Cierre de la Convocatoria de Becas de Posgrado 2019-2020

El jueves 7 de marzo de 2019, ha cerrado la convocatoria de becas para maestrías, emprendimiento y estudios institucionales de la Fundación Carolina para el Curso 2019-2020. Continúa abierto hasta el 5 de abril el plazo de solicitud de becas de doctorado, estancias cortas y programas de movilidad para profesores brasileños y portugueses.

El resultado final arroja los resultados siguientes:

En cuanto al número de solicitantes y solicitudes, se han registrado 56.466 solicitantes que han formulado 164.857 solicitudes.

Por encima de 4.000 solicitantes se encuentran: Colombia (17.323), México (6.380) Brasil (5.085), y Argentina (4.423).

En cuanto a las solicitudes por nacionalidad, Colombia ha registrado 50.370 solicitudes, México 19.074, Brasil 15.023, y Argentina 13.428.

Los diez programas más demandados de la convocatoria han sido:

Máster Universitario en Salud Pública Universidad Pública de Navarra
Máster en Gobernanza y Derechos Humanos (INDITEX) Universidad Autónoma de Madrid
Máster Oficial Estudios de Género, Identidades y Ciudadanía Universidad de Cádiz
Máster en Gobierno, Liderazgo y Gestión Pública (BBVA) Instituto Atlántico de Gobierno
Máster en Ingeniería y Gestión Medioambiental (INDITEX) Universidad de Castilla La Mancha
Máster Universitario en iniciativa Emprendedora y Creación de Empresas Universidad Carlos III de Madrid
Máster Universitario en Comunicación e Industrias Creativas Universidad de Alicante

 

Máster Universitario en Estudios de Género Universidad Complutense de Madrid
Máster Universitario en Gobierno y Administración Pública Instituto Universitario de Investigación Ortega y Gasset
Máster en Estudios Internacionales Universitat de Barcelona

Fundación Repsol y Fundación Carolina lanzan nuevas becas de posgrado en ciencias para mujeres

 

 

Una de las novedades de la convocatoria de becas 2019 – 2020 de Fundación Carolina es el programa de posgrado de Fundación Repsol, que cuenta con 14 becas dirigidas a mujeres de América Latina que quieran cursar estudios relacionados con las disciplinas STEM (Ciencia, Tecnología, Ingeniería y Matemáticas) en universidades y centros de investigación de España.

El objetivo de estas becas es avanzar en la consolidación de un espacio compartido de educación superior y de investigación científica, haciendo hincapié en el fomento de la igualdad de oportunidades entre hombres y mujeres, mediante una mayor presencia de mujeres en áreas técnicas, (Science, Technology, Engineering, Maths, STEM en sus siglas en inglés).

Las interesadas han podido solicitar las becas a través de la web de Fundación Carolina desde que se abrió la convocatoria el 9 de enero, hasta el 7 de marzo a las 09:00 h (hora española). Entre los criterios de selección, las solicitantes no podían residir en España y debían ser de algún país de América Latina miembro de la Comunidad Iberoamericana de Naciones o de Portugal.

Cada beca incluye una bolsa económica para ayuda al estudio, billete de ida y vuelta desde el país de origen y seguro médico. Además, las becadas se podrán beneficiar de ayudas para el pago de la matrícula.

Fundación Repsol colabora en esta iniciativa dentro de su programa de apoyo al talento, que promueve la formación, la investigación y la innovación. Estos objetivos se orientan hacia la consecución de algunos Objetivos de Desarrollo Sostenible de la Agenda 2030:

ODS 4: Garantizar una educación inclusiva, equitativa y de calidad y promover oportunidades de aprendizaje durante toda la vida para todos. La consecución de una educación de calidad es la base para mejorar la vida de las personas y el desarrollo sostenible.

ODS 5: Lograr la igualdad de género, poniendo fin a todas las formas de discriminación contra las mujeres.

ODS 9: Apoyar el desarrollo de tecnologías, investigación e innovación, garantizando un entorno normativo propicio a la diversificación industrial.

En lo que a este programa en concreto se refiere, cabe destacar que, pese a que el número de mujeres con estudios universitarios ha aumentado considerablemente en las últimas décadas, la distribución por carreras es muy desigual. La presencia de mujeres en determinadas áreas científicas, como las STEM, es muy inferior a la de los hombres. Por ello resulta necesario potenciar la igualdad entre mujeres y hombres a través de programas de educación superior como este.

Hacer frente a algunos de los elementos presentes en la Agenda 2030, como la mejora de la salud, de las infraestructuras o el cambio climático, dependerá del aprovechamiento de todos los talentos. Eso significa conseguir introducir a más mujeres en los campos científicos. La diversidad en la formación y la investigación amplía el número de profesionales e investigadores talentosos, aportando nuevas perspectiva, talento y creatividad.

Publicaciones y lecturas seleccionadas boletín 3

Mujeres

Apap, J., Claros, E. y Zamfir, I. (2019): “Women in politics: A global perspective”, Briefing – Parlamento europeo (marzo), Bruselas. Ver.

 

Organizaciones regionales, integración y regionalismo

Larrouqué D. y Parthenay K. (2019): “La Organización de Estados Americanos (1948-2018): “¿Crisis organizacional o fragmentación del multilateralismo regional?”, en O. Dabène (dir.): América Latina. El año político 2018/Les Etudes du CERI, n° 239-240, París, Observatorio Político de América Latina y el Caribe, págs. 37-41. Ver.

Díaz Barrado, C. (2018): América Latina en busca de la integración. Rasgos y principios desde la óptica del derecho internacional, Valencia, Tirant Lo Blanch.

 

Nuevo Contrato Social      

Shafik, N. (2018): “Un nuevo contrato social. Superar el miedo a la tecnología y la globalización supone replantearse los derechos y obligaciones de la ciudadanía”, Revista Finanzas y Desarrollo (FMI), vol. 55, nº 4 (diciembre), Washington D.C., págs. 4-8. Ver.

 

Remesas

Orozco, M. (2019): “Ficha informativa: Remesas Familiares hacia América Latina y el Caribe 2018”, Inter-American Dialogue (8 de febrero), Washington D.C. Ver.

 

Cooperación para el Desarrollo

Rogerson A. y Barder O. (2019):The Two Hundred Billion Dollar Question: How to Get the Biggest Impact from the 2019 Replenishments”, Center for Global DevelopmentPolicy Paper 137, Washington D.C. Ver.

Bilal, S. (2019): “Leveraging the next EU budget for sustainable development finance: the European Fund for Sustainable Development plus (EFSD+)”, European Centre for Development Policy Management – Dicussion Paper nº 243, Maastricht. Ver.

 

Pobreza

Milanovic, B. (2019): “Pobreza global a largo plazo: problemas legítimos”, Global Policy Journal (11 de febrero), Durham. Ver.

 

Clima

Smith, D, Mobjörk, M., Krampe, F. y Eklöw, K. (2019): “Climate Security. Making it #Doable”, SIPRI – The Clingendael Institute, La Haya. Ver.

Di Ciommo, M., Thijssen, S. y Sayós Monràs, M. (2018): “The ice is broken, what ´s next? Hot the EU and Middle-Income Countries Work Together on Climate Change”, European Centre for Development Policy Management – Dicussion Paper nº 231, Maastricht. Ver.

 

Relaciones UE-América Latina

Van Elsuwege, P. y Chamon, M. (2019): “The meaning of “association” under EU law. A study on the law and practice of EU association agreements”, Parlamento Europeo (febrero), Bruselas. Ver.

Ioannides, I., Puccioni, A. e Inama, S. (2018): “The Generalised Scheme of Preferences Regulation (No. 978/2012). European Implementation Assessment”, European Parliamentary Research Service – Parlamento Europeo (noviembre), Bruselas. Ver.

 

Fuerzas Armadas

Sampó C. y Alda, S. (comps.) (2019): La transformación de las Fuerzas Armadas en América Latina ante el crimen organizado, Lima, ed. Centro de Estudios Estratégicos del Ejército del Perú y Real Instituto Elcano. Ver.

 

Agenda 2030, ODS y Desarrollo Sostenible

Fu, H. (2019): “Data for development impact: Why we need to invest in data, people and ideas”, Voices. Perspectives on Development – Blog del Banco Mundial (13 de febrero), Washington D.C. Ver.

Sánchez de Madariaga, I., García López, J., Sisto, R. (2018): Los Objetivos de Desarrollo Sostenible en 100 ciudades españolas, Madrid, Red Española para el Desarrollo Sostenible (REDS). Ver.

Cristina Sánchez, C., Castillo, E. y Carricondo, R. (2019): Comunicando el progreso. 2018. Una visión integrada en sostenibilidad y reporting, Madrid, Red Española del Pacto Mundial de Naciones Unidas. Ver.

 

China-ALC

Myers, M. y Gallagher, K. (2019): “Cautious Capital: Chinese Development Finance in LAC 2018”, Inter-American Dialogue/Global Development Policy Center (febrero), Washington D.C. Ver.

Azambuja, M., Caramuru, M. y Malan, P. (2019): “A China precisa mudar?” Breaking News #25, Centro Brasileiro de Relaçoes Internacionais – CEBRI (febrero), Río de Janeiro. Ver.

Kaplan, S. B. y Penfold, M. (2019): “China-Venezuela Economic Relations: Hedging Venezuelan Bets with Chinese Characteristics”, Wilson Center (febrero), Washington D.C. Ver. Ver.

 

Brasil

 Frenkel, A. (2019): “Un ‘cruzado’ en la Cancillerías brasileña. Ernesto Araujo y la política exterior bolsonarista”, Nueva Sociedad – Opinión (febrero), Buenos Aires. Ver.

 

Panamá

Domínguez, M. (2019): “Elecciones presidenciales en Panamá: Los cinco factores que marcarán la contienda”, Desarrollando Ideas – Llorente & Cuenca (14 de febrero), Madrid. Ver.

 

Colombia

Hernando Quevedo Ávila, A. (2018): “La cooperación internacional para el posconflicto en Colombia ¿Dependencia o ayuda?”, Centro de Estudios del Desarrollo Económico y Social (3 de diciembre), Facultad de Economía de la Universidad Autónoma de Puebla. Ver.

 

Chile                                               

Alfredo Joignant, A. (2018): “La crisis de la socialdemocracia: las izquierdas chilenas refractadas”, Centro de Estudios Públicos nº 152 (primavera), Santiago, págs. 229-237. Ver.

 

Cuba              

Katrin Hansing K. y Hoffmann, B. (2019): “Cuba´s New Social Structure: Assessing the Re-Stratification of Cuban Society 60 Years after Revolution”, GIGA Working Papers nº 315 (febrero), Hamburgo. Ver.

 

Venezuela

Stanley, A. J. y Verrastro, F.A. (2019): “What Comes Next for Venezuela’s Oil Industry?”, CSIS Commentary (12 de febrero), Washington D.C. Ver.

Seshasayee, H. (2019): “India-Venezuela Relations: A Case Study in Oil Diplomacy”, Wilson Center (febrero), Washington D.C. Ver.

Camilleri, M. J. y Hampson, F. O. (2019): “Hermanos en la frontera. Responsabilidad colectiva y la respuesta regional a la crisis migratoria venezolana”, Inter-American Dialogue/Centre for International Governance Innovation (febrero), Washington D.C. Ver.

Penfold, M. (2019): “Los dilemas de la transición venezolana”, Prodavinci – Perspectivas (14 de febrero). Ver.

Celebración de la XX sesión conjunta del Patronato y del Consejo Directivo de la Fundación Carolina Colombia

De izquierda a derecha: Manuel Acevedo Jaramillo, Rubén Dario Lizarralde Montoya, José Antonio Sanahuja Perales, Carlos Julio Ardila Gaviria, Embajador Pablo Gómez de Olea Bustinza, Daniel Haime Gutt, Pedro Gómez Barrero, Guillermo Carvajalino Sánchez, Jerónimo Castro Jaramillo, Manuel de la Cruz de la Cruz, Carolina Olarte Hernández, Ignacio de Guzmán Mora, Víctor Hugo Malagón Basto.

El 4 de marzo de 2019, se realizó la XX Sesión conjunta del Patronato y del Consejo Directivo de la Fundación Carolina Colombia en el Centro de Formación de la Cooperación Española en Cartagena de Indias, en la cual se eligió como nuevo presidente de la Fundación a Daniel Haime Gutt, quien sucederá en el cargo al Ex Presidente de la República de Colombia, Belisario Betancur, después de 15 años de presencia de la Fundación en Colombia y casi 20 años en Iberoamérica.

La reunión convocó a los miembros del Patronato y del Consejo Directivo de la Fundación, Pablo Gómez de Olea Bustinza, embajador de España en Colombia, José Antonio Sanahuja Perales, director de la Fundación Carolina, junto con Pedro Gómez Barrero, Daniel Haime Gutt, Carlos Julio Ardila Gaviria, Rubén Dario Lizarralde Montoya, Manuel de la Cruz de la Cruz, Ignacio de Guzmán Mora, Víctor Hugo Malagón Basto, Jerónimo Castro Jaramillo y Guillermo Carvajalino Sánchez. Participaron como invitadas Sofia Mata Modrón, directora del Centro de la Cooperación Española en Cartagena y Carolina Olarte Hernández, directora ejecutiva de la Fundación Carolina Colombia.

El director José Antonio Sanahuja, destacó el aporte del presidente Belisario Betancur, exaltando su participación como mediador e interlocutor en la búsqueda de la Paz, su compromiso con la actividad política como actividad ética, el compromiso con la cultura y la educación y su relación con España e Iberoamérica. También presentó el nuevo planteamiento estratégico aprobado en el reciente Patronato de la Fundación Carolina, celebrado en Madrid el pasado 4 de febrero. Destacó la participación de Colombia en la convocatoria de becas y realizó algunas reflexiones sobre las nuevas visiones de la cooperación al desarrollo en Iberoamérica.

Por su parte, Carolina Olarte Hernández, directora de la Fundación Carolina Colombia, presentó el informe de gestión del año de 2018, el cual presenta un balance positivo en la creación de alianzas para ampliar las oportunidades de formación de alto nivel de los profesionales colombianos. También presentó el plan de acción para el año 2019, obteniendo su aprobación.

Los asistentes a la reunión manifestaron su felicitación por los resultados obtenidos y su compromiso con la labor de la Fundación en Colombia.

 

Un Contrato Social Iberoamericano para el Siglo 21

Rebeca Grynspan

Secretaria General Iberoamericana

 

Iberoamérica está ante una encrucijada de varios caminos y muchas más advertencias. La persiguen cuatro grandes tendencias que la fuerzan a decidirse: el cambio climático, las revoluciones tecnológicas, la polarización social y la desigualdad. Quedarnos parados es arriesgarnos a perder nuestro objetivo de cohesión social, nuestro medioambiente, nuestra dignidad laboral y nuestros sistemas democráticos. Hay que tomar un camino, y ese camino es la Agenda 2030, la única narrativa positiva que nos queda en un mundo político dominado por narrativas populistas. La única narrativa posible, la única que responde a cada uno de nuestros retos de manera transversal y comprometida.

Nuestra región ha enfrentado innumerables desafíos. Los de hoy podrían verse como la continuación de los de ayer. Pero la realidad es que, si bien los nuevos retos se unen a los viejos, lo cierto es que estos retos no son del todo nuevos, tanto en su dimensión como en sus dinámicas particulares.

La desigualdad que representa un futuro del trabajo donde solo una minoría de la población tiene acceso a las tecnologías y al trabajo formal y bien pagado es muy distinta a la del ayer donde el trabajo era mal pagado pero irremplazable. La polarización en tiempos de Twitter es muy distinta, y quizás mucho más profunda y cotidiana, que la polarización de una sociedad que aún solo se encontraba a sí misma caminando por las calles. Hasta hace menos de cuarenta años el cambio climático no era sino una sospecha.

El contrato social que hicimos entonces, que mal que bien nos ayudó a luchar estos retos, no nos servirá para afrontar las tendencias del mañana. Las profundas transformaciones del siglo 21 requieren instituciones que tengan de premisa el futuro. Que no solo respondan: que nos preparen.

Los conceptos han cambiado: la educación, en un mundo donde ya no existirán profesiones de por vida, donde la gente cambiará constantemente de trabajos que requieren distintas habilidades, ya no puede ser un asunto que termina a los 25 años – necesitamos crear un ecosistema de aprendizaje continuado a lo largo de la vida y legislar para que nuestros ciudadanos y ciudadanas tengan el derecho universal de accederlo.

Las instituciones laborales, en un presente donde ya tenemos una creciente cohorte de trabajadores informales, precarios autónomos, nómadas digitales, gremios multinacionales, jornaleros virtuales, ya no pueden basarse en sindicatos y derechos que asumían que los trabajos eran empleos de por vida – debemos crear sindicatos digitales y multi-gremiales, fortalecer nuestras garantías sociales para personas transitando entre empleos, actualizar nuestros derechos laborales para que sean independientes del trabajo realizado, para que los beneficios acumulados transiten también con nosotros.

Los modelos empresariales que asumían que el costo de operaciones era una simple ecuación de contabilidad interna, en un mundo donde vemos año tras año el verdadero costo ambiental de la producción no sostenible, ya no pueden ser considerados como económicamente válidos o viables – necesitamos llevar una transición hacia el Cuarto Sector de la economía, hacia la producción responsable y sostenible, hacia la inversión continuada en los recursos humanos y naturales.

Y por último, la discusión política, en esta encrucijada que advierte que los problemas mayores son futuros y no pretéritos, que son globales y no parciales, pues si algo compartimos es trabajo, medioambiente y sociedad, ya no puede mirar a un atrás donde estuvimos separados sino a un frente donde nuestros destinos están entrelazados – como ciudadanos debemos ser conscientes de la realidad y magnitud de los retos que ya nos están afectando, y activarnos en dar un cambio positivo a la polarización actual.

El nuevo contrato social iberoamericano del siglo 21, centrado en la Agenda 2030 de Desarrollo Sostenible, por tanto deberá basarse en cuatro premisas principales: nuevos derechos, nuevas ideas, nuevos mercados y nuevas personas. Tendrá que ser verde, inclusivo, conciliador y concienzudo. Apostar por mejores instituciones laborales, educativas, empresariales y políticas. Ser presentado en democracia y ratificado en sociedad.

El reto es convencer a la gente. Nuestro actual contrato social fue más una reacción que en una premonición. Una reacción a guerras mundiales, décadas de dictadura y de crisis económica. Hoy día no tenemos más alternativa que adelantarnos: el futuro corre más rápido que nosotros. Pero la tecnología, que promete mayor crecimiento, fortalecer el combate contra el cambio climático, impulsar la interconectividad ciudadana y ampliar nuestros modelos educativos, puede salvarnos.

Así que pongámonos sus zapatillas, veamos nuevos horizontes, cojamos el camino de la Agenda 2030 y el nuevo contrato social – y echémonos a andar.

 

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“La educación para el desarrollo es una pieza clave en la acción en favor del desarrollo sostenible”

HABLAMOS CON I AINA CALVO

 

Hablamos con Aina Calvo, la directora de la Agencia Española de Cooperación Internacional para el Desarrollo (AECID), de temas como el compromiso de la Institución con la consecución de los Objetivos de Desarrollo Sostneible (ODS) de la Agenda 2030, de los centros culturales y de formación de la AECID en América Latina, así como del futuro de la educación para el desarrollo.

 

Lleva usted aproximadamente 9 meses al frente de la Agencia Española de Cooperación Internacional para el Desarrollo (AECID). ¿Qué balance hace?

Hemos trabajado mucho para tejer alianzas y complicidades, para abrir espacios de escucha y de diálogo y para fraguar cambios de calado que pongan a la Agencia rumbo a la cooperación que queremos para la próxima década, con el horizonte compartido de la Agenda 2030. Estoy convencida de que hay impulsos que son imparables, porque cuentan con la fuerza de los trabajadores y trabajadoras de la Agencia, con su compromiso personal y profesional con la lucha por la igualdad y por un desarrollo sostenible para todos y todas y porque, con suerte, la política de cooperación internacional se afianzará como una verdadera política de Estado que ocupe un lugar central en nuestra acción exterior.

 

En torno al personal expatriado ¿Cree que sus condiciones laborales son óptimas para tener buenos resultados en los proyectos de cooperación que gestionan?

Rotundamente no. Así lo he manifestado siempre que he tenido ocasión, y es algo que debemos corregir, por una cuestión de decencia. Por eso al poco de ser nombrada, con motivo del Día del Cooperante, me reuní con todos los actores de la Cooperación Española, con los sindicatos y con la Asociación Profesional de Cooperantes para escuchar sus reivindicaciones y tratar de encontrar soluciones. La vida profesional de estas empleadas y empleados públicos tiene lugar en países en desarrollo, a menudo con graves carencias de servicios públicos y vivienda, altos índices de inseguridad en muchos casos, elevada inflación, etc., con el agravante de que todo su futuro laboral está en el exterior. Las condiciones laborales de este colectivo se han ido deteriorando en los últimos años por diversos factores, como la congelación de sus salarios en la época de crisis. Y la tipología de nuestro personal laboral, cuyas condiciones retributivas en el exterior son diferentes a las del resto de empleados públicos, ayuda poco o nada a mejorar esta realidad. Por primera vez se ha creado un grupo de trabajo conjunto entre el Ministerio de Hacienda, el Ministerio de Política territorial y Función Pública y el Ministerio de Asuntos Exteriores, Unión Europea y Cooperación para dar una solución definitiva y sostenible a esta situación.

 

¿Qué papel juegan los centros culturales y de formación de la AECID en América Latina?

Nuestras redes de centros juegan un papel fundamental, reconocido por nuestros países socios y por el resto de Administraciones españolas, que encuentran en ellos una plataforma única para poder llevar a cabo sus acciones de cooperación internacional con impacto en desarrollo. La Red de Centros Culturales está constituida por trece centros de la AECID y seis centros asociados, con participación local, que enriquecen la diversidad e implantación geográfica de la Red, mayoritariamente en América Latina además de Guinea Ecuatorial. La Red de Centros Culturales es un instrumento importantísimo para trabajar en el ámbito de la cultura como factor de desarrollo y de construcción de sociedades diversas, creativas, justas e inclusivas. Por su parte, los Centros de Formación de la Cooperación Española en América Latina y el Caribe —ubicados en Cartagena de Indias (Colombia), La Antigua (Guatemala), Montevideo (Uruguay) y Santa Cruz de la Sierra (Bolivia)— son unidades especializadas en gestión y transferencia de conocimiento, y funcionan como foros de encuentro, reflexión e intercambio de experiencias en torno a múltiples aspectos del desarrollo en la región. Al mismo tiempo, contribuyen al fortalecimiento de capacidades institucionales, a la dinamización de la cooperación sur-sur y a la creación y consolidación de redes de personas expertas. Además, en no pocas ocasiones, juegan también un papel significativo en la cooperación cultural.

 

La AECID está comprometida con la Agenda 2030. ¿Qué acciones concretas lleva a cabo la agencia para contribuir a la consecución de los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS)?

Toda la Administración Pública española debe orientar su acción a la consecución de los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS). Ese ha sido siempre un compromiso firme de este Gobierno, pero también es un mandato que recibimos del conjunto de la comunidad internacional y, en cuanto a la cooperación internacional, también de la sociedad civil española, que siempre ha demostrado una elevada solidaridad. El trabajo de la AECID incide en prácticamente todos los ODS. Siempre hemos puesto el foco en la erradicación de la pobreza (ODS 1). La prioridad que la Cooperación Española da a la educación (ODS 4), a la salud (ODS 3) o a la lucha contra el hambre y la malnutrición (ODS 2) es sobradamente conocida. Por referirme a un ejemplo, el Fondo de Cooperación para Agua y Saneamiento que gestionamos desde la Agencia en América Latina, lleva una década trabajando por lo que consagra el ODS 6, y ahora vamos a trasladar esa experiencia al mundo árabe a través del Programa Masar. Todo ello sin olvidar los principios transversales de nuestras actuaciones: la igualdad de género, la diversidad cultural y la sostenibilidad medioambiental (ODS 5, 7, 10, 11, 13, 15).

 

Usted está muy vinculada con la educación, ya que antes de dirigir la Agencia era profesora de Universidad… ¿Cómo cree que contribuye la educación en general a la consecución de los ODS, y la educación superior en particular?

Bueno, yo sigo siendo profesora, aunque ahora no ejerza como tal. Esa es mi profesión, más allá de la responsabilidad que tengo la suerte de ostentar en estos momentos. Creo que el compromiso con la educación es un compromiso cívico, al que inevitablemente se une mi vocación profesional. Además de ser un derecho humano fundamental, la educación es también un elemento imprescindible para la erradicación de la pobreza, para conseguir sociedad inclusivas y oportunidades para todos y para todas y para construir un mundo pacífico y sostenible. Por eso desde AECID tratamos de acompañar a nuestros países socios en el establecimiento de una enseñanza gratuita, equitativa y de calidad, con el objetivo de garantizar que los niños y niñas terminen sus ciclos educativos y asegurar la adquisición de conocimientos necesarios para promover el desarrollo sostenible en todas sus variantes. Pero el ODS 4 nos habla de promover oportunidades de aprendizaje durante toda la vida para todos y todas antes de 2030 y se relaciona directamente con el ODS 8 orientado hacia el trabajo decente para todas las personas. En este sentido, las Escuelas Taller impulsadas desde la Agencia han jugado y siguen un papel esencial. Al igual que la educación superior, que además también tiene un papel determinante en los objetivos de crecimiento económico y de empleo productivo, así como en la formación de profesionales que conformen el capital humano necesario para impulsar procesos endógenos de desarrollo.

 

¿Cómo se imagina usted el futuro de la educación para el desarrollo? ¿Qué papel cree que debe jugar la movilidad académica en ese futuro de la educación al desarrollo?

La educación para el desarrollo es una pieza clave en la acción en favor del desarrollo sostenible. El propio ODS 4, en su meta 4.7, nos habla de promover la educación para el desarrollo sostenible y los estilos de vida sostenibles, los derechos humanos, la igualdad de género, la promoción de una cultura de paz y no violencia, la ciudadanía mundial y la valoración de la diversidad cultural y la contribución de la cultura al desarrollo sostenible. Personalmente, me sumo a quienes opinan que esta línea de trabajo debería ser capaz de incorporar nuevas miradas y de orientarse de manera primordial a una educación para la ciudadanía global. Dentro del espacio académico, la movilidad, el intercambio, la colaboración… son esenciales. Pero también creo que no debería centrarse exclusivamente en los currículos académicos, sino también explorar todo el potencial, por ejemplo, de los espacios educativos no formales.

Fundación Carolina lanza dos nuevas líneas de publicaciones: Análisis Carolina y Documentos de Trabajo

El mejor conocimiento y análisis de la realidad de Iberoamérica y su posición y actuaciones ante la Agenda 2030 de Desarrollo Sostenible es también uno de los propósitos de la Fundación Carolina. En periodos anteriores la Fundación ha tratado de contribuir a ese conocimiento apoyando la investigación sobre esa realidad, y con una intensa actividad editorial, cuyos resultados están plenamente disponibles, en acceso abierto, a través de nuestra página web. En esta nueva etapa la Fundación, a través de su área de Estudios y Análisis, recupera esa actividad con dos nuevas líneas de publicaciones: los “Análisis Carolina”, en primer lugar, serán textos relativamente breves centrados en asuntos de actualidad, tratando de desentrañar sus claves y ofrecer recomendaciones de política. Los “Documentos de Trabajo”, más extensos y con un enfoque más académico, realizarán un análisis más exhaustivo y abordarán asuntos de mayor alcance, sin dejar por ello de tener una dimensión aplicada y orientada a la formulación de políticas. Estas publicaciones serán de libre acceso, con la correspondiente licencia Creative Commons. Serán elaboradas de forma independiente por parte de especialistas de reconocido prestigio. Por ello, su contenido no reflejará la posición institucional de la Fundación.

En el siguiente enlace se pueden consultar las publicaciones

Análisis Carolina Nº 1: “El difícil camino hacia adelante: Venezuela y el Grupo de Contacto Internacional” de David Smilde y Geoff Ramsey,

Documentos de Trabajo Nº1 : “El estado de la relaciones China-América Latina”, de Xulio Ríos.

 

 

 

Seminario en el Instituto Cervantes: «Una visión actual de la diplomacia cultural»

El día 25 de febrero tuvo lugar en el Instituto Cervantes de Madrid el seminario “Una visión actual de la diplomacia cultural”; segunda sesión del ciclo que sobre el mismo título organiza Joan Álvarez del Instituto Europeo de Estudios Internacionales (IEEI). En el mismo participaron Luís García Montero (director del Instituto Cervantes), Miguel Albero (director de relaciones culturales y científicas de la AECID), Ibán Garcia del Blanco (presidente ejecutivo de Acción Cultural Española-AC/E) y José Antonio Sanahuja (director de la Fundación Carolina), moderados por Alfonso Lucini (Embajador de España). La sesión estaba destinada a poner de manifiesto la necesaria colaboración entre instituciones gubernamentales como clave para la consolidación de una diplomacia cultural ambiciosa y de éxito.

En las sucesivas intervenciones de los participantes salieron a relucir viejos problemas, como el de las competencias entre distintos ministerios y entre instituciones del mismo ministerio, problema institucional que nos ocupa desde hace 20 años y que sólo se podrá resolver cuando haya una política de Estado que favorezca la coordinación, la cooperación y la concentración entre instituciones.

Ha sido interesante escuchar, por otra parte, a las distintas instituciones para comprobar que sus agendas de actividad muestran la gran riqueza de las diversas expresiones culturales, educativas y científicas que se llevan a cabo y que quizás podrían mejorarse en algunos casos trabajando de forma coordinada.

Pero aún resulta más interesante el planteamiento de los nuevos problemas, de los destacamos solo los siguientes:

Instituto Cervantes:

  • Apuesta panhispánica para trabajar culturalmente en Iberoamérica.
  • Necesidad de la profesionalización.

AECID:

  • Trabajar más intensamente con programas, como ya se hace en algunos casos.
  • Necesidad de poner en marcha una carrera profesional para funcionarios de la AECID y del Instituto Cervantes.

AC/E:

  • Ampliar a otros espacios y países las actividades que han tenido buenos resultados.
  • Trabajar más intensamente en la puesta en valor el patrimonio.

Fundación Carolina

  • Impulsar el español como lengua de generación de conocimiento y comunicación científica y trabajar para que nuestro personal académico no dependa de los oligopolios de las publicaciones anglosajonas.
  • Trabajar en los marcos existentes, como el Espacio Iberoamericano del Conocimiento y la Educación Superior.
  • Estudiar nuevos modelos de “patrocinio” empresarial.

En conclusión, una buena sesión que permite aumentar nuestro interés hacia desarrollos culturales novedosos y en los que habrá que trabajar, a buen seguro, en los próximos años.

Tomás Mallo

 

El video del acto se puede ver en:

 

Leonor Ortiz in memoriam

Leonor Ortiz de Monasterio (1948-2019)

In memoriam

Por medio de estas líneas nos unimos a las muestras de dolor por el fallecimiento de Leonor Ortiz de Monasterio, el martes 26 de febrero en Ciudad de México.

Leonor Ortiz fue directora de Fundación Carolina México de 2006 a 2011, iniciando una nueva etapa de colaboración en el logro de los objetivos de la Fundación Carolina, prestando apoyo en la organización de actividades y acercando a todos aquellos, mujeres y hombres cuyo compromiso con México, su talento en su campo de estudio así como sus capacidades de liderazgo pudieran en el futuro contribuir de manera sobresaliente en el desarrollo del país.

Desde 2011 fue presidenta del patronato de la Asociación Pro Personas con Parálisis Cerebral (APAC), institución mexicana más importante en el cuidado y atención a personas con parálisis cerebral , que obtuvo en 2018 el Premio Nacional de Calidad en la categoría de Organizaciones con Impacto a la Sustentabilidad por la Secretaría de Economía.

Desde la Fundación Carolina, queremos hacer llegar nuestro agradecimiento por su dedicación y apoyo, y nuestro más sincero pésame a su familia y amigos.

Seminario ‘Trabajo decente y diálogo social’, dentro del ciclo ‘Diálogos con América Latina’

El martes 19 de febrero se celebró el cuarto seminario del ciclo “Diálogos con América Latina”, organizado por la Fundación Carolina y Casa de América. El encuentro, moderado por Juan Pablo de la Iglesia, Secretario de Estado de Cooperación Internacional y para Iberoamérica y el Caribe, se llevó a cabo bajo el lema “Trabajo decente y diálogo social” y contó con las intervenciones de Mario Cimoli, Secretario General Adjunto de la Comisión Económica para América Latina y Caribe (CEPAL), Antonio Baylos, Catedrático de Derecho del Trabajo y Director del Centro Europeo y Latinoamericano para el Diálogo Social (CELDS) de la Universidad de Castilla La Mancha, y Gina Riaño, Secretaria General de la Organización Iberoamericana de la Seguridad Social.

En el seminario se habló de la importancia decisiva del trabajo decente y del diálogo social para el progreso de las sociedades de la región iberoamericana, en línea con la consecución de los Objetivos de Desarrollo Sostenible de la Agenda 2030, que recoge especialmente el ODS8. Entre otras cuestiones, Mario Cimoli comentó algunos temas relativos al documento “Panorama social de América Latina 2018”, haciendo hincapié en que los índices de pobreza en la región de América Latina mejoran a partir de 2007, gracias, en parte, al mercado de trabajo, así como de la integración regional, clave para aumentar la productividad y para construir mecanismos que permitan mejorar la situación de los sectores más rezagados.

Por su parte, Antonio Baylos destacó, entre otros temas, los retos que presenta la transición energética, que pasan ineludiblemente por la consecución de acuerdos que impulsen la implementación de ayudas sociales. Por último, resulta interesante destacar la idea de Gina Riaño que subrayó la importancia de incorporar nuevos colectivos que sumen y enriquezcan el diálogo social para producir políticas públicas consensuadas, que acojan y representen a todos los ciudadanos, incluidas las mujeres, los pueblos indígenas, los afrodescendientes o los niños; así como la de que los países acojan a migrantes para incorporarlos a sus mercados de trabajo.

Datos de la convocatoria 2019-2020

Desde la publicación de  la convocatoria de becas de la Fundación Carolina 2019/2020 el 9 de enero, hasta el 18 de febrero, el número de solicitantes asciende a 40.923 y el de solicitudes a 109.995. En relación a las solicitudes recibidas en las diferentes áreas en las que se divide la oferta, las que más destacan son las del área E.- Ciencias sociales y jurídicas (única que supera las 25.000 solicitudes) y el área F.- Artes, humanidades y comunicación. Asimismo, los programas más demandados hasta el momento son:

Máster Universitario en Salud Pública de la Universidad Pública de Navarra (3266 solicitudes)

Máster en Gobernanza y Derechos Humanos (INDITEX) de la Universidad Autónoma de Madrid (2869 solicitudes)

Máster Oficial Estudios de Género, Identidades y Ciudadanía de la Universidad de Cádiz (2425 solicitudes)

Máster en Ingeniería y Gestión Medioambiental (INDITEX) de la Universidad de Castilla La Mancha (2356 solicitudes)
Máster en Gobierno, Liderazgo y Gestión Pública (BBVA) del Instituto Atlántico de Gobierno (2311 solicitudes)

Máster Universitario en Iniciativa Emprendedora y Creación de Empresas de la Universidad Carlos III de Madrid (2026 solicitudes)

Máster Universitario en Comunicación e Industrias Creativas de la Universidad de Alicante (2000 solicitudes)

Máster Universitario en Estudios de Género de la Universidad Complutense de Madrid (1807 solicitudes)

Máster Universitario en Gobierno y Administración Pública del Instituto Universitario de Investigación Ortega y Gasset (1712 solicitudes)

Máster Universitario en Dirección de Recursos Humanos y Gestión del Talento (INDITEX) del EAE Business School (1652 solicitudes)

En cuanto a número de visitas al sistema de solicitudes de la página web de la Fundación Carolina, del 9 de enero al 18 de febrero ingresaron 688.526 usuarios, siendo Colombia el país desde el que más se entra en el mismo, seguido de México, Perú, Brasil y Argentina.

Disponibles los libros de la colección Fundacion Carolina y Siglo XXI en formato digital

Entre los años 2005 y 2011 la Fundación Carolina publicó 29 libros en el sello editorial siglo XXI (Akal). Se trató de una colección centrada en cuestiones de cooperación al desarrollo, latinoamericanismo, cultura y antropología, relaciones internacionales, economía y finanzas, políticas públicas o sociología, firmados por grandes especialistas tanto de España como de América Latina. Tras la suspensión de la colaboración con la editora, los libros fueron descatalogados, de manera que ya no fueron accesibles para el público interesado.

 

La Fundación Carolina —entidad titular de los derechos de propiedad de las obras— ha considerado de interés poner a disposición de la sociedad, vía online, todos los títulos de la colección en un formato pdf. Tras informar a los autores y autoras, los libros han pasado a ser de acceso abierto, pudiendo descargarse desde el archivo de publicaciones de nuestra web, acompañados con el aviso de licencia creative commons: Reconocimiento No Comercial Sin Obra Derivada CC BY-NC-ND (que garantiza el reconocimiento íntegro de la obra y su autoría).

 

Confiamos en que esta iniciativa sea de interés, no solo para los miembros de comunidad académica, sino para las todas personas que se sienten concernidas e interesadas por acceder a un conocimiento experto sobre la cooperación iberoamericana.

 

Accede a la colección de libros aquí.

La Fundación Carolina firma la Declaración de San Francisco sobre la evaluación de la investigación DORA

La Fundación Carolina se suma a otras instituciones que firman la Declaración de San Francisco sobre la evaluación de la investigación DORA. Esta consiste en una serie de recomendaciones auspiciadas por un grupo de editores de revistas académicas reunido en la ciudad californiana en diciembre de 2012. La Declaración afirma que, dado que los productos de la investigación científica son diversos (artículos de investigación, datos, software…), las agencias financiadoras, las instituciones y los científicos, creen necesario evaluar la calidad y el impacto de los resultados científicos. Para los firmantes, «es imperativo que la producción científica se mida con precisión y se evalúe con prudencia».

Entre las recomendaciones que recoge la Declaración se encuentran:

  • La necesidad de eliminar el uso de métricas basadas en revistas, tales como el factor de impacto, en consideraciones de financiamiento, nombramiento y promoción,
  • la necesidad de evaluar la investigación por sus propios méritos en lugar de basarse en la revista en la que se publica la investigación, y
  • la necesidad de capitalizar las oportunidades que ofrece la publicación en línea (como flexibilizar los límites innecesarios en el número de palabras, figuras y referencias en los artículos, y explorar nuevos indicadores de importancia e impacto).

Como recomendación general, los firmantes aconsejan no utilizar métricas basadas en revistas, como el factor de impacto, como una medida sustituta de la calidad de los artículos de investigación individuales, para evaluar las contribuciones de un científico individual, o en las decisiones de contratación, promoción o financiación.

Aunque la Fundación Carolina no se ha basado anteriormente en ese tipo de métricas en sus procesos de selección, las recomendaciones de la Declaración serán incorporadas en los procedimientos y comités de evaluación de las propuestas de estancias de investigación de la Fundación, que se ajustarán a esos criterios.

Tiempos de cambio político en América Latina

Josep Borrell Fontelles

Ministro de Asuntos Exteriores, Unión Europea y Cooperación

Josep Borrell. Foto:MAEUEC

“¿Quién manda aquí?” “¿Cómo hemos llegado a esto?” “¿Qué está pasando?” Estos interrogantes, coincidentes con títulos de publicaciones y artículos de prensa actuales, ponen en evidencia que vivimos tiempos de cambio, que requieren nuevas interpretaciones. Latinoamérica comparte con España muchas de estas realidades cambiantes, aun con especificidades y rasgos propios.

En primer lugar, nuestras democracias deben hacer frente al enigma en que se ha convertido el ciudadano-elector. Hasta hace poco, las reglas de la confrontación política en democracia eran bastante claras, con partidos políticos estables que presentaban opciones de gobierno sobre el binomio izquierda/derecha. Ahora, sin embargo, han aparecido nuevas alternativas de voto para el ciudadano: por ejemplo, una división entre cosmopolitas -o favorables a la globalización- frente a nacionalistas, lo que explicaría por qué sectores sociales que tradicionalmente votaban a partidos de izquierda, optan hoy por líderes de discurso proteccionista, típicamente defendido en el pasado por candidatos situados más a la derecha del espectro político.

En América Latina han aparecido políticos outsiders, como consecuencia de que el ciudadano culpe al sistema político establecido de no proveer determinados bienes públicos básicos (especialmente seguridad), y de tener una conducta inmoral reflejada, fundamentalmente, en la corrupción. Eso lo inclina a premiar a políticos neófitos, que se presentan sin la carga del pasado.

Ante la dificultad de predecir cuál será la prioridad del elector, los partidos y líderes que aún se colocan sobre el binomio izquierda/derecha, tienen el dilema de decidir hasta qué punto pueden o deben adaptar sus programas políticos sin perder su identidad.

Por otro lado, nos encontramos ante un cuestionamiento generalizado del Estado democrático de derecho de corte liberal. Diversas encuestas y análisis de opinión ponen de manifiesto una erosión del respaldo a la democracia como forma de gobierno: según el Latinobarómetro, este apoyo ha registrado un descenso continuado durante siete años consecutivos, cayendo hasta el 48% en 2018, mientras que el porcentaje de quienes se declaran indiferentes a que haya un régimen democrático se ha elevado hasta un 28%. No obstante, sólo un 15% de la población considera preferible un gobierno autoritario, y es precisamente en Venezuela, donde se registra el mayor porcentaje de apoyo a la democracia de la región (75%), mientras que en Nicaragua, este apoyo ha subido 11 puntos porcentuales entre 2017 y 2018, hasta situarse en el 51%.

Más preocupante resulta que los datos de las encuestas muestren cómo las clases medias, cuya emergencia es considerada con justicia uno de los grandes éxitos del desarrollo económico de los últimos años, comparten ese creciente escepticismo respecto a la democracia. Todo parece indicar que, aunque en el plano normativo la democracia es lo más valorado, en el plano práctico la provisión de determinados bienes públicos tiene prioridad. Dicho de otra manera, los ciudadanos parecen apreciar cada vez más la “legitimidad de gestión” que la “legitimidad de origen”.

Una tercera realidad cambiante viene de la mano de la irrupción en la vida política de las redes sociales y de lo que se ha denominado “pos-verdad”. Su principal consecuencia, además del riesgo de interferencias extranjeras (algo que conocemos bien en España en relación con Cataluña) y de una mayor polarización del debate político, es esta pos-verdad: una indiferencia a la contradicción entre lo afirmado y los datos objetivos. Hasta ahora, las fuerzas políticas aportaban distintas interpretaciones y soluciones, siempre sobre la base de un mismo universo compartido, es decir, mediante un respeto básico a los hechos, a los datos. Hoy los datos son irrelevantes. Esto se ha podido comprobar en Cataluña en los últimos tiempos, en donde los líderes independentistas mantienen afirmaciones reiteradamente contradichas por declaraciones de líderes europeos o simplemente por los datos cuantitativos, sin que esa contradicción haya modificado su relato.

Este fenómeno se ve también, por ejemplo, en Nicaragua, donde el Gobierno niega las cifras de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos sobre los hechos de violencia de los últimos meses, sin permitir una labor independiente de contraste de datos y llegando incluso a expulsar a los organismos internacionales que emiten informes que contradicen su “verdad oficial”. También en Venezuela, en donde el gobierno de Nicolás Maduro culpa una y otra vez de la calamitosa situación económica a supuestas conspiraciones internacionales, sin admitir la gravedad de la crisis humanitaria e incluso negando el éxodo masivo de millones de venezolanos.

La catedrática de Ética Victoria Camps, señala que “mentir ha dejado de ser reprobable”: nada más cierto en un mundo en el que las redes sociales ofrecen informaciones no contrastadas y determinados líderes y organizaciones políticas se reafirman en relatos indiferentes a la contradicción con los datos y hechos. En este contexto, se hace más necesario que nunca el valor tradicional del periodismo independiente y riguroso, así como la necesidad de contar con ciudadanos capaces de aprovechar todo lo positivo que ofrecen las redes sociales -su inmediatez, el aporte de puntos de vista alternativos- pero que sepan desconfiar ante la manipulación y tenga capacidad de remitirse a fuentes veraces.

Un estudio publicado en 2016 por la Asociación Internacional para la Evaluación del Rendimiento Educativo señaló cómo aproximadamente la mitad de los estudiantes de Chile, Colombia, México, Perú y República Dominicana no tenían conocimiento específico ni comprensión sobre las instituciones, sistemas y conceptos cívicos o de la ciudadanía. Ante los retos de este nuevo tiempo, es prioritaria la construcción de una ciudadanía formada, reflexiva, habituada a cuestionar y a indagar. Y eso requiere de medios de comunicación que la apoyen, y un refuerzo de nuestros sistemas educativos, de la educación cívica y la formación de ciudadanos.

“La cultura es la base sobre la que debería asentarse la política de desarrollo”

HABLAMOS CON I ENRIQUE V. IGLESIAS

 

Enrique V. Iglesias, ex Secretario General Iberoamericano, lleva en su sangre lo iberoamericano, ya que nació en España para emigrar a los tres años a Uruguay. Con motivo de la reciente presentación de su libro Las Cumbres Iberoamericanas. Una contribución a su historia, hablamos con él, entre otros temas, de la importancia de las propias cumbres, de la cultura y el desarrollo en la cooperación iberoamericana, así como de su experiencia como Secretario General Iberoamericano.

 

Acaba de coordinar el libro Las Cumbres Iberoamericanas. Una contribución a su historia. ¿Por qué es importante escribir la historia de las Cumbres Iberoamericanas?

Yo creo que siempre es importante ayudar a la historia a recordar, en lo bueno y en lo malo, los hechos que van aconteciendo. En la historia de las relaciones entre España, Portugal y América Latina, ha habido ciertos momentos muy importantes, con mucha influencia y con mucho impacto político y social. La creación de las cumbres fue uno de esos momentos. Coincidió con el fin del siglo pasado, un momento histórico influido por el hecho de que América Latina había recuperado las democracias, un periodo de diálogo vinculado al V Centenario, que fue muy dinámico; una fecha realmente importante para América, para la Península Ibérica y para el mundo.

Ese contexto generó un clima que propició la aparición en escena de las cinco personas que, de alguna manera, tuvieron la iniciativa de generar una movilización política de diálogo entre las dos orillas del Atlántico; entre América y la Península Ibérica. Esas personas fueron, en primer lugar, el Rey Don Juan Carlos, que fue el que tuvo la iniciativa inicial; Felipe González, que siendo presidente del Gobierno visita México, se encuentra con su presidente Salinas de Gortari -la tercera persona- y juntos conciben la idea de crear esa movilización aprovechando el clima de recuperación democrática y de las celebraciones del V Centenario. Invitan también a la cuarta persona involucrada, Mario Soares, líder portugués y gran latinoamericanista, animando así a la quinta persona que impulsa de alguna forma las cumbres, el presidente de Brasil, Collor de Mello.

Estas cinco personas, de alguna manera, conciben la idea de realizar unas cumbres anuales a partir de 1991, cuando se celebra la primera de estas reuniones. A ella asisten todos los presidentes de América Latina y los primeros ministros o jefes de gobierno de Portugal y de España, así como el presidente de Portugal y el Rey de España. Así nació esta iniciativa, a la que cuando uno mira con perspectiva histórica, ya han pasado 25 años -27 en realidad-, se trata de 25 reuniones anuales; un hecho bastante excepcional en la historia de las relaciones internacionales. No siempre se juntan los 24 jefes de estado y de gobierno, pero nunca se ha quedado una silla vacía, siempre ha aparecido o un vicepresidente o un canciller.

Las reuniones se celebraron en un clima que yo creo que ha sido muy importante, porque el ambiente era muy distendido, muy informal, muy de amigos, que no es poca cosa. Es fundamental que esta comunidad apunte a eso. Hay un dato que yo siempre menciono: el único lugar en el que el presidente cubano, Fidel Castro, podía conversar con sus colegas en los diez primeros años, era en las Cumbres Iberoamericanas, hecho que demuestra los activos que tenía esta iniciativa.

Al principio las reuniones eran informales, mucho coloquio sobre los temas más relevantes de América, Europa y el mundo, pero luego se pensó que había que usar esta herramienta para promover la cooperación. Nació una primera tentativa de creación de una Secretaría para la Cooperación, de fomentar un proyecto de cooperación, hasta que posteriormente se genera ya la Secretaría General Iberoamericana, que surge en el 2005, y está ahora funcionando con buena salud y mucha actividad.

 

¿Cuál es su valoración del periodo 2005 – 2014, años en los que fue Secretario General Iberoamericano?

Para mí fue un periodo muy importante, en lo personal fue volver un poco a España; me había ido cuando tenía 3 años, y aunque volvía muy a menudo, fue la primera vez que comencé a venir a radicarme en España. Vine para armar este ejercicio con entusiasmo, con mucha gente que me acompañó para formar esta Secretaría, darle una estructura internacional, con todas las formalidades que tiene todo este esfuerzo.

Siempre tuvimos una gran colaboración de los gobiernos españoles y portugueses, y un gran apoyo y seguimiento de todos los países de América Latina. Armamos todo un árbol de áreas de cooperación en lo económico, en lo social, en lo cultural, y en lo político, que, de alguna forma, le dieron contenido a esta iniciativa, que va creciendo por sus importantes objetivos y contribuciones.

Resulta interesante destacar que la cooperación iberoamericana, particularmente de España con América Latina no es nueva. Hace setenta años que se creó la Organización de Estados Iberoamericanos para la Educación, la Ciencia y la Cultura (OEI), y posteriormente se crearon otras instituciones vinculadas con otros temas, como con la justicia o con los problemas de la seguridad social, que es otro de los temas que España empezó a privilegiar hace más de cincuenta años. Es decir, la idea de cooperar siempre existió. Aún en los periodos difíciles de las relaciones políticas entre España y América Latina, siempre hubo una vocación de apoyar la cooperación y de alimentar una relación que estaba más allá de los encuentros políticos que existieron en esa época.

 

¿Qué papel juegan para usted la cultura y la movilidad académica en el futuro de lo Iberoamericano?

Respuesta: Las dos son realmente muy importantes. La cultura es la base, el sustrato de la comunidad. Cuando hablo de cultura hablo de valores, de tradiciones, de dos lenguas que unen a toda la región, más allá de las lenguas vernáculas que existen y que son muchas, y, sobre todo, con objetivos comunes en materias de democracia.

La cultura es el mayor activo que tiene la Comunidad Iberoamericana, siempre lo pensé. Por eso, de alguna manera, el sector cultural tuvo gran prioridad durante todo este periodo y lo sigue teniendo, porque realmente es el gran capital que tiene la comunidad iberoamericana, y la que la distingue de otro tipo de relaciones, incluyendo la de Europa. Es decir, hay más cosas para compartir en esta comunidad que las que realmente se comparten en Europa, donde hay un conjunto de culturas que se agrupan pero que tienen sus identidades propias. En América Latina también las hay, pero el sustrato común es realmente muy vigoroso.

 

¿En qué medida es importante la cultura vinculada al desarrollo?

La cultura es la base sobre la que debería asentarse la política de desarrollo, porque en la cultura están los valores fundamentales que mueven a una sociedad, para proceder y distribuir con igualdad y justicia. Esos valores son fundamentales en cualquier estrategia del desarrollo. Es decir, sirve para beneficiar a la sociedad. No solo a su bienestar físico, sino a su bienestar espiritual. Son valores comprometidos. La política de desarrollo no puede ser insensible a trabajar para los valores, porque ese es el objetivo central del desarrollo económico social inclusivo.

 

Usted llegó a Uruguay con tres años. Uruguay le acoge a usted y a su familia, le forma y le educa. Es increíble el papel de Uruguay acogiendo a la migración. ¿Cómo se siente usted?

Me siento, primero, muy agradecido y muy orgulloso de ser uruguayo. Como usted dice, llegué con tres años y el país me abrió todas las puertas. Nunca me sentí otra cosa que uruguayo, y siempre recuerdo que nací en Asturias. Tanto es así que tengo una Fundación, la que publica este libro, que se llama Fundación Astur, ¡por algo será! De alguna manera, mi origen siempre ha estado presente, pero nunca he sentido en mi país que alguien me señalara el no haber nacido en Uruguay, o el no tener acceso a cualquier cosa, menos una, que es el ser presidente de la República, (ríe), afortunadamente.

 

Entre sus muchos cargos, usted ha trabajado para Naciones Unidas, y fue Secretario Ejecutivo de la CEPAL en una época difícil, durante la dictadura de Pinochet, ¿qué recuerdos le trae esta época?

Recuerdos buenos y recuerdos duros, tristes. Chile siempre fue un país muy abierto a la cooperación internacional y a la presencia internacional. La CEPAL fue creada en Chile en 1948 y eso fue debido, precisamente, a esa vocación internacionalista que ha tenido siempre el país, y eso hizo que Santiago se convirtiera en una de las grandes capitales de Naciones Unidas. La CEPAL fue para mí un lugar muy importante de formación desde mi temprana juventud, porque conocí muy de cerca los trabajos pioneros que lanzó su fundador, el Dr. Prébisch. Siempre he tenido una relación muy estrecha con la CEPAL y con su Instituto de Planificación.

Era un poco volver a casa, al alma máter de mi formación en las disciplinas de ciencias económicas y sociales. Fue un periodo muy interesante, pero nos chocamos con que yo empecé allí en 1972 y un año después comenzó el periodo autoritario hasta 1990, y me tocó vivirlo en sus momentos más duros y más difíciles. Fue cuando aprendí la importancia de las Naciones Unidas, especialmente la trascendencia de los derechos humanos y la valoración de los grandes objetivos en libertad y democracia. Aprendí cómo esta institución pudo, con su bandera azul, ayudar en momentos muy difíciles a personas e instituciones como parte de la responsabilidad que tiene el sistema con respecto a esos temas.

De manera que fue una experiencia muy grata trabajar para la CEPAL y agradezco la oportunidad de haber podido estar con la bandera de Naciones Unidas al servicio de los problemas de la gente y de sus instituciones. En ese sentido, tengo recuerdos muy tristes de la gran división en la familia chilena, un país que yo quiero mucho. Soy muy amigo de Chile, me siento muy cerca de ese país. Ver su salida hacia la democracia fue muy grato y muy importante para terminar ese periodo tan difícil.

 

Y del pasado, al presente. Estamos todos muy preocupados con la situación en Venezuela y hace pocos días el Mecanismo de Montevideo le señaló a usted como uno de los posibles negociadores del conflicto. ¿Cuál es su postura?

Es un problema muy difícil. Por supuesto, siempre que se pueda ayudar a recuperar la paz y la convivencia hay que estar a la orden. Y es con ese espíritu que estaría dispuesto a colaborar con esta iniciativa que claramente tiene algunas condiciones previas. La primera es que realmente las dos partes quieran aceptar esta iniciativa como un instrumento de diálogo y de cooperación. Eso todavía no está claro y por tanto este mecanismo está a la espera de lograr estos consensos.

Luego, por supuesto, está el compromiso de dar salida a los problemas dificilísimos que tiene Venezuela, comenzando por el tema de las elecciones o el respeto a los derechos humanos y a todos los temas que entrarían en un paquete negociador. Habrá que esperar un poco a ver cómo evolucionan los hechos, la situación no es nada fácil, es muy peligrosa, y hay mucha gente sufriendo. Habría que tratar las soluciones cuanto antes para ayudar a revertir la situación tan difícil que vive la sociedad venezolana.