafias como los del sur de Italia. Recomiendo las películas Figuras Ocultas, sobre las científicas de la NASA que han quedado por demasiado tiempo silenciadas por la historia, y Sufragistas, sobre el movimiento por el derecho de voto de las mujeres. En cuanto a series, Borgen, sobre la primera ministra danesa, nos ofrece un retrato fascinante de lo que significa ser una mujer política hoy en el complejo entramado de poder político, económico y mediático. Y no quiero terminar sin mencionar dos novelas gráficas estupendas, La mujer rebelde, sobre la luchadora por los derechos sexuales y reproductivos Margaret Sanger, y Sally Heathcote: Sufragista.

Entrevistamos a Eliana Revollar, adjunta para los Derechos de la Mujer en la Defensoría del Pueblo, del Gobierno de Perú

 

 

¿Cuáles son los principales desafíos que han identificado desde la Adjuntía para los Derechos de la Mujer en la Defensoría del Pueblo y cuáles son los mecanismos de que disponen para afrontarlos?

 

A nivel interno, ha sido complejo promover y lograr que se establezca al enfoque de género como una herramienta necesaria para todo servicio y supervisión que realice la entidad. Se ha creído que sólo la Adjuntía para los Derechos de la Mujer o las que analizan situaciones ligadas a población LGTBQ+, como la Adjuntía para los Derechos Humanos, deben utilizarlo, cuando, en realidad, el género esta presente en todas las relaciones sociales.

En ese sentido, desde el 2013, con el apoyo de CUSO Internacional y  la participación de trabajadores/as de distintas áreas se conformó la “Red de género e interculturalidad de la Defensoría del Pueblo”, orientado a incorporar ambos enfoques en el quehacer institucional y contribuir con el conocimiento y manejo de los mismos por parte del personal de la entidad. Este espacio fue oficialmente reconocido dentro de la organización de la Defensoría del Pueblo en el 2020.

Junto a esta instancia, también se creó la “Comisión para la Transversalización del Enfoque de Género e Interculturalidad” encargada de evaluar cómo ambos enfoques se aplican en el quehacer institucional y promueve la adopción de guías para incorporarlos. En ese sentido, a finales del 2021 se realizó una encuesta a trabajadores/as de la entidad sobre estereotipos y prejuicios de género con el objeto de verificar cómo estos impactan en su trabajo. A partir de los resultados, se plantearán estrategias de acción. También se ha elaborado un manual de lenguaje inclusivo, que se encuentra en evaluación.

¿Cuáles han sido los principales logros y conquistas?

 

Además de lo anterior, a nivel externo, la institución ha sido reconocida como una de las principales defensoras de los derechos de las mujeres a través de su rol de supervisión a las entidades públicas. De hecho, en los últimos 5 años ha emitido 53 documento productos de esta labor e investigaciones sobre la situación de este grupo poblacional en el país.

Cabe destacar, que entre el 2018 y 2020, la Defensoría del Pueblo fue parte del Plan de Acción Conjunto diseñado por el Poder Ejecutivo, bajo el liderazgo de la Presidencia del Consejo de Ministros, para prevenir la violencia contra las mujeres.  Fuimos  reconocidos como la institución que cumplió con  todas las metas y la ejecución de todo el presupuesto otorgado para tal fin. Por citar ejemplos de conquistas significativas, se contribuyó a la aprobación de una Política Nacional de Igualdad de Género, del Sistema Nacional de justicia Especializado en Violencia contra las Mujeres e Integrantes del Grupo Familiar, un Presupuesto Orientado a Resultados para la lucha contra la violencia y dar los pasos iniciales para un Sistema Nacional de Cuidados. Ello, ha llevado a que diferentes instancias de cooperación internacional hayan apostado por colaborar con la institución.

En esa línea, actualmente, junto a AECID, somos parte del proyecto “Fortaleciendo la prevención, mediante una estrategia nacional articulada, para la realización del derecho de las mujeres a una vida libre de violencia y discriminación basada en el género en el Perú”. En el que debemos hacer seguimiento a la elaboración, aprobación e implementación de la Estrategia Nacional de prevención de la violencia.

¿Cómo ha afectado la pandemia a las mujeres en Perú?

 

La pandemia ha tenido, en líneas generales, efectos negativos en la vida de las mujeres peruanas. En primer lugar, respecto al uso de tiempo, el aislamiento ha significado una sobrecarga a su ya sobrecargada agenda de trabajo. De acuerdo, a una investigación realizada por la adjuntía, se determinó que, a su trabajo del hogar y trabajo remunerado, se ha sumado la enseñanza de los hijos, mayores labores de desinfección y cuidado de personas contagiadas no graves.

Por otro lado, en relación al empleo, también en una investigación hecha por la institución, se evidenció que, por la sobrecarga de labores, las mujeres disminuyeron su participación al mercado laboral. De cada 100 mujeres en edad de trabajar, 62 lo hacen, en el caso de los hombres esta cifra se eleva a 79. En relación a las mujeres que trabajan, estas lo realizan principalmente en el sector informal, que le permite mayor flexibilidad de horarios, pero con salarios bajos y sin beneficios, y en sectores de servicios que son poco valorados.

En relación a la salud, a través de dos supervisiones a diversos hospitales se evidenció que no se garantizó la atención a la salud sexual y reproductiva de las mujeres. Ello llevó a incrementos importantes en la tasa de mortalidad materna y de embarazos no deseados, especialmente en adolescentes.

Finalmente, no puedo dejar de relevar que se hizo un análisis respecto a si las medidas adoptadas por la pandemia tuvieron presente la realidad de las mujeres y utilizaron el enfoque de género. La conclusión de este estudio fue que no se tomo en cuenta la situación especial de las mujeres, las medidas fueron insensibles al género, lo que generó un preocupante retroceso en alguna brechas como las de salud y trabajo.

Recientemente has participado en el programa Liderazgo Público Iberoamericano organizado por Fundación Carolina en colaboración con Telefónica ¿Cómo valoras esta experiencia, tanto en lo que hubiera podido aportar para tu trabajo en la Defensoría, como por el intercambio de prácticas y herramientas con el resto de participantes y representantes de las instituciones visitadas?

El Programa de Liderazgo Público Iberoamericano realizado en diciembre del 2021, ha sido una experiencia inspiradora y enriquecedora en lo personal y profesional. El intercambio estuvo marcado en función de los desafíos para la triple transición socioeconómica, productiva y digital, y ecológica y me ha permitido conocer prácticas  y políticas públicas transversales para resolver la desigualdad de género, la cual afecta desproporcionadamente a las mujeres nivel global. Asimismo, lo gravitante que resultan las alianzas entre los actores públicos, privados y sociales, para temas cuyo abordaje requieren una mirada policéntrica. Hoy, estoy empeñada en aplicar este enfoque a mi labor en defensa de las mujeres en el Perú. Por ello, resulta vital fortalecer el espacio y  vínculo generado, para enfrentar los retos de una sociedad multipolar.

Podrías recomendarnos y compartirnos alguna referencia a libros de literatura, series, películas, obras de teatro que te hayan gustado y en donde las problemáticas actuales del feminismo se vean retratadas (estamos haciendo esta pregunta a todas las mujeres que participan a través de entrevistas, artículos o como panelistas en la página web que estamos preparando para el 8M, porque queremos hacer una sección con todas las recomendaciones)

Recomiendo la miniserie  “Creedme” de Susannah Grant y otros,  donde se narra el tortuoso camino legal y mediático de una víctima de violación sexual que encuentra sororidad  en dos mujeres policías. “Madres paralelas”, de Pedro Almodovar, que gira alrededor del vinculo generado entre dos mujeres al momento del trabajo de parto. Hablando de literatura, estoy leyendo “Violeta” de  Isabel Allende, inspiradora y emotiva narración de la vida de una mujer nacida en la llamada “Gripe Española de 1920  y fallecida  en la pandemia del coronavirus del 2020.

 

 

Publicaciones

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Las desigualdades de género en el centro de la solución a la pandemia de la COVID-19 y sus crisis en América Latina y el Caribe

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ANÁLISIS CAROLINA Nº 19/2019

Eliminar la violencia contra las mujeres en América Latina y el Caribe: Objetivo imprescindible para el desarrollo sostenible, la igualdad y la paz

Septiembre 2019

Francisco Cos-Montiel

DOCUMENTOS DE TRABAJO Nº 2

Mujeres en Iberoamérica: herramientas de gobierno para un cambio que ya ha comenzado

Marzo 2019

Cecilia Güemes

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PENSAMIENTO IBEROAMERICANO Nº 9

Feminismo, género e igualdad

Septiembre 2011

Coordinadoras: Marcela Lagarde y Amelia Valcárcel

EDICIÓN FUNDACIÓN CAROLINA-SIGLO XXI

Hacia una agenda iberoamericana por la igualdad

Mayo 2008

Eds: Rosa Conde, Rosa Peris, Amelia Valcárcel

DOCUMENTO DE TRABAJO Nº 54/2011

El trabajo del cuidado en América Latina y en España

Diciembre 2011

Mª Ángeles Durán

DOCUMENTOS DE TRABAJO  Nº 50/2011

Iberoamérica en la hora de la igualdad

Septiembre 2011

Rosa Conde, Isabel Martínez y Amelia Valcárcel (eds.)

DOCUMENTO DE TRABAJO Nº 43/2010

Fiscalidad y equidad de género

Junio 2010

María Pazos Morán y Maribel Rodríguez

DOCUMENTOS DE TRABAJO Nº 45/2010

¿Cómo salir de la crisis? El papel de las mujeres

Septiembre 2010

Rosa Conde, Isabel Martínez, Alicia Miyares y Amelia Valcárcel (eds.).

Tribuna Red Carolina

Rebeca Cena

Rebeca Cena

Socióloga
Exbecaria programa Estancias Cortas postdoctorales

Ajustar el lente. Los cuidados sociales y una trama de despojos

Los cuidados se han instalado en las agendas académicas, sociales y gubernamentales y son muchos y variados los trabajos que se han ocupado de mostrar las relaciones de desigualdad en las que se inscriben. Este escenario habilita una serie amplia de interrogantes que ubican al Estado en el centro del debate: ¿cuáles son las medidas gubernamentales que dialogan con las prácticas de cuidados?, ¿qué sucede con los trabajos?, ¿en qué medida las sociedades reconocen y redistribuyen la centralidad de estas prácticas?, ¿son unidireccionales?, ¿el cuidar es solo intra-especie humana?, ¿cómo afectan las tecnologías a los cuidados?

Estas y otras preguntas sostienen este escrito y, aunque no se aborden de manera exhaustiva, interesa al menos plantear la siguiente línea argumentativa: Las prácticas de cuidados constituyen una plataforma para explorar las desigualdades, reconstruyendo las tramas de despojos a las que se han visto expuestas. En un régimen de acumulación capitalista, patriarcal y colonial éstas prácticas reclaman una perspectiva interseccional que permita indicar la invisibilización de los cuidados desde algunas posiciones privilegiadas.

 

Los cuidados en tanto prácticas comprometen todas aquellas actividades orientadas a generar, mantener o reparar los cuerpos/emociones, las subjetividades, el entorno, los modos de ser, estar y conformar “nuestro mundo” (Tronto y Fischer 1990; García Selgas y Martín Palomo, 2021). Éstas no obstante, han sufrido -podrían denominarse- despojos que han ocluido su centralidad. De aquí que sea necesario dar cuenta del ensamblaje desigual de vínculos, prestaciones institucionales, recursos disponibles y redes, que presentan en la vida cotidiana los cuidados. Ello subraya el valor de los mismos, debido a que son centrales para la producción, sostenimiento y reproducción de la vida social: para la constitución de subjetividades, la conformación del consenso social y la reproducción de un mundo común (García Selgas y Martín Palomo, 2021). La vida entonces, requiere inevitablemente de los cuidados y, más que una práctica, se posiciona como un indispensable para la vida en sociedad.

Habitamos, somos y sentimos en un mundo por definición interdependiente del entorno y de otras existencias, con realidades gestadas y sostenidas por y a partir de las diversas prácticas de cuidados. Las interacciones de la vida cotidiana se encuentran inmersas en redes complejas: aquí visibilizar el carácter relacional (y no unidireccional) de los cuidados (Herrero, 2013), permite observar que también es un trabajo que compromete la organización del tiempo, de costos financieros y emocionales, de esfuerzos, de las desigualdades que involucran, etc. (Cena, 2019). En esa compleja trama de relaciones disímiles e interdependientes comprendidas en el sostenimiento y producción de la vida -lo que da lugar a una ontología relacional (García Selgas y Martín Palomo, 2021)- toma centralidad también lo no humano. Lo que requiere desbordar el humanismo, incorporando una mirada pos humanista que contemple la participación de otros seres, de las tecnologías, del entorno, en los cuidados.

En este contexto que permite delinear, reconstruir y mostrar lo vital de los cuidados para la vida en sociedad, es necesario revisar las intervenciones estatales y los modos en que éstas los suponen y reproducen (Cena y Dettano, 2020). Las prácticas de cuidados son un recurso valioso no contabilizado como tal (Hochschild, 2008), incorporados desapercibidamente en algunas intervenciones estatales que los requieren como contrapartida. Ello sucede con las políticas sociales que buscan cortar con la reproducción intergeneracional de la pobreza y se asientan en una estructura de condicionalidades que es sostenida y posibilitada por las múltiples prácticas de cuidados que realizan las mujeres convocadas desde su rol de madres y titulares de las prestaciones. Tal es el caso de los conocidos y extendidos Programas de Transferencias Condicionadas de Ingresos en el Sur Global (De Sena, 2018).

Frente a ese escenario, los cuidados constituyen un trabajo que se realiza y asume desigualmente y que ha sido despojado de su centralidad, valor y desigual distribución. Este tipo de intervenciones estatales no solo reproducen y refuerzan una particular mirada en relación a los cuidados, sino que lo hacen alimentando perspectivas que los ocluyen y los dan por supuestos, sobre todo en contextos donde entran en juego otras desigualdades como las de género, clase, raza, edad, etc.

El convite, entonces, busca movilizar un lente que visibilice los despojos a los que los cuidados se han visto y se ven expuestos. Habilita a reconocer su centralidad, dotar de valor y relevancia toda esa serie de prácticas que involucran el sostenimiento de la vida en sociedad; y sobre todo, identificar que se encuentran desigualmente distribuidas y asumidas, lo que hace que determinados sectores ni sean privilegiados ni puedan ser indiferentes frente a los cuidados.

Ajustar el lente analítico desde las Ciencias Sociales, discernir los despojos que han afectado a los cuidados, lleva consigo señalar que sin estas prácticas no es posible la vida y que simultáneamente éstos se dan, generan y distribuyen de manera desigual. La reconstrucción, entonces, de una perspectiva crítica de los cuidados requiere observar las intervenciones estatales y, aunque resulte desencantante o molesto, re-asumir el compromiso por un ejercicio crítico desde las Ciencias Sociales.

Referencias

Cena, R. B. (2019). Discusiones en torno a los cuidados sociales:¿hacia una triple jornada? Reflexiones desde poblaciones destinatarias de políticas sociales. Aposta; Aposta. Revista de Ciencias Sociales; 81; 22-37

Cena, R., & Dettano, A. (2020). Emociones en torno a los cuidados sociales mediados por las políticas sociales. Entre el deber moral y la postergación. Investigación y Desarrollo, 28(1), 68-103.

De Sena, A. (Ed.). (2018). La intervención social en el inicio del siglo XXI: transferencias condicionadas en el orden global. Estudios Sociológicos Editora.

Herrero, Y. (2013). Miradas ecofeministas para transitar a un mundo justo y sostenible. Revista de economía crítica, (16), 278-307.

Hochschild, A. R. (2008). La mercantilización de la vida íntima: Apuntes de la casa y el trabajo Katz editores.

Selgas, F. J. G., & Palomo, M. T. M. (2021). Repensar los cuidados: de las prácticas a la ontopolítica. Revista Internacional de Sociología, 79(3), e188-e188.

Tronto, J. C., & Fisher, B. (1990). Toward a Feminist Theory of Caring. In E. Abel, & M. Nelson (Eds.), Circles of Care (pp. 36-54). SUNY Press.

Rebeca Cena es investigadora del Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas con lugar de trabajo del Centro de Conocimiento, Formación e Investigación en Estudios Sociales de la Universidad Nacional de Villa María. Profesora de la Universidad Nacional de Río Cuarto en la Facultad de Ciencias Humanas en la Licenciatura en Trabajo Social. Doctora en Ciencias Sociales por la Universidad de Buenos Aires, Magister en Derechos Humanos por la Universidad Nacional de San Martin, Licenciada en Sociología por la Universidad Nacional de Villa María. Investigadora del Grupo de Trabajo CLACSO Subjetividades, Sensibilidades y Pobreza. Estancias Posdoctorales realizadas con la Fundación Carolina y la Asociación Universitaria Iberoamericana de Posgrado. Docente de Posgrado en materia de políticas sociales, pobreza y metodología de la investigación social. Investigadora del Grupo de Estudios sobre Políticas Sociales y Emociones del Centro de Investigaciones y Estudios Sociológicos. Se ha especializado en los estudios sociológicos sobre las políticas sociales, la sociología de los cuerpos y las emociones y la metodología de la investigación social.

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FORMACIÓN

Estudios de género en la convocatoria de becas 2022-2023

En Fundación Carolina contribuimos al cumplimiento del ODS 5 - Igualdad de Género
a través de nuestra oferta académica.

En la convocatoria 2022-2023 se ofertan becas para realizar los siguientes estudios de género:

Máster Universitario en Estudios Interdisciplinares de Género. Universidad Autónoma de Madrid

Máster Universitario en Estudios Interdisciplinares de Género. Universidad de Salamanca

Máster Universitario en Estudios de Género. Universidad Complutense de Madrid

Máster Universitario en Estudios de Género y Desarrollo Profesional. Universidad de Sevilla

Máster en Estudios Feministas y de Género. Universidad del País Vasco

Además, existe un programa dirigido a tituladas superiores:

Programa STEM para titulada superiores:

becas patrocinadas por la Fundación Repsol en maestrías de áreas de ciencias, ingeniería, tecnología y matemáticas.

Las becarias del área de género de esta convocatoria nos cuentan sus proyectos

Hablamos con las directoras de los master

#CompartiendoProyectos

Conociendo nuevas iniciativas en las que participan las exbecarias de la Fundación Carolina

Sofía Cabrera

Sofía Cabrera

Calendario de mujeres científicas ecuatorianas

Sofía Cabrera es la protagonista del mes de agosto en el Calendario de Mujeres Ecuatorianas en Ciencias, una iniciativa de Microbios Digital y Red Ecuatoriana de Mujeres Científicas que busca  incrementar la visibilidad de la mujer científica ecuatoriana y motivar a las más jóvenes a interesarse en el desarrollo de sus carreras científicas. Una pequeña muestra de la diversidad de mujeres haciendo investigación en Ecuador, como contribución a un futuro donde exista muchos más perfiles e historias por compartir para formar una red más diversa e inclusiva que incremente la representatividad de la mujer ecuatoriana en ciencia.

 

Cristina Salmerón

Cristina Salmerón

Un manual urgente para la cobertura de violencia contra las mujeres y feminicidios en México

La exbecaria Cristina Salmerón es autora del Manual urgente para la cobertura de violencia contra las mujeres y feminicidios en México, una herramienta de apoyo para los medios de comunicación, equipos editoriales, de investigación y reporteo en los casos de violencia contra las mujeres y las niñas. Con la finalidad de contribuir a comprender la problemática, para poder cambiarla y ejercer una autocrítica que lleve a modificar y perfeccionar los contenidos, los discursos y los mensajes que se envían a la sociedad.

Cristina también imparte talleres de periodismo con perspectiva de género.

Karla Crespo

Karla Crespo

Las 113 voces de Maribel Pinto

Karla ha sido una de las autoras de  Las 113 voces de Maribel Pinto, un reportaje multimedia que cuenta la vida de la activista afroecuatoriana:

ilustración : Tsunki Escandón

«La madrugada del 3 de noviembre de 2020 Maribel Pinto Cervantes fue asesinada con 113 puñaladas por Byron Guarango, un mecánico de 25 años. Su asesinato es conocido por la saña, pero se desconoce su legado como activista negra. Hoy su nombre se ha convertido en una de las consignas de lucha de la comunidad afro, en Cuenca.»

 

Otro interesante proyecto en el participa Karla es el podcast Ir hacia adelante, que cuenta las historias de mujeres cubanas, venezolanas y ecuatorianas que maternan en soledad, que cada mes se ajustan económicamente para enviar remesas a las hijas e hijos que dejaron en sus países y las que han perdido su vida ejerciendo su derecho a migrar. 

 

Liza Garcia

Liza Garcia

Movimiento feminista "Estamos Listas"

Por primera vez en la historia de Colombia se presenta al Senado un movimiento político feminista, conformado en su mayoría por mujeres.

Entre la lista de once candidatas se encuentra, en segundo lugar, Liza García Reyes, doctora en Ciencias sociales y activista por los derechos LGTBI. Liza realizó en 2009 el «Máster oficial en Género, identidad y ciudadanía» de la Universidad de Cádiz con una beca de la Fundación Carolina.


Cristina Bazán

Cristina Bazán

Corresponsal EFEminista

Cristina Bazán realizó el Master en periodismo de Agencia con una beca de la Fundación Carolina y trabaja como corresponsal desde Ecuador para EFEminista, una web de la Agencia EFE para visibilizar a mujeres referentes de todos los sectores y ámbitos y para poner en valor la posición y trabajo de la mujer.

Compartimos uno de sus últimos trabajos: entrevista a la activista, escritora estadounidense Mikki Kendall

«Mujeres y memoria en la ciudad de Madrid», artículo de las exbecarias Almendra Aladro y Lucía Escalante

Compartimos el artículo «Mujeres y memoria en la ciudad de Madrid», realizado por Almendra Aladro y Lucía Escalante cruzando los resultados de sus investigaciones realizadas como becarias del programa SEGIB-Fundación Carolina.

 

Ver artículo

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Lanzamiento «Red Internacional de Mujeres EU-LAC»: Mujeres como actores claves de la Acción Climática y la Prevención de Desastres

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8 de marzo. 10:30h (Madrid)

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